Análisis de Bohorquez

Con el ojo en el gatillo, conquista y codicia

"¿Cuáles son los países involucrados visiblemente en este conflicto? Trece (o catorce según como se cuente) en total hasta ahora", plantea la autora que se adentra en Medio Oriene con su "linterna" investigadora.

Isabel Bohorquez

Mientras escribo estas líneas pienso en que intentar una reflexión sobre el actual conflicto entre Irán, Estados Unidos, Israel y parte de Medio Oriente es algo así como caminar en la bruma.

Hoy es viernes y estoy atenta al resultado del diálogo entre las delegaciones de Estados Unidos e Irán en Islamabad (Pakistán) y me pregunto en medio de tanta incertidumbre qué es lo que se puede especular al respecto... Este texto saldrá publicado el domingo por lo que asumo el compromiso de revisar los aspectos que puedan quedar visibles hasta entonces.

En principio, me parece indispensable reunir la información disponible.

Los bandos en pugna son países que tienen una larga historia de vínculos y alianzas.

¿Cuáles son los países involucrados visiblemente en este conflicto? Trece (o catorce según como se cuente) en total hasta ahora.

¿La conquista del mundo?

Por un lado, Irán y sus fuerzas "proxys" (o guerra por delegación) de:

• Líbano: Hezbollah, organización política y militar de orientación musulmana chiita. Su nombre significa partido de Dios, fue fundado en 1982 con el apoyo directo de Irán. Ambos países comparten la visión de un estado islámico chií y la doctrina del Wilayat al-Faqih (el gobierno del jurista), reconociendo al líder supremo iraní como su máxima autoridad espiritual y política. Para Irán, Hezbollah es su "brazo largo" que le permite presionar y disuadir a Israel directamente desde su frontera norte. A través de Hezbollah, Irán puede influir en la política del Líbano, Siria y otras partes de la región sin necesidad de un enfrentamiento directo de sus propias fuerzas armadas.

• Palestina: Hamás, que significa  movimiento de resistencia islámica, fundado en 1987, patrocinado por Irán con ayuda militar, entrenamiento y asistencia financiera, ejerce como gobierno de facto desde 2007, actualmente muy disminuido bélicamente, pero persiste como aliado estratégico ya que Gaza es una pieza fundamental de la estrategia regional de Irán, diseñada para rodear a Israel de amenazas constantes en múltiples frentes (Líbano, Siria, Yemen e Irak). Durante la escalada de finales de 2025 y principios de 2026, las milicias de Gaza coordinaron sus lanzamientos de cohetes con ataques de Hezbollah y los hutíes, siguiendo una estrategia de presión multidireccional dictada por los intereses de Teherán para desviar la atención de EE. UU.

• Yemen: grupos hutíes autodenominados Ansar Allah -partidarios de Dios- que controlan la capital, Saná, y gran parte del norte del país desde 2014-2015, surgieron en la década de 1990 como un movimiento de revitalización chií para frenar la expansión del salafismo y el wahabismo (ramas del islam suní apoyadas por Arabia Saudita) que estaban ganando terreno en sus territorios tradicionales del norte de Yemen. Irán es su principal benefactor, proporcionándoles armamento avanzado (misiles de largo alcance y drones), entrenamiento y asesoramiento a través del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

· Siria: La alianza de Irán con Siria es fundamental para su estrategia regional, permitiéndole proyectar poder hasta el Mediterráneo a través de lo que se conoce como el "corredor chií". Siria ha sido el socio más constante de Irán en el mundo árabe, desde el inicio mismo de la revolución iraní en 1979. Ya que fue el primer país árabe en reconocer al nuevo gobierno provisional de Irán tras la caída del Sha. Luego, durante la guerra Irán-Irak (1980-1988) Siria fue el único país árabe que apoyó explícitamente a Irán (un país no árabe) frente a la invasión de Irak. En 1982, la alianza se selló oficialmente con la firma de una serie de acuerdos bilaterales sobre petróleo, comercio y un pacto secreto en materia militar. Irán realizó un esfuerzo masivo para mantener a Bashar al-Ásad en el poder durante la guerra civil siria (iniciada en 2011), viéndolo como una pieza esencial de su "Eje de la Resistencia" ya que es el canal vital a través del cual Irán envía armas y suministros a Hezbollah en el Líbano

· Irak: La relación entre Irán e Irak dio un giro radical tras la caída de Saddam Hussein, en 2003, transformando una rivalidad sangrienta en una estrecha cooperación. El derrocamiento de Saddam permitió que las mayorías chiíes, históricamente reprimidas y con vínculos religiosos con Irán, asumieran el poder en Bagdad. Irán ejerce desde entonces una enorme influencia a través de las milicias musulmanas chiítas pro-iraníes integradas en las fuerzas de seguridad iraquíes, lo que le otorga un peso decisivo en la política de Bagdad, algunos grupos como Badr se fundaron en los años 80 y controlan gran parte del Ministerio del Interior y estructuras del Estado iraquí. Sin embargo, la mayoría se consolidó tras la invasión de Irak en 2003 y se hacen llamar Resistencia Islámica en Irak para reivindicar ataques contra intereses de EE. UU. e Israel. Entre los grupos más duros están Kata'ib Hezbolá (Brigadas de Hezbolá) considerada la facción más poderosa, Harakat al-Nujaba (Movimiento Al-Nuyaba), un grupo paramilitar muy cercano al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, Asa'ib Ahl al-Haq (La Liga de los Rectos), una de las milicias más grandes, con una fuerte presencia tanto militar como política en el parlamento iraquí, entre otros.

Lo que evidencia este listado de países y sus apretadas referencias a las alianzas, es que esta guerra empezó hace mucho tiempo y la revolución islámica en Irán fue el inicio de una matriz de poder que hizo base en los conflictos precedentes de la región.

Irán y sus proxys, concibieron el plan del "Eje de la Resistencia" que comenzó a poco de la revolución iraní en 1979, el resto iría surgiendo en las décadas de los '80 y los '90, a más tardar a principios del siglo XXI, Siria estuvo desde el comienzo en 1979, Hezbollah en 1982 en el Líbano, Hamás en 1987 en Gaza, los hutíes en la década de los '90 en Yemen, las milicias chiitas en Irak a partir de 2003 (en un juego de doble lealtad con Estados Unidos al mismo tiempo). Todas impulsadas, financiadas o armadas logística y militarmente por Irán.

Todo lo que pueda afirmarse al respecto de esta intrincada trama de conflictos, carrera armamentística, invasiones, enfrentamientos y demás crímenes de lesa humanidad en nombre de una cruzada islámica de convertir al mundo sojuzgándolo, y si es necesario aniquilándolo o sufriendo martirio, sigue repitiendo su origen en la remota tierra de Mahoma por el año 622, con sus consecuentes ventajas comerciales y de expansión territorial y política. El Eje de la Resistencia es religioso, político, militar y económico. Avanza, no claudica en sus objetivos -aunque se camufle- y sostiene hoy, como hace 1500 años, los mismos argumentos para justificar "su guerra".

Tiene un enemigo definido geopolíticamente, Occidente (y todo lo que sea producto de la occidentalización) y llegado el caso vira su brújula convenientemente para aliarse con quienes compartan su objetivo de aniquilación (y recíprocamente).

Entendiendo, de mi parte, que esos son los grupos que han llegado al poder y actualmente tienen capacidad militar y política de sostener una guerra, pero los pueblos, la gente, los verdaderos dueños de esos territorios, son en su mayoría, víctimas de la opresión, la violencia y las matanzas.

Y hoy son las principales víctimas de esta guerra. 

El mismo pueblo de Irán, Irán que es Persia, Irán que no fue originalmente musulmán chiita ni lo es mayoritariamente hoy en día a pesar de las imposiciones, Irán que es una civilización maravillosa, que es mucho más que una dictadura feroz que le ha borrado su identidad por la fuerza, es el testimonio más doloroso de lo que sucede al interior del régimen teocrático del ayatolá que masacra a la gente por opinar distinto, quitarse un velo o convertirse al cristianismo.

Recordemos que este proceso fue perverso y mentiroso desde el principio, inició con apoyo de los grupos de izquierda como los Muyahidines del Pueblo y los comunistas Tudeh -y socialistas franceses como Foucault- que fueron claves en las protestas urbanas y huelgas, pero fueron reprimidos una vez que la teocracia se consolidó. La intención nunca fue la revolución en los términos que la izquierda embanderó y así mismo como sostienen el mismo enemigo, siguen respaldándose al menos en la retórica discursiva.

Veamos el eje de la resistencia en un mapa:

Hoy, ese eje se halla disminuido y entiendo que el gran objetivo geopolítico opositor, es justamente ese. En este cometido están involucrados directa e indirectamente países de la región y más distantes que no necesariamente son aliados.

El eventual colapso de la República Islámica dejaría un vacío de poder en el corazón de Oriente Próximo. Israel neutralizaría a su principal amenaza estratégica, Arabia Saudita reforzaría su posición frente a su rival en el mundo musulmán y Turquía ampliaría su influencia en Siria y su entorno inmediato. Los tres son socios de Estados Unidos, pero no forman un bloque homogéneo y tienen sus propias agendas regionales. Estados Unidos tendría la potestad de ser el "gerente" de la región.

Más allá de los beneficios políticos para algunos países del declive iraní, ¿qué hacer frente a este Eje de la Resistencia islámica que es inadmisible en toda su estructura y fundamento para un mundo libre?

Ponerse a favor o en contra de este eje (sin eufemismos) es crucial y eso requiere del resto de los países una cuota muy grande de valentía.

¿Podrá el resto del mundo definirse desde ese valor?

Una última pregunta por ahora: ¿quiénes más están sosteniendo este Eje de la Resistencia islámica?

Los socios encubiertos son Rusia y China no porque apoyen al islamismo, sino que utilizan al Eje de la Resistencia como un martillo para golpear el tablero de Occidente.

Rusia no solo está detrás, sino que camina de la mano con el Eje. Le provee inteligencia satelital y tecnología de defensa aérea a Irán, mientras que Irán le suministra los drones (Shahed) con los que Rusia bombardea ciudades ucranianas. A Putin le sirve que el mapa esté "roto" en Medio Oriente para que Estados Unidos se desgaste allí.

Rusia solía ser un mediador equilibrado con Israel, pero hoy ha abandonado esa posición para volcarse totalmente al lado de Irán, ya que la supervivencia del régimen iraní es una garantía de que Estados Unidos seguirá empantanado en una guerra costosa en el Golfo.

China juega un juego mucho más sutil. Es el principal comprador de petróleo iraní, evadiendo sistemáticamente las sanciones occidentales. Sin el dinero chino, el Eje de la Resistencia no tendría fondos para sus milicias.

Sin embargo, China no quiere una guerra total (porque necesita que el petróleo fluya para su industria), pero sí quiere que Estados Unidos pierda su hegemonía. Su mediación en Pakistán busca una paz que beneficie al comercio chino, no necesariamente una paz basada en los valores de libertad y tolerancia.

Por ello, el estrecho de Ormuz es tan importante en la discusión.

Estas potencias ven al Eje de la Resistencia no como un movimiento de liberación, sino como una herramienta geopolítica. Para Putin y Xi Jinping, los milicianos en el Líbano o los Hutíes en el Mar Rojo son piezas de sacrificio en una partida de ajedrez contra Washington.

La conquista que pretende Irán con su eje no les llega a los talones ni de China ni de Rusia. Lo que une a la Rusia ortodoxa nacionalista, a la China comunista-capitalista y al Irán teocrático es el rechazo a Occidente como el mal absoluto. Y la codicia, por supuesto, de hacer buenos negocios o ganar ventajas geopolíticas.

En el medio, la gente...que sufre por sus personas queridas, por sus hogares, por sus trabajos o sus posesiones que se van destruyendo en medio de la puja de estos gigantes.

Y nosotros, todos nosotros, con nuestra mirada a través de las redes o la televisación de la tragedia cotidiana, pretendiendo que la narrativa dantesca de un Trump que amenaza mientras el mundo se encoge de miedo...nos distraiga de nuestra verdadera responsabilidad: decidir qué valores ponen a andar el mundo.

Nos queda por ver el otro bando: Estados Unidos, Israel y la parte aliada de Medio Oriente.

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