Entrevista

"La tregua sabe a poco": el análisis de Paulo Botta sobre el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán

El analista internacional sostuvo en Radio Post que el cese de hostilidades por dos semanas no resuelve los problemas que originaron el conflicto. Advirtió que el programa nuclear iraní, la disputa en el Estrecho de Hormuz y la influencia regional siguen intactos.

El alto el fuego anunciado entre Estados Unidos e Irán por un período de dos semanas genera expectativas en la comunidad internacional, pero para el analista especializado en Medio Oriente Paulo Botta, su impacto real es limitado.

En diálogo con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el experto afirmó que la pausa en las hostilidades no resuelve las tensiones estructurales que provocaron el enfrentamiento.

"En realidad significa poco, porque los problemas de fondo que dieron origen al conflicto no van a estar solucionados", sostuvo.

Según explicó, las negociaciones que se abrirán durante estos días retoman exactamente los mismos temas que estaban en discusión antes del inicio de las operaciones militares.

"Si uno ve las demandas de Estados Unidos, lo que se está discutiendo es lo mismo que el 27 de febrero antes de que empezaran los ataques: el programa nuclear iraní, su capacidad misilística y su apoyo a grupos aliados en la región", señaló.

Para Botta, el hecho de volver a esos puntos después de más de un mes de enfrentamientos evidencia que el conflicto no avanzó hacia una solución estructural.

El factor estratégico del Estrecho de Ormuz

Uno de los elementos que cambió durante la crisis fue el rol que asumió Irán en el control de rutas marítimas clave.

"Hay un agregado que no es menor: la capacidad que ha demostrado Irán de ser un actor disruptivo en el Estrecho de Ormuz, con todo lo que ello significa para el comercio internacional", explicó.

Ese paso marítimo es uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, por donde circula una parte significativa del petróleo global.

Según el analista, ese factor incrementa la presión internacional para encontrar una salida diplomática al conflicto.

El plan de 10 puntos presentado por Irán

En paralelo al alto el fuego, Teherán presentó un listado de demandas que plantea como base para las negociaciones con Washington.

Entre ellas figuran garantías de que Estados Unidos o sus aliados no vuelvan a atacar el territorio iraní, el levantamiento de sanciones económicas y el fin de operaciones contra grupos aliados de Irán en Medio Oriente.

También incluye condiciones sobre la reapertura del Estrecho de Hormuz y pedidos de compensación por los daños provocados durante el conflicto.

Sin embargo, Botta considera improbable que esos planteos sean aceptados en su totalidad.

"Nadie en su sano juicio puede pensar que todos esos puntos hayan sido aceptados por Estados Unidos. Son posiciones maximalistas que ambas partes ponen sobre la mesa para luego negociar", explicó.

El interrogante, según el especialista, es si esta negociación será realmente duradera o si se repetirá el escenario ocurrido el año pasado, cuando un cese de hostilidades terminó derivando nuevamente en enfrentamientos meses después.

La amenaza de Trump y el peso del poder nuclear

Durante el conflicto también generaron impacto las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con "eliminar una civilización en una noche".

Para Bota, ese tipo de afirmaciones deben leerse más como un mensaje político que como una posibilidad real.

"Es difícil pensar que institucionalmente un país como Estados Unidos vaya adelante con borrar a un país del mapa", sostuvo.

El analista recordó que Irán tiene más de 90 millones de habitantes, lo que hace prácticamente imposible una acción de ese tipo.

No obstante, subrayó que Estados Unidos mantiene una enorme capacidad militar, basada en su sistema de disuasión nuclear.

"Tiene un poder nuclear enorme y la llamada tríada nuclear: capacidad de lanzar ataques desde tierra, aire y mar", explicó.

El verdadero estado del programa nuclear iraní

En cuanto a las capacidades iraníes, Botta aclaró que el país aún no posee armas nucleares operativas.

Según datos de organismos internacionales, Irán cuenta con uranio enriquecido aproximadamente al 60%, lo que todavía está por debajo del nivel necesario para desarrollar un arma nuclear.

"Irán no tiene armas nucleares. Tiene uranio enriquecido que podría evolucionar a niveles militares, pero aún no cuenta con el explosivo ni con el sistema de comando y control necesario", detalló.

La mediación clave de Pakistán

Otro actor relevante en esta tregua fue Pakistán, cuyo primer ministro participó en las gestiones que derivaron en el alto el fuego.

Para el analista, su papel fue decisivo por varias razones.

"Pakistán es un país muy importante en el mundo islámico y además es el único país de mayoría musulmana que posee armas nucleares", explicó.

Además, mantiene vínculos estratégicos con China, lo que amplifica su influencia diplomática.

El especialista señaló que los tradicionales mediadores del Golfo no pudieron asumir ese rol esta vez porque sus propios territorios fueron alcanzados por ataques durante el conflicto.

"Los países árabes eran los que buscaban una salida diplomática, pero fueron también los más atacados. Por eso no podían ser mediadores directos", afirmó.

Para Botta, la tregua representa apenas una pausa en una crisis que todavía está lejos de resolverse.

"Estamos negociando volver al pasado, no resolver los problemas de fondo", concluyó.

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