Migrantes

Por qué Costa Rica es la sala de espera de los expulsados por Estados Unidos

Un pacto entre Trump y su par centroamericano valida que los expulsados por el país norteamericano sean trasladados transitoriamente a Costa Rica, que actúa como centro de distribución de personas no queridas por Estados Unidos.

Un día antes del aterrizaje del avión con los deportados, el presidente de Costa Rica Rodrigo Chaves trató de contrarrestar las críticas por convertir a su país en un país puente. "Estados Unidos nos está tratando muy bien y nosotros a ellos también, porque somos colaboradores cercanos (...) Estamos ayudándole al hermano económicamente poderoso del norte, a quien si nos ponen un impuesto en zona franca nos friegan, -que no creo que lo vayan a hacer- y además amor con amor se paga. 200 (migrantes) vienen, los tratamos bien y se van", dijo el mandatario en esa ocasión cuando recibió a esas personas antes del acuerdo que terminaría firmando con Kristi Noem, la delegada del Escudo de las Américas.

El acuerdo consolida lo que analistas internacionales ya catalogan como una adopción de facto del modelo de "Tercer País Seguro", una figura que Estados Unidos ha utilizado en el pasado para externalizar sus fronteras hacia Centroamérica.

Para Chaves, aceptar los vuelos de deportación estadounidenses representa una moneda de cambio político que le garantiza el favor de Trump, en un contexto regional marcado por la iniciativa estadounidense de castigar severamente la migración irregular. 

Este alineamiento se inscribe en una estrategia más amplia de la administración Chaves para consolidarse como el principal aliado de Washington en la región, en un momento donde otras potencias latinoamericanas como Brasil y México mantienen distancia de las políticas de la Casa Blanca.

El acuerdo con Estados Unidos permitirá a la potencia norteamericana deportar hasta 25 personas por semana a suelo costarricense, según registró el diario La Nación de Costa Rica. Se trata de un memorando de entendimiento bilateral sobre flujos migratorios, mediante el cual se trasladará a personas extranjeras que no son estadounidenses y que están ilegales en EE. UU. Sin embargo, el costo de este blindaje diplomático se pagará en las fronteras y en las instituciones sociales costarricenses.

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