Cae la confianza del consumidor y vuelve a niveles de 2024
El índice de la Universidad Di Tella bajó 5,7% en abril y acumuló tres meses consecutivos en retroceso. La caída golpea más a los hogares de menores ingresos y refleja un deterioro en las expectativas pese al optimismo oficial.
La percepción económica de los argentinos volvió a deteriorarse en abril. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, registró una caída del 5,7% respecto de marzo y encadenó así su tercer descenso mensual consecutivo.
El indicador se ubicó en 39,64 puntos, el nivel más bajo desde julio de 2024. Además, en la comparación interanual acumula cinco bajas consecutivas, lo que consolida una tendencia negativa en la percepción de los hogares sobre su situación económica.
El relevamiento, realizado por Poliarquía Consultores en 40 centros urbanos entre el 6 y el 17 de abril, muestra que la caída no fue homogénea. Por regiones, el Interior del país continúa con el índice más alto (45,35 puntos), aunque registró el mayor retroceso mensual con una baja superior al 10%.
Las diferencias también se profundizan según el nivel de ingresos. Los hogares de menores recursos fueron los más afectados, con una caída del 12,6% y un índice que descendió a 35,5 puntos. En contraste, entre los sectores de mayores ingresos la baja fue mucho más moderada, del 1,8%, con un nivel de 42,57 unidades.
Detrás de este comportamiento aparece el impacto desigual de la inflación -que en marzo fue del 3,4%- y el peso creciente de los servicios públicos tras la reducción de subsidios. Estos factores golpean con mayor intensidad a quienes destinan una mayor proporción de sus ingresos a gastos básicos.
El informe también refleja un deterioro en todos los componentes del índice. La evaluación de la situación personal cayó 4%, la percepción sobre el contexto macroeconómico retrocedió 4,3% y las intenciones de compra de bienes durables se desplomaron casi 10%. En este último caso, influyeron tanto la evolución del tipo de cambio como el endurecimiento de las condiciones de financiamiento, en un contexto de aumento de la mora.
Este retroceso en la confianza se da en paralelo a un discurso oficial que sostiene expectativas de mejora. Durante las recientes exposiciones en Washington, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificaron el rumbo de reformas y proyectaron un escenario de fuerte crecimiento en los próximos meses. Sin embargo, los datos muestran que esas perspectivas aún no se traducen en una mejora en el ánimo de los consumidores.
En términos de balance, tras 29 meses de gestión, el índice prácticamente volvió al nivel que tenía al inicio del gobierno en diciembre de 2023. Incluso, desde el pico alcanzado en enero de 2025, cuando llegó a 47,38 puntos, acumula una caída de más del 16%.
La encuesta también evidencia un cambio en la percepción social: por primera vez en varios meses, la evaluación de la situación presente cayó más que las expectativas futuras. Esto sugiere que, aunque aún persisten algunas expectativas de mejora macroeconómica, crece la sensación de deterioro en las condiciones de vida actuales.
En conjunto, los datos reflejan un escenario de mayor cautela en el consumo, con señales de tensión en la economía cotidiana de los hogares y un impacto más marcado en los sectores más vulnerables.