Formas equivocadas
Desde "querramos" hasta "comisería", un repaso por usos incorrectos del lenguaje que se repiten en la vida diaria y en los medios.
Estoy escuchando hablar a unos vecinos y grabo una de sus expresiones: " "Querramos o no, esto se hará así". Esa forma verbal "querramos" no existe; en futuro tenemos "querremos", como en "No querremos otro desastre". En presente de subjuntivo, tenemos "queramos", con una sola vibrante: "Aunque no queramos reconocerlo, esta es la verdad". Pero la forma "querramos" no aparece en ningún tiempo de la conjugación. Deberemos decir, pues, "Aunque no queramos, las cosas deben hacerse así".
¡Qué mendocino es usar la palabra "utensillo"! Ese vocablo no existe: debemos decir "utensilio", con "ele" más "i", para nombrar el objeto, herramienta o instrumento que se usa para realizar una acción. Así nos viene dado desde su etimología, que era el plural neutro del adjetivo latino "utensilis", equivalente a "útil, necesario". Se vinculaba al verbo "uti", equivalente a "usar". Diremos, pues, "El jardinero dejó olvidados en el fondo algunos utensilios".
La funcionaria se equivocó al referirse a lo que se desarrolla a cielo abierto, porque usó erróneamente el vocablo "interperie", en vez de "intemperie". Deberemos decirlo con una "eme", en el lugar en que escuchamos la primera "ere". La raíz de este término se encuentra en el latín "in", que significaba "hacia dentro" y "temperies", con el valor de "temperatura". El primer significado es "desigualdad del tiempo"; pero la que más se usa es la expresión "a la intemperie", locución adverbial, con el significado de a "cielo abierto, sin techo ni reparo alguno". Debemos, entonces, decir "Los vendedores desplegaron sus mercancías a la intemperie".
Otro error recurrente en boca de los mendocinos es el uso del sustantivo "comisería", en lugar del correcto "comisaría". Este término se define como "empleo, oficina del comisario". Para comprobar que estamos acertados en nuestra afirmación, nos remitimos al origen del vocablo en el latín "comissarius", formado por el prefijo "con-", cuyo significado era "todo, junto", más "missus", participio pasado del verbo "mittere" (enviar). A eso, se le suma, en el caso de "comisario", el sufijo "-ario", que da idea de ocupación u oficio; de allí nos explicamos que deba decirse "comisaría". La confusión para el hablante proviene de ignorar el origen "comisario" y darle prioridad, por analogía con otras voces, al sufijo "-ería", que indica, en muchos casos, el local donde se lleva a cabo una actividad, como sucede en "panadería", "zapatería", "lavandería" e innumerables ejemplos más. La forma correcta es "Llevaron a los detenidos a la comisaría más cercana".
Una confusión que oímos en los medios tiene que ver con "agua" y "área" cuando se les debe anteponer un artículo o cuando se les debe añadir un demostrativo, como "ese, este o aquel". "Agua" y "área" son sustantivos femeninos que, por razones de eufonía o buen sonido, al anteponer un artículo, en singular, deben decir "el agua" y "el área"; pero advertimos que son femeninos cuando los calificamos pues decimos "agua fría" y "área ocupada"; además, en plural, se dice "las aguas" y "las áreas". Si deben ir precedidos de demostrativo, este será femenino: "esta agua", "aquella área". Incorrecta es entonces la publicidad que dice "Este agua es de origen mineral" o la afirmación "Este área es neutral". Será, correctamente, "Esta agua es de origen mineral" y "Esta área es neutral". Otro tanto para "aula", "alma", "arpa", "hada", "hacha", "ave" o "águila", sustantivos femeninos que comienzan con sílaba tónica en -a o en -ha; correctamente diremos: "Aquella aula es de construcción reciente". "Esa alma es de una nobleza increíble". "Esta arpa es de buena calidad". "El hada buena de los cuentos siempre era hermosa". "Aquella hacha es muy filosa". "Esa ave que se posó en la ventana es inofensiva". "Esas águilas son negras".
En relación con el género de ‘agua', sustantivo femenino, suele erróneamente escucharse su diminutivo "el agüita", cuando lo correcto es "la agüita". En esta forma, ha desaparecido el problema de la eufonía que existía en "el agua", pues la sílaba tónica se ha trasladado a "-güi-". Así, entonces, "Ya está caliente la agüita para el mate".
¡Cuántas veces escuchamos decir mal en los medios, tanto en los que difunden noticias, como en aquellos que pasan programas de entretenimientos, la palabra referida a un ser fantástico que causa espanto o a una cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea!; esa palabra es "MONSTRUO" y no, como recurrentemente se oye, "mounstruo". El término proviene del latín "monstrum" y, en su primera sílaba, no lleva ninguna "u". Se complica inútilmente la pronunciación si se usa diptongo en las dos sílabas; solamente lo lleva en la segunda: "Es un verdadero monstruo". Tampoco lleva doble "u" el adjetivo ‘monstruoso' y no mounstruoso", ni ‘monstruosidad', no mounstruosidad.
Cuando vemos programas culinarios, nos invaden las expresiones extranjeras. Una de ellas es el vocablo "tip" y su plural "tips". ¿Qué significa? ¿Está bien usarlo? Es un anglicismo, esto es, constituye una palabra de origen inglés; su significado es "recomendación, consejo, clave", vocablos que recomendamos, en nuestra defensa del español, en lugar del vocablo extranjero. Si lo usamos en forma oral y en singular diremos, por ejemplo, "Este es el tip más preciado para tu receta"; no le colocamos ninguna "s" al final; si lo ponemos en plural, sí diremos "tips": "Daremos los diez mejores tips para una mayonesa perfecta".
Siempre en el ámbito gastronómico, otro término recurrentemente mal usado es "bol", que designa un tipo de recipiente redondo, sin asas: "Puse la mezcla en un bol pequeño". El vocablo está en español desde fines del siglo XIX. El plural es "boles", no "bols". Hay quienes dicen erróneamente "un boul" porque se dejan llevar por la voz originaria inglesa "bowl". También hay quienes dicen en singular "bols". Está mal, entonces, decir "Colocar en un bols"; tampoco "Colocar en un boul". El único modo correcto es "Colocar en un bol". Además, está el consejo de sustituir el término por los equivalentes españoles "tazón, cuenco, escudilla".
Nos duele una pieza dentaria y, al concurrir al odontólogo, nos anuncia que tenemos una "caries". ¿Se debe decir "caries" si se trata de una sola? ¿No será "carie"? La palabra se dice terminada en "s"; en singular es "la caries" y en plural, "las caries" pues solamente se indica el plural por medio de la variación del artículo. El término proviene directamente del latín y está así en español desde el siglo XV; se refiere al problema dentario, cuando el marfil y la estructura son destruidos por los ácidos que provoca la placa bacteriana.