Londres, Madrid
Otra estación, otros puntos en el mapa para narrar lo que se contempla en tránsito.
El tren que nos llevó de Saint Pancras al aeropuerto de Gatwick paró en más de una docena de estaciones. Por suerte nos encontramos con otro pasajero que nos tranquilizó diciendo que el rápido venía tras nuestro y llegaríamos a tiempo.
Al embarcarnos la controladora de los tickets nos dijo que los pasajeros que ya habían pasado colmaron la capacidad de los portaequipajes, pese a tener derecho a un bulto de mano y un carry on, debimos despacharlos por bodega, previo abrirlos, sacar los cargadores de nuestras computadoras para llevarlos con nosotros. El hecho que nuestro pasaporte indicaban que éramos argies, deja lugar a dudas de una velada xenofobia y una alerta para próximos viajes.
Ya instalados en el apartamento del barrio de Argüelles, a cinco minutos de Plaza España y del magnífico monumento a Cervantes (que representa a personajes del Quijote y otras obras) y a media hora a pie de la Galería de las Colecciones Reales, llena la heladera, la primera escala fueron las librerías La Central y La casa del libro. Allí me enteré de que el primer capítulo de la novela ganadora del Premio Nadal 2026, La ciudad de las luces de David Uclés, era accesible en su página Web; lo leí cuando volvimos al departamento. Obra y autor fueron el barómetro del tsunami de tinta, en periódicos y revistas culturales, que se avecinaba. Tsunami del cual ya venía anoticiado por lecturas previas, a principios de año.
La ciudad de las luces, es un manual del fatigado "realismo mágico", un traje literario cortado a medida de Barcelona. Un apagón se abate sobre la urbe, seguido del fallido intento del escriba de crear una Ciudad Condal mágica cuando convoca en su trama a todos sus íconos culturales, empezando por Gaudí y La Sagrada Familia, siguiendo por escritores y artistas cuya vida estuvo vinculada a Barcelona. Uno de los primeros invocados en las páginas iniciales es la catalana Carmen Laforet, primera ganadora del Premio Nadal en 1944.
La futura tempestad recién empezaba. El mediático Uclés torpedeó el encuentro "1936: La guerra que todos perdimos", jornadas sobre la Guerra Civil a celebrarse en las primeras semanas de febrero, organizado por el escritor influencer Arturo Pérez Reverte y un periodista. El ganador del Nadal renunció a participar alegando que el ex secretario general de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, y José María Aznar participarían en el evento. Pérez Reverte anunció que las jornadas se harán en octubre e invitará al ex vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, quien descerrajó una respuesta que es un rechazo al convite: "Pérez-Reverte organizando unas jornadas para debatir sobre la Guerra Civil es como Julio Iglesias organizando unas jornadas sobre feminismo". Un proverbio de box dice "en el ring todos tienen un plan hasta que los noquean". Uclés debe cuidarse del académico autor de la saga del Capitán Alatriste, porque no lo noqueó, solamente le contaron hasta ocho apoyado contra las cuerdas; cuando la pelea se reanude, si bien Pérez Reverte no salió bien parado, es un peleador callejero y un macarra a la hora de polemizar.
De la Casa del Libro, seguimos por la Fundación Telefónica donde, previo al viaje habíamos marcado la exposición sobre Inteligencia Artificial que, según los curadores, empezó con la primera enciclopedia universal y exhaustiva, los 28 volúmenes de la Enciclopedia, o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios de Denis Diderot y Jean le Rond d'Alembert, publicada a mediados del siglo XVIII. Casi 300 colaboradores y más de 70.000 artículos, buscaron democratizar el saber, sustituir la fe por la razón y organizar el conocimiento humano basándose en la observación y el pensamiento crítico, en lugar de la tradición religiosa o la autoridad monárquica. La exposición continuó con las exploraciones y estudios de distintas expediciones a lo largo del siglo XIX y XX y el agregado de dibujos y fotografías que resultaron en libros de ciencias y artes.
Al día siguiente fuimos al Museo Nacional del Prado, privilegio de los años y canas acumuladas, mayores de 65 años tienen tarifa reducida. Si la National Gallery, fue la revelación con la obra de Tiziano, acá lo fue Rubens y el diálogo de varias obras de este museo con el londinense. De entrada, una ilustración del catálogo me llamó la atención al ver su autor, le sugerí a Beatriz empezar el recorrido en una sala contigua a la entrada por la Puerta de Goya: El embarco de Santa Paula Romana de Claudio de Lorena, cuya obra habíamos visto en Londres, provenientes de la colección particular William Turner. De acuerdo a su testamento, debían estar en la National Gallery junto con tres de sus óleos más importantes por el tratamiento de la luz diurna y los celajes del sol en el agua El combatiente temerario..., Lluvia vapor y velocidad y Ulises se burla de Polifemo.
El protagonista de los cuadros de Claudio de Lorena es el paisaje, pero en este caso nombre del cuadro es Santa Paula Romana; viuda y madre de cinco hijos, abandonó su vida en la ciudad para dedicarla a la oración y penitencia junto a San Jerónimo, primer traductor de la Biblia del hebreo al latín. Tanto Claudio de Lorena como William Turner lograron, con pincel y lienzo, plasmar la naturaleza como mediadora de sucesos históricos o mitológicos.
Luego de reencontrar a los conocidos afectos profundizamos en el poco frecuentado Rubens que, nos enteramos, suele incluir su retrato y el de su esposa en muchos de sus cuadros. Su Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes está inspirado en Metamorfosis de Ovidio y muestra el momento en cuando Aquiles, queestaba escondido entre las hijas del rey Licomedes vestido de mujer para evitar ir a la guerra, opta por una espada en vez de joyas y adornos como sus compañeras; su acto lo delata.
El último diálogo de la National Gallery y el Museo Nacional del Prado; Tiziano y el enorme lienzo (casi un mural: 1,80 x 1,90 m.): La bacanal de los Andrios, originalmente estaba, junto con otro óleo del autor, ahora en Londres: Baco y Ariadna (1,80 x 1,90 m.), en el "Camerino de las pinturas" de Alfonso I de Este, duque de Ferrara, mecenas del pintor.
Los dos cuadros están inspirados en el libro Imágenes(Eikones), siglo III d.C. de Filóstrato el Viejo, descripciones de cuadros (reales o imaginarios) que supuestamente decoraban una galería, desaparecida, en una villa de Nápoles. ¿Existió esa villa?
En medicina se llama paramnesia, según la RAE: "Alteración de la memoria por la que el sujeto cree recordar situaciones que no han ocurrido o modifica algunas circunstancias de aquellas que se han producido".
El arte y la vida son una sucesión de paramnesias, reelaboradas, reescritas, repintadas y recontadas.