Economía

El Gobierno pateará para después del invierno el costo del gas importado para evitar un salto en las tarifas

Economía financiará la compra de GNL durante los meses de mayor consumo y los hogares recién comenzarán a pagarlo desde noviembre, en seis cuotas. Buscan contener el impacto inflacionario y evitar boletas impagables en pleno invierno.

En medio de la preocupación por el impacto de las tarifas durante los meses de frío, el Gobierno nacional resolvió postergar el cobro del Gas Natural Licuado (GNL) importado que se utilizará para abastecer la mayor demanda residencial del invierno.

La decisión implica que las distribuidoras de gas no trasladarán de inmediato el costo del combustible importado a las facturas de los usuarios. En cambio, comenzarán a recuperar ese gasto recién desde noviembre y en seis cuotas mensuales que se extenderán hasta abril de 2027.

La medida fue comunicada por la Secretaría de Energía a compañías como Metrogas, Naturgy, Camuzzi y EcoGas, en el marco de una estrategia oficial para amortiguar el impacto del aumento internacional del gas sobre los hogares argentinos.

Detrás de la decisión aparece un dato clave: el precio del GNL importado se disparó en los mercados internacionales como consecuencia de la tensión geopolítica en Medio Oriente. Mientras el valor del gas reconocido actualmente en las tarifas ronda los USD 3,80 por millón de BTU, el combustible importado podría llegar a costar cerca de USD 20.

Si ese incremento se trasladara de manera inmediata a las boletas residenciales, el salto tarifario sería considerable y tendría impacto directo sobre la inflación, una de las principales preocupaciones del equipo económico de Luis Caputo.

Por eso, el Tesoro nacional financiará temporalmente la diferencia. Según estimaciones privadas, el costo total de la asistencia estatal oscilará entre USD 150 y USD 200 millones.

La lógica oficial apunta a "aplanar" las facturas: el mayor costo del gas se pagará cuando termine el invierno y el consumo residencial baje, para evitar picos bruscos en las boletas durante los meses más fríos.

El mecanismo elegido para recuperar esos fondos serán las llamadas Diferencias Diarias Acumuladas (DDA's), una herramienta regulatoria utilizada para compensar desfasajes entre el precio del gas reconocido en las tarifas y el costo real que enfrentan las distribuidoras.

A través de ese sistema, las empresas incluirán desde noviembre un cargo adicional en las facturas para devolver al Estado el dinero utilizado para financiar la importación de GNL. Las distribuidoras actuarán como intermediarias: cobrarán ese monto a los usuarios y luego deberán transferirlo al Estado.

En paralelo, el Gobierno endureció su postura frente al sector industrial. La Secretaría de Energía advirtió que las compañías que no aseguren ahora la compra de gas importado para el invierno podrían sufrir cortes de suministro durante junio, cuando se espera el pico de consumo.

La administración nacional busca modificar el esquema vigente desde hace años y reducir el nivel de subsidios indirectos a las grandes industrias. El nuevo modelo apunta a que las empresas adquieran por cuenta propia el gas adicional que necesiten en el mercado, aun cuando el precio sea significativamente más alto que el del fluido local.

En ese contexto, Enarsa continuará este año al frente de las importaciones de GNL, luego de que el Gobierno descartara contratar un operador privado para esa tarea.

La compañía estatal ya avanzó con la compra de nueve cargamentos para junio y esta semana la Secretaría de Energía realizará una nueva subasta a través del Mercado Electrónico del Gas para ofrecer esos volúmenes principalmente a industrias que busquen garantizar abastecimiento durante los días de bajas temperaturas.

Sin embargo, las primeras licitaciones mostraron escasa adhesión. Tanto industrias como distribuidoras evitaron convalidar precios cercanos a los USD 20 por millón de BTU ante la falta de garantías regulatorias sobre la posibilidad de trasladar esos costos a tarifas o precios finales.

El Gobierno apuesta ahora a que la presión del invierno y el riesgo de interrupciones obliguen a los grandes consumidores a participar de las próximas subastas y asegurarse el suministro antes de que llegue el pico de demanda energética.

Esta nota habla de: