Economía

Mendoza creció en 2025 pero arrastra debilidades estructurales

Aunque la economía provincial aumentó 3,5% y generó bienes y servicios por U$S 15.750 millones, el freno de la actividad hacia fin de año, la caída de exportaciones y un contexto global incierto ponen en duda la solidez de la recuperación para el resto de 2026.

El balance económico de 2025 dejó sensaciones contrapuestas en Mendoza y en Argentina. De acuerdo con el Informe Anual de la economía mendocina elaborado por el Ieral de la Fundación Mediterránea, ambos crecieron durante el último año, aunque esa mejora no se reflejó con claridad en la percepción cotidiana de la población.

La explicación está en la dinámica que tuvo la actividad a lo largo del año. Tras una recuperación que había comenzado en el segundo semestre de 2024, la economía empezó a perder impulso desde abril de 2025 y sufrió una caída marcada desde septiembre, cuando la mayoría de los sectores registró retrocesos.

En Mendoza la situación fue aún más compleja, ya que la provincia arrastra más de una década de estancamiento productivo y deterioro del ingreso por habitante. Según el análisis del equipo del Ieral Mendoza -dirigido por los economistas Gustavo Reyes y Jorge Day- entre 2011, cuando se instauró el cepo cambiario, y 2025 el Producto Bruto Geográfico por habitante cayó 10%. El motivo es que la economía provincial creció menos que la población durante esos 15 años.

Una economía que crece, pero no despega

En 2025 la producción total de bienes y servicios de Mendoza alcanzó los U$S 15.750 millones, lo que representó cerca del 3,4% de la economía argentina.

En términos de ingreso promedio, cada mendocino generó durante el año alrededor de U$S 7.500, lo que a valores actuales equivale aproximadamente a 10 millones de pesos anuales.

La actividad económica provincial registró una expansión de 3,5%, aunque el crecimiento quedó por debajo del 4,4% registrado a nivel nacional.

Ese desempeño ocurrió en un año de comportamiento irregular: la economía mostró cierta recuperación en los primeros meses, pero terminó con un marcado deterioro en el último trimestre.

La inflación cerró apenas por encima del 30% anual en diciembre de 2025, en línea con el promedio del país.

El impacto de la incertidumbre electoral

Uno de los factores que explican el freno de la actividad fue el clima político del año electoral. Según el informe, durante 2025 los argentinos compraron cerca de 30.000 millones de dólares, una cifra equivalente a tres cuartos de las reservas del Banco Central.

Ese dinero, que se volcó al ahorro en divisas, dejó de circular en consumo e inversión, lo que contribuyó al enfriamiento de la economía.

A este escenario se sumaron lo que los economistas del Ieral definieron como algunos "errores no forzados" del Gobierno nacional, que también afectaron las expectativas.

Los motores de la economía mendocina

Pese a las dificultades, la actividad provincial logró crecer gracias al aporte de cuatro de los cinco motores principales de corto plazo: la economía nacional, el sector público provincial, el sistema financiero y el mercado laboral.

El único motor que tuvo un efecto negativo fue el frente externo.

Mercado laboral en alerta

El informe advierte que el mercado de trabajo sigue mostrando señales de fragilidad. De una población potencialmente activa cercana al millón de personas, unos 275.000 mendocinos -casi un tercio- enfrentaban problemas laborales a fines de 2025, ya sea por desempleo o por ingresos insuficientes.

El deterioro del último trimestre del año tanto en empleo como en salarios aparece como una señal de alerta más relevante que el promedio anual.

Crédito y sistema financiero

El sector financiero tuvo un buen desempeño hasta el tercer trimestre. El crédito creció con fuerza y la relación entre préstamos y depósitos alcanzó en promedio el 40%, impulsada por una mayor canalización del ahorro hacia el financiamiento de la economía.

Sin embargo, entre septiembre y noviembre ese indicador se estancó y luego avanzó a un ritmo menor, en paralelo con un aumento de la morosidad de los hogares.

El rol del gasto público

Otro factor que sostuvo la actividad fue el sector público provincial. Durante 2025 el gasto creció y generó un deterioro significativo en las cuentas fiscales.

La comparación entre enero y septiembre muestra que el déficit superó el 10% de los ingresos provinciales, un nivel mayor al del mismo período de 2024.

Ese desequilibrio actuó como un estímulo para la economía en el corto plazo y compensó parcialmente la debilidad de otros sectores.

Exportaciones: el gran problema

El frente externo fue el principal factor contractivo para Mendoza. Mientras las exportaciones argentinas aumentaron en 2025, las de la provincia cayeron y la ubicaron entre tres de las 18 regiones del país con números negativos.

La caída se registró en varios de los rubros más importantes y ocurrió tanto en montos como en cantidades exportadas.

Además, el leve descenso del tipo de cambio real redujo el poder adquisitivo interno de las exportaciones, profundizando el impacto sobre la economía local.

Sectores con resultados dispares

Las diferencias entre Mendoza y el promedio nacional también se explican por la estructura productiva provincial.

La provincia no cuenta con algunos de los sectores que impulsaron el crecimiento en el país, como los granos, la minería de gran escala o el petróleo no convencional.

Los datos sectoriales reflejan esa brecha:

Agro: cayó 20% en Mendoza, mientras que en el país creció 5%.Petróleo: retrocedió 4,8% en la provincia, pero subió 13% a nivel nacional gracias a Vaca Muerta.Minería: creció 8% en el país, pero cayó 4,8% en Mendoza.

En turismo también hubo diferencias. Mientras el sector creció 7% a nivel nacional, en Mendoza se mantuvo prácticamente sin cambios. La ocupación hotelera incluso cayó 20%, según la Cámara de Hotelería local.

En el caso del vino, la mayor cosecha se combinó con altos stocks y menor demanda externa, lo que generó precios más bajos para la uva y contribuyó a la caída de exportaciones.

Construcción y crédito, los sectores más dinámicos

Entre las actividades con mejor desempeño se destacó la construcción, que creció 6,8% en Mendoza, por encima del 4,2% nacional.

El empleo en ese sector aumentó 17%, en parte porque el punto de comparación fue un 2024 muy afectado por la paralización de la obra pública.

El sistema financiero también mostró un fuerte crecimiento del crédito real: los préstamos aumentaron 26,7% en Mendoza y 24% en el país, aunque con una reducción del empleo bancario.

El comercio, en tanto, avanzó 2,8% en la provincia, frente al 3,4% nacional. Las ventas tradicionales -supermercados, centros comerciales y combustibles- mostraron estancamiento, mientras que la venta de autos 0 km tuvo un fuerte aumento interanual hasta el tercer trimestre.

Las dudas para 2026

Los primeros indicadores de 2026 muestran que la economía mendocina comenzó a recuperarse lentamente luego de la fuerte caída de fines de 2025.

Sin embargo, el escenario internacional se volvió más incierto tras el agravamiento de los conflictos bélicos, en particular el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.

Ese contexto elevó el índice global de riesgo a uno de los niveles más altos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 y generó aumentos en los costos de fletes, el gas natural y el petróleo.

Para Mendoza, que depende en buena medida de la evolución de sus mercados externos, esa situación abre un nuevo signo de interrogación sobre el comportamiento de sus exportaciones.

A nivel nacional, el país enfrenta tres desafíos centrales para consolidar la recuperación durante 2026:

continuar reduciendo la inflación,recuperar el dinamismo económico,y aumentar la inversión, que cerró 2025 en 18,5% del PBI.

Además, el riesgo país continúa en niveles más del doble del promedio de las economías emergentes, lo que limita el acceso al financiamiento.

En ese marco, los economistas del Ieral consideran que 2026 podría mostrar una dinámica similar a la de 2025 si la economía logra estabilizarse. Pero advierten que el dólar atrasado y una mayor apertura comercial incrementarán la competencia externa, lo que vuelve clave el diseño de políticas productivas para sostener el empleo y el crecimiento en la provincia.

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