La carne se enfría: caen los precios por el derrumbe del consumo
Tras una suba interanual del 60%, el mercado empezó a corregirse por la caída de la demanda. Advierten cambios en los hábitos y un problema estructural de oferta.
El mercado de la carne vacuna atraviesa un punto de inflexión: después de un aumento interanual del 60%, los precios comenzaron a retroceder en abril, impulsados por una fuerte caída en el consumo.
Así lo explicó el empresario mendocino José Rizzo, quien remarcó durante una entrevista en el programa "Tenes que saberlo" por Radio Post que el comportamiento actual responde a la dinámica básica del sector. "En marzo se registró un aumento de un 10% y ahora estamos en un retroceso porque han bajado varios valores", sostuvo.
Pero el dato más relevante, según el referente del sector, es que no se trata de una desaceleración inflacionaria sino de una baja concreta en los precios. "No está bajando la inflación, está bajando el precio en las carnicerías", afirmó, y lo atribuyó a que "la demanda no está validando los precios".
En ese sentido, fue contundente sobre el momento del consumo: "Está totalmente comprimido". Y agregó: "La gente no está consumiendo, por lo tanto el precio tiende a bajar".
Un problema de fondo: menos ganado
El origen del aumento previo explicó Rizzo, está en una cuestión estructural. "Había una oferta limitada y una demanda que validaba los precios", indicó, al describir un mercado condicionado por los ciclos de producción ganadera.
Recordó que la sequía de hace tres años provocó una fuerte liquidación de vientres: "Se eliminaron muchas madres, se faenó y se exportó a China, y esos stocks no se repusieron".
Como consecuencia, la Argentina mantiene un rodeo similar al de hace dos décadas: "Tenemos 50 y pico millones de cabezas como hace 20 años", señaló, en un contexto donde la población creció en unos 20 millones de personas. "Ahí está el problema: falta ganado, falta mercadería", resumió.
Nuevos hábitos en la mesa
Pese al deterioro del consumo, el empresario aclaró que la carne no desapareció de la dieta. "No es que se haya dejado de consumir masivamente", explicó, aunque reconoció que hubo cambios en la forma de comprar.
Uno de los principales es la combinación con otras proteínas más económicas. "La gente mezcla carne vacuna con cerdo, que está muy de moda y vale un 40% menos, y le suma achuras o embutidos", detalló.
También destacó el regreso a productos históricamente más accesibles: "La gente ha vuelto a la menudencia".
En cuanto al asado, sostuvo que la realidad es intermedia: "Es mitad y mitad". Según explicó, el ritual del fin de semana se mantiene, pero con ajustes en el gasto: "La gente se da el gusto de prender la parrilla, pero arma un promedio más económico".
De dónde viene la carne
Sobre el abastecimiento en Mendoza, Rizzo explicó que no hay un único origen definido. "Podés comprar en San Luis, en Córdoba, en Buenos Aires, viene de todos lados", señaló.
Además, indicó que hoy predomina el sistema de producción a corral: "La mayoría de la hacienda está confinada", lo que permite garantizar cierta homogeneidad en la calidad.
El caso de la carne de burro
Consultado por experiencias recientes en otras regiones del país, donde comenzó a comercializarse carne de burro, el empresario relativizó su impacto. Afirmó que se trata de pruebas puntuales y que, bajo condiciones productivas similares, no habría grandes diferencias de precio con la carne vacuna.
Sin embargo, cuestionó su calidad: la definió como "una carne magra, firme y dura", lejos de los estándares habituales del consumo bovino.
Qué puede pasar
De cara a los próximos meses, el escenario aparece condicionado por la debilidad de la demanda. "El mercado no valida el precio, al contrario, están bajando", insistió Rizzo.
Así, el sector enfrenta un equilibrio complejo: una oferta todavía limitada por problemas estructurales y un consumo que no logra recuperarse, marcando el pulso de los precios en las carnicerías.