Malargüe en crisis

El Gran Hermano del Siglo XXI: Entre el adornismo nacional y el silencio local, la verdad está a oscuras

El autor se enfoca en la crisis financiera de la municipalidad de Malargüe partiendo del hecho del corte del suministro eléctrico.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

En política, cuando los hechos incomodan, la tentación histórica del poder ha sido acallar al mensajero. Pero en este siglo XXI, hoy la estrategia ha mutado, ya no se trata de prohibir la palabra, sino de demoler la credibilidad y la verdad y blindar las cajas desde el privilegio del atril.

El ejemplo más acabado es el esperpento diario de Manuel Adorni, un vocero que ha transformado la conferencia de prensa en un ejercicio de cinismo y ninguneo, donde la realidad se sacrifica en el altar de una ironía barata. De La flamante Oficina de Respuesta Oficial (ORO) para acallar al mensajero, ahora la estrategia ha mutado hacia algo más perverso, ya no prohíben la palabra, sino que demuelen la verdad. 

Mientras a nivel nacional el gobierno crea la Oficina de Respuesta Oficial, una suerte de comisaría del pensamiento digital bajo la sombra de Santiago Caputo, en nuestro pago chico, Malargüe, la estrategia de control toma otra forma más silenciosa pero igual de efectiva: la demora infinita.

Sin embargo, para los malargüinos, este estilo Caputo de manejar la verdad, donde lo importante es el relato y no el dato, tiene un eco conocido en nuestra provincia y departamento.

¿Qué tienen en común el ejército de trolls de Caputo, las piruetas lógicas de Adorni, el blindaje de Guiñazú y la actual gestión municipal? Que todos operan en la zona gris donde el interés público se rifa en favor de la estrategia de pandilla, partidaria o de amigos.

Y en el medio, quedamos nosotros. La capital de la energía, a oscuras y la Gestión en penumbras, le cortaron la luz por falta de pago. Es el colmo del absurdo que, en el corazón energético de Mendoza, el municipio no pueda pagar la boleta de luz. Tener que prender un generador para que la administración no muera, es la imagen viva de la decadencia institucional.

El ajuste no alcanzó, Jaque cortó contratos, podó horas extras y suspendió códigos salariales, pero ni así le dan las cuentas. La motosierra local parece que desafiló antes de llegar a las oficinas de Edemsa.

Mendigar para sobrevivir, Pedir adelantos de coparticipación para pagar sueldos y la luz no es administrar, es sobrevivir el día a día. La municipalidad funciona a combustible porque no le da el cuero para el cable. Una postal de la crisis que ya no se puede tapar con retórica, No solo volvieron las oscuras golondrinas, sino que ingresaron muchas más oscuras golondrinas de la mano de la actual gestión

En nuestro Malargüe, el registro oficial toma la forma de un muro de silencio administrativo. Es una cadena de mando perfecta en su perversión, el funcionario nacional te rotula y estampilla si preguntas; la provincia blinda los negocios estratégicos y el burócrata municipal que te cajonea los papeles, aplica una censura indirecta, demorando meses en remitir decretos y responder pedidos de informe básicos,

No se necesita un Ministerio de la Verdad cuando tienen un cajón que no se abre. Si no hay información, no hay control, Y si no hay control, las decisiones sobre nuestro futuro las siguen tomando personajes oscuros en oficinas cerradas de Buenos Aires, en Mendoza o en Malargüe, siempre a espaldas del pueblo.

Hoy, acceder a un decreto municipal o recibir respuesta a un pedido de informe en Malargüe es una carrera de obstáculos. Las demoras no son circunstanciales. Es una clara decisión política de ocultamiento.

La democracia Se fortalece cuando el vecino puede saber, hoy mismo, qué se firmó con su plata y qué se negoció con su suelo. Lo demás es un artilugio para esconder una realidad que, tarde o temprano, siempre sale a la luz, no obstante, aunque esa luz sea provista por un generador.

El corte de suministro no es un accidente técnico marca la desidia como política de Estado; es la declaración de quiebra moral de una administración que ya no puede ocultar el rojo de sus cuentas. Ver el edificio municipal iluminado por un generador es la prueba física de una gestión que se quedó sin crédito, tanto financiero como político. Si la casa de todos no tiene para la boleta, el mensaje que se le envía al contribuyente es devastador, el Estado está alejado de sus funciones más básicas.

En este laberinto, el intendente Jaque apela a la caída de la recaudación y al ajuste nacional como escudos, pero la realidad es que Malargüe está hoy en un limbo operativo. Mientras se negocian parches con Hacienda y se mendigan adelantos de coparticipación para llegar a fin de mes, la planificación a largo plazo desaparece.

No se puede hablar de desarrollo minero, ni de infraestructura, ni de futuro, cuando el presente se resuelve con un bidón de gasoil para que no se apaguen las computadoras del palacio municipal.

Este episodio con Edemsa, pone la institucionalidad en cortocircuito, marca un antes y un después en la relación con las prestadoras de servicios. Al llegar al extremo del corte, la empresa distribuidora rompió el código de cortesía institucional, dejando en claro que no hay más paciencia para las promesas de pago. Es una señal de alerta máxima para el resto de los proveedores.

De las declaraciones del intendente, se puede llegar a pensar que los próximos meses, los sueldo podrían abonarse en forma escalonados. En Malargüe, hoy el último que se va no apaga la luz, porque ya se la cortaron.

Ya nos cansamos de los oscuros, de los que operan desde las sombras y de los silencios que solo sirven para tapar ineficiencias o impunidades. Porque al final del día, si no hay información, no hay control. Y donde no hay control, lo único que florece es la corrupción.

Definitivamente Exigimos funcionarios que cumplan con la ley de acceso a la información pública, que publiquen los decretos sin que parezcan secretos de estado y que entiendan que el periodismo no es su enemigo, sino el termómetro de una sociedad que ya se cansó de las oscuras golondrinas y de los funcionarios silenciosos y que no funcionan y que ocultan ineficiencias.

Finalmente, Es muy oportuna esta frase: Si no hay información, no hay control. Y si no hay control, ni luz, hay impunidad.

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