Exportadores reclaman reintegros: alertan por atrasos que impactan en dólares y superávit
Empresas del sector advierten demoras de hasta ocho meses en devoluciones impositivas y sostienen que la postergación de pagos afecta la competitividad y distorsiona el resultado fiscal.
En un contexto internacional desafiante y con costos en alza, el sector exportador argentino encendió una señal de alerta por la acumulación de deudas del Estado en concepto de reintegros y devoluciones impositivas. Según plantearon desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), los atrasos ya alcanzan hasta ocho meses y generan un fuerte impacto financiero sobre las empresas.
El reclamo surge en medio de un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas -especialmente en Medio Oriente- que afectan precios, logística y competitividad. Sin embargo, desde el sector aseguran que las principales dificultades hoy son internas: presión tributaria elevada y demoras en la devolución de impuestos como el IVA y los reintegros a las exportaciones.
"El problema no es solo la carga fiscal, sino que se suma la acumulación de créditos fiscales que quedan inmovilizados", señalaron desde la Cámara. Este mecanismo implica que las empresas pagan tributos sobre bienes que luego exportan -y que deberían ser reintegrados-, pero enfrentan demoras prolongadas para recuperar esos fondos.
Los datos recientes reflejan la magnitud del problema. En febrero de 2025 no se registraron pagos de reintegros, lo que generó fuertes críticas del sector. Recién en marzo se realizaron devoluciones por unos US$45 millones en IVA y US$47 millones en reintegros, cifras que quedaron muy por debajo de los niveles históricos. En paralelo, mientras las exportaciones crecieron alrededor de un 10%, las devoluciones cayeron cerca de un 28%.
Para los exportadores, esto evidencia un manejo discrecional de los pagos por parte del Estado. "Un mes te pagan cinco, otro veinte y otro cero. Así es imposible planificar", advirtieron, al cuestionar la falta de previsibilidad.
El presidente de CERA, Fernando Landa, graficó la situación con un ejemplo concreto: certificados emitidos meses atrás que aún no fueron abonados. "Tenemos casos con atrasos de ocho meses", afirmó, al tiempo que remarcó el costo financiero que implica mantener capital inmovilizado durante tanto tiempo.
Este esquema, además, genera un efecto en cadena. Para acceder a las devoluciones, las empresas deben estar al día con sus obligaciones fiscales, pero la demora en los reintegros complica la liquidez necesaria para cumplir con esos pagos. A esto se suma una asimetría en las tasas: mientras el Estado cobra intereses más altos por deudas tributarias, paga tasas más bajas por los montos que adeuda.
Desde el sector también plantean que esta dinámica incide en el resultado fiscal. Dado que las devoluciones impactan en las cuentas públicas, su postergación contribuye a sostener el superávit en términos de caja. "Si el Estado paga, el superávit baja; si no paga, se mantiene", resumieron.
Si bien los exportadores no cuestionan el objetivo de equilibrio fiscal, advierten que estos mecanismos terminan afectando la competitividad y limitando la capacidad de generar divisas. En un escenario donde la demanda global de alimentos y energía ofrece oportunidades para la Argentina, consideran clave reducir estos obstáculos internos.
"No pedimos beneficios extra. Solo que se cumpla con las devoluciones en tiempo y forma", concluyeron, al reclamar mayor previsibilidad en un contexto donde el acceso a dólares resulta estratégico para la economía.