Análisis Bohorquez

Culpando a tu Dios, la excusa del odio

¿Qué es la cristianofobia? Un fenómeno recientemente reconocido por el Parlamento Europeo que aquí desmenuza la autora.

Isabel Bohorquez

En pleno siglo XXI las cuestiones de fe siguen siendo motivo de persecución ideológica y física llegando a quemas de iglesias, profanaciones, detenciones, tortura, incluso muerte.

Algo completamente incomprensible en un mundo que proclama la libertad de expresión, la vida en democracia y los derechos humanos como los baluartes de la evolución contemporánea (aunque sabemos que muchos países desprecian y conculcan esos mismos principios).

Pero, ¿perseguir a alguien, matar a alguien por su fe? ¿qué fundamento puede establecerse?

Hoy está de moda hablar de odio, de discurso de odio, para referirse a todo lo que sea ideológicamente diferente, lo que da muestra del grado de intolerancia y dogmatismo que se puede encontrar en muchos de esos postulados...

Las cuestiones de fe -entonces- más los parámetros del odio y del amor parecen gravitar en el discurso político actual que inunda Europa y parte de América, mientras en Asia y en África se sigue regando la tierra con sangre de creyentes indefensos.

Este sesgo religioso no se divorcia de la política, al contrario, entabla lazos compactos y avanza en un sentido: la dominación y la instalación de un relato hegemónico sobre el mundo.

En este relato, el Dios de los cristianos está mal visto o se considera un enemigo a perseguir, incluso a exterminar.

Mientras algunos gobiernos progresistas de izquierda junto con la ONU miran al pasado-llamativamente cuestiones como la conquista y colonización de América o la esclavitud de los siglos XVII y XVIII han cobrado vigencia en sus agendas- en el presente se suceden persecuciones que según el informe de la Lista Mundial de la Persecución 2026, publicado en enero de este año, confirma que el número de cristianos perseguidos alcanzó un récord de 388 millones de personas.

¿Qué nos está pasando?

Veamos los datos y sus fuentes.

Mencionaremos aquí sólo a tres de las organizaciones de referencia a nivel mundial que hacen un seguimiento de este fenómeno:

· Puertas Abiertas (Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN / Aid to the Church in Need) una fundación pontificia católica que monitorea la persecución y ofrece ayuda pastoral y de emergencia a comunidades cristianas en más de 140 países.

· International Christian Concern (ICC) esta organización se enfoca en documentar la persecución en tiempo real y apoyar a los cristianos perseguidos, a menudo centrando sus esfuerzos en regiones de alto riesgo y en la incidencia política.

El siguiente mapa muestra niveles de persecución severa y extrema en el año 2026 así como un ranking de los 50 países que encabezan esos niveles severos y extremos:

Este tema no es reciente y si bien la cristiandad ha imperado en Occidente al punto de ser la religión oficial de la mayoría de los países de Europa, de América y de Oceanía; la cuestión es que, en el discurso más difundido actualmente, se cuestiona al cristianismo (especialmente al catolicismo) como la religión ultra conservadora, enriquecida y corrompida políticamente, aliada de poderosos y detractores de la democracia.

Hoy en Europa especialmente, hay una persecución directa al cristianismo en aras de un movimiento de secularización de la mano de la izquierda política que vincula los valores y tradiciones cristianas con la burguesía colonialista, racista y opresora.

Millones de muertes en el mundo por el hecho de ser cristianos parecen no ser registradas por esta mirada política que tilda el uso del crucifijo como un gesto fascista.

Sin embargo, el registro histórico dice otra cosa.

Las víctimas de los últimos doscientos años

Si ahondamos en los genocidios, persecuciones, detenciones, etc. a cristianos acontecidos solamente desde el siglo XIX a la actualidad, las cifras son impactantes y el hecho de que tantos actos de violencia, que en muchos casos aún persisten, no estén en la discusión pública, no sean motivo de debate para la ONU, ni sean considerados por las ONGS de ayuda humanitaria como hechos repudiables, es, a mi entender, parte de una doble vara moral inaceptable.

El siguiente cuadro es extenso, pero intenta condensar la mayor cantidad de sucesos de persecución y muerte a cristianos en los últimos doscientos años, para dimensionar la magnitud de la tragedia que han atravesado millones de personas por su fe en el pasado reciente y en el presente.

Tres procesos, a menudo emparentados, están asociados mayoritariamente a esta persecución religiosa, especialmente durante el siglo XX que es considerado a su vez, el siglo de los mártires: el totalitarismo comunista (como Corea del Norte por ejemplo), el caos de los estados fallidos (como Siria) y el terrorismo yihadista expansionista (como Nigeria, Yemen, Irán).

Las cantidades de víctimas son muy difíciles de precisar debido a que justamente, en la mayoría de estos países los regímenes son autoritarios, cerrados y poco transparentes en sus estadísticas, especialmente si las mismas se refieren a los crímenes cometidos.

El silencio del resto del mundo es atronador.

¿Qué dice el último informe de Open Doors?

"El número de cristianos expuestos a la persecución y en riesgo de violencia en todo el mundo ha aumentado en 8 millones en comparación con el año pasado, alcanzando los 388 millones. «Lamentablemente, este es otro año récord», comenta Cristian Nani, director de Open Doors (Puertas Abiertas), la organización que publicó hoy el último informe sobre cristianos perseguidos en todo el mundo: la Lista Mundial de Vigilancia 2026. "De estos 388 millones, 201 millones son mujeres o niñas; mientras que 110 millones son menores de 15 años".

El informe elabora un listado de los países más peligrosos para los cristianos y Corea del Norte encabeza la lista por vigésimo cuarto año consecutivo.

Los 10 primeros países (de 50 que componen la lista) son:

Corea del Norte: Es el lugar más peligroso del mundo para un cristiano. El régimen de la dinastía Kim exige una adoración absoluta al líder como si fuera una deidad (ideología Juche). Cualquier otra lealtad es considerada alta traición. No existe libertad religiosa. Si se descubre a alguien con una Biblia o en una reunión de oración, es arrestado inmediatamente junto con toda su familia (sistema de castigo generacional). Los cristianos son enviados a campos de trabajo forzado (Kwan-li-so) donde enfrentan tortura, hambre y ejecución, al ser vistos como "espías de Occidente". Somalia: Es prácticamente imposible ser cristiano abiertamente. La sociedad es casi 100% musulmana y la apostasía (dejar el islam) se castiga con la muerte. El grupo terrorista Al-Shabaab tiene como objetivo declarado erradicar a los cristianos del país. Los conversos son asesinados inmediatamente si son descubiertos por sus familias o por milicias Yemen: Un país devastado por la guerra civil donde el cristianismo es visto como una "influencia extranjera" enemiga. La interpretación estricta del islam prohíbe cualquier religión que no sea la musulmana. Tanto los rebeldes hutíes como grupos vinculados a Al-Qaeda persiguen a los pocos cristianos (en su mayoría conversos) que viven en la clandestinidad total. Sudán: Tras años de inestabilidad, la influencia de sectores extremistas ha vuelto a crecer. La alianza entre sectores militares y los Hermanos Musulmanes ha revertido reformas previas. Se reportan ataques a iglesias y una presión social asfixiante para que los cristianos se conviertan al islam para acceder a servicios básicos o seguridad. Los Hermanos Musulmanes (o la Hermandad Musulmana) son una de las organizaciones islamistas más antiguas e influyentes del mundo. Se definen como un movimiento político-social transnacional que busca la reislamización de la sociedad a través de la aplicación de la sharía (ley islámica) en todos los aspectos de la vida. Eritrea: Conocida como la "Corea del Norte de África". Aquí la persecución es principalmente estatal. Aunque hay una presencia musulmana importante, el gobierno persigue a cualquier grupo religioso no registrado (especialmente cristianos pentecostales y evangélicos), encerrándolos en contenedores metálicos de carga en condiciones infrahumanas por "amenazar la unidad nacional". Siria: Ha escalado posiciones drásticamente tras la caída del régimen de Assad, dejando a las comunidades vulnerables ante grupos extremistas. Tras el colapso del control estatal en grandes áreas del país, las comunidades cristianas -una de las más antiguas del mundo- han quedado atrapadas en medio de una guerra civil de múltiples bandos y el avance del extremismo. Grupos yihadistas (como remanentes del ISIS o facciones radicales locales) imponen una visión ultra-ortodoxa. Los cristianos son sometidos al pago del Jizya (impuesto de "protección" humillante), sus iglesias son convertidas en centros de mando islámicos y los líderes cristianos son objetivos frecuentes de secuestros con fines políticos o de extorsión. Nigeria: El país está dividido entre un sur mayoritariamente cristiano y un norte de mayoría musulmana. La inestabilidad política y económica ha exacerbado un conflicto de décadas por el control de la tierra y los recursos. Existe una ofensiva violenta coordinada por grupos como Boko Haram y el Estado Islámico (ISWAP), cuyo objetivo es establecer un califato. A esto se suma el radicalismo de los pastores fulani, quienes atacan aldeas cristianas matando a hombres y secuestrando a mujeres y niños. Es el país donde ocurre el mayor número de asesinatos de cristianos por su fe cada año. Pakistán: Los cristianos son ciudadanos de segunda clase, relegados a los trabajos más precarios (limpieza de alcantarillas, ladrilleras). El arma principal es la Ley de Blasfemia. Basta una acusación falsa de "insultar al Profeta" para que turbas enfurecidas ataquen barrios cristianos enteros. Además, existe un grave problema de secuestros y matrimonios forzados de niñas cristianas con hombres musulmanes. Libia: Un estado fragmentado sin un gobierno central fuerte. Grupos yihadistas afines al Estado Islámico (ISIS) operan en diversas zonas. Los cristianos, especialmente los migrantes subsaharianos que atraviesan el país, son secuestrados, torturados y ejecutados por no ser musulmanes, reviviendo tragedias como la de los 21 mártires coptos. Irán: La actual teocracia islámica chiita donde la libertad religiosa es solo una fachada para las minorías históricas (que no pueden hacer proselitismo) tiene por objetivo detener el crecimiento de las "iglesias en casas" ya que las iglesias están prohibidas, el acto mismo de orar, leer la biblia, bautizar, son considerados delitos. Los cristianos conversos del islam son considerados traidores al Estado y "enemigos de Dios". Las redadas en hogares y las condenas a prisión por "actuar contra la seguridad nacional" son constantes en 2026.

¿Hay una explicación para esta limpieza religiosa que vaya más allá de culpar a las personas por su Dios?

Parece que nos quedamos sin argumentos al llegar a este punto.

¿Son los musulmanes los mayores perseguidores?

Si analizamos los informes de organizaciones como Open Doors (Puertas Abiertas) y ACN (Ayuda a la Iglesia Necesitada) de 2026, la respuesta es afirmativa, aunque con matices importantes:

El mapa de la persecución: De los 50 países con mayor persecución a cristianos, una mayoría significativa tiene al islam extremista o a regímenes islámicos como fuente principal de presión. Países como Somalia, Libia, Yemen y Pakistán figuran sistemáticamente en los primeros puestos debido a la aplicación de leyes de blasfemia o la acción de grupos terroristas (como Al-Shabaab o el ISIS). El factor de las dictaduras no religiosas: Sin embargo, el país número uno en persecución desde hace décadas es Corea del Norte, un régimen comunista ateo. Asimismo, en China, la persecución ha aumentado mediante la vigilancia tecnológica estatal, así como en los países de América Latina, donde el conflicto es de carácter político-autoritario contra la Iglesia Católica.

Particularmente en América Latina, aunque no hay persecución estatal generalizada al nivel de Asia, cuatro países destacan en el "Top 50" con una "lógica" muy distinta a la del mundo islámico. Mientras que allá el motor es la religión, aquí el motor suele ser el control absoluto (ya sea de un dictador o de un narcotraficante, recordando que además estos países son socios en las sombras de los regímenes islámicos radicales):

1. Cuba (puesto 24º): Hostilidad hacia líderes que no se alinean con el gobierno. El gobierno opera bajo un sistema de partido único que ve cualquier organización independiente -especialmente la Iglesia- como una amenaza a la hegemonía del Estado. La vigilancia es constante a través de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). El Estado utiliza el registro legal para asfixiar a las iglesias: si no estás registrado, eres "ilegal". Los líderes que denuncian la falta de alimentos o medicinas en sus sermones son acusados de "propaganda enemiga", enfrentan cortes de luz selectivos, multas impagables o el arresto de sus hijos como medida de presión.

2. México (puesto 30º): Violencia de grupos criminales en zonas donde la Iglesia es vista como una amenaza al control territorial en un país de mayoría cristiana. Ocurre en zonas donde el Estado ha perdido (o cedido) el control y los carteles del narco tráfico actúan como la autoridad de facto. Los carteles persiguen a pastores que sacan a jóvenes de las drogas o que se niegan a usar sus iglesias para lavar dinero. El "derecho de piso" (extorsión) es la principal herramienta de control. En estados como Chiapas u Oaxaca, existe el factor de "usos y costumbres". Si un indígena se convierte al cristianismo evangélico y deja de participar (o pagar) para las fiestas religiosas tradicionales que incluyen alcohol, etc., la comunidad los expulsa, les corta el agua o les quema sus casas.

3. Nicaragua (puesto 32º): El régimen ha intensificado el asedio contra instituciones y figuras eclesiásticas. Es actualmente el caso más agresivo de persecución estatal en Occidente. El régimen ha pasado de la vigilancia a la erradicación de las voces críticas dentro de la Iglesia. El gobierno de Daniel Ortega considera a los cristianos "enemigos del pueblo". En 2025 y 2026, la táctica principal ha sido el destierro y la desnacionalización. Han arrestado a obispos y sacerdotes para luego enviarlos al Vaticano o a EE. UU., quitándoles la nacionalidad. Además, han confiscado propiedades de la Iglesia, cerrado universidades católicas y prohibido las procesiones de Semana Santa en las calles, forzando a que la fe se viva únicamente "de puertas para adentro".

4. Colombia (puesto 47º): Grupos armados ilegales que restringen la actividad religiosa en zonas rurales. La persecución vive en las zonas rurales y selváticas donde operan las disidencias de las FARC, el ELN y grupos paramilitares. Los grupos armados ilegales ven a la Iglesia como un obstáculo para el reclutamiento forzado de menores. Un pastor que predica "No matarás" es un enemigo directo del fusil. En 2026, se reporta que estos grupos imponen "pautas de comportamiento" a las iglesias: prohíben predicar a ciertas horas, exigen censura en los sermones sobre la violencia local y asesinan a líderes que se niegan a colaborar con la logística del narcotráfico en sus zonas.

Algo ignorado por la comunidad internacional es particularmente la violencia de género en estas persecuciones ya que la cifra asciende a poco más de 200 millones de mujeres. Las mujeres en comunidades perseguidas enfrentan riesgos específicos, como matrimonios forzados y violencia sexual, utilizados como herramientas para desarticular a las familias cristianas.

La persecución estilo europeo

Finalmente, en Europa se da lo que se ha llamado la persecución "gentil o educada" que tiene poco de ello.

En Europa (y además en Canadá), la censura no se manifiesta generalmente como una persecución violenta estatal, sino más bien como una tensión jurídica y social derivada del choque entre las libertades religiosas y las nuevas agendas legislativas sobre derechos civiles, igualdad y orden público.

En Canadá, la principal fuente de fricción es la interpretación de las leyes sobre discurso de odio (hate speech). Se han implementado normativas para regular el contenido dañino en línea. Líderes religiosos han expresado su preocupación de que pasajes bíblicos sobre la sexualidad o el matrimonio sean etiquetados como "discurso de odio" por algoritmos de redes sociales o bajo presión legal. En provincias como Quebec, la Ley 21 sigue limitando el uso de símbolos religiosos para empleados públicos en posiciones de autoridad, lo que afecta a cristianos que desean portar crucifijos visibles, bajo un modelo de laicismo estricto.

Sin embargo, en Europa la cuestión va más allá y ha empeorado.

Según el informe 2025 del Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa (OIDAC Europe), se documentaron 2.211 delitos de odio anticristianos en 35 países europeos. Francia lidera las estadísticas de ataques, vandalismos o violencia física con más de 1.000 incidentes, seguida por el Reino Unido, Alemania, España y Austria.

En el Reino Unido y Escocia, se han establecido perímetros alrededor de clínicas de aborto donde está prohibido "influir" o "causar molestias". Esto ha llevado al arresto de personas por orar en silencio dentro de sus mentes, lo cual es visto por organizaciones de derechos humanos como una criminalización del pensamiento.

El caso Päivi Räsänen en Finlandia es un caso emblemático. Esta parlamentaria ha enfrentado años de litigios judiciales por citar versículos bíblicos en Twitter. Aunque ha ganado en varias instancias, el hecho de que el Estado continúe apelando es citado frecuentemente como un ejemplo de "censura estatal" contra la expresión de convicciones cristianas tradicionales.

En países como Francia y Alemania, se ha registrado un pico en ataques a infraestructura: incendios provocados, profanaciones de altares y robos. Además de violencia física.

"Los crímenes de odio anti-cristianos variaron en gravedad, desde el vandalismo hasta la violencia física y agresión graves. Un ejemplo fue cuando un terrorista yihadista asesinó a un monaguillo e hirió a varias personas en dos iglesias católicas en España. Otro ejemplo fue el ataque a cuatro iglesias católicas en París, Francia, utilizando incendio y cócteles Molotov. En Polonia, un hombre condujo su coche contra una procesión del Corpus Christi de más de 100 personas, hiriendo a varias personas".

Los informes, como los del European Centre for Law and Justice (ECLJ), señalan que estos actos provienen principalmente de tres fuentes: grupos de extrema izquierda vinculados al laicismo agresivo, extremismo islamista y una creciente hostilidad cultural que margina las convicciones cristianas en la esfera pública.

Mientras tanto, los gobiernos de esos países son tolerantes con los agresores más que con las víctimas.

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En las democracias occidentales, la fe ha pasado de ser un pilar público a ser considerada una actividad estrictamente privada. Cualquier manifestación pública de fe que choque con los valores seculares actuales es vista como una intrusión o una ofensa.

En los tribunales actuales, el derecho a "no ser ofendido" o el derecho a la "no discriminación" de otros colectivos suele prevalecer sobre el derecho a la "libertad de expresión religiosa". Esto crea una colisión donde la postura cristiana tradicional es la que suele ceder legalmente.

El 21 de enero de 2026, el Parlamento Europeo adoptó su resolución anual sobre "derechos humanos y democracia en el mundo" en la que, por primera vez, la institución reconoce explícitamente el término "cristianofobia" y denuncia la magnitud mundial de la persecución de los cristianos.

Al adoptar la resolución TA-10-2026-0014, los eurodiputados decidieron visibilizar una realidad que durante mucho tiempo había permanecido oculta en los informes oficiales, la discriminación sistémica y la violencia selectiva contra las poblaciones cristianas en todo el mundo. El texto subraya que el cristianismo sigue siendo «la religión más perseguida del mundo», con 388 millones de personas que sufren abusos o discriminación por su fe.

Hasta aquí los hechos registrados, los datos y los informes donde referirnos.

¿Qué está pasando?

¿Hacia dónde va Occidente? ¿Hacia dónde va el mundo?

¿Esto es una agenda global o es una "guerra santa" (no tan santa)?

¿Por qué el laicismo agresivo de izquierda se alía paradójicamente a extremismos religiosos para despreciar a un Dios Crucificado?

¿Por qué ofende tanto una cruz?

¿Por qué la Iglesia Católica, especialmente, no levanta su voz fuerte y clara?

El próximo texto intentará alguna reflexión al respecto.

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