Entrevista

"Nos están rompiendo el sistema científico": fuerte advertencia de un ex rector sobre la crisis universitaria

Francisco Tamarit cuestionó en Radio Post el ajuste del Gobierno sobre las universidades públicas, defendió el rol estratégico de la educación superior y alertó sobre la pérdida de científicos, docentes e investigadores en todo el país.

El ex rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Francisco Tamarit, lanzó una dura crítica contra la política universitaria del Gobierno nacional y advirtió que el deterioro presupuestario ya está provocando una pérdida de investigadores y docentes que podría dejar secuelas profundas sobre el sistema científico argentino.

Durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el físico sostuvo que el conflicto por la Ley de Financiamiento Universitario no se limita a una discusión salarial o administrativa, sino que pone en juego el modelo de desarrollo del país y el rol estratégico de las universidades públicas.

"Todos coincidimos en que la universidad tiene un rol de movilidad social", afirmó Tamarit, quien recordó la historia de su propia familia para explicar el impacto de la educación pública. "Yo vengo de un padre muy pobre que pudo ser ingeniero gracias a la universidad pública y eso transformó a toda la familia", señaló.

Sin embargo, aclaró que hoy la discusión excede aquella vieja idea del "hijo doctor" como símbolo de ascenso social. Según explicó, las nuevas demandas laborales obligan a repensar la formación universitaria y postsecundaria.

"Hoy los chicos necesitan herramientas mínimas para desempeñarse en un mundo laboral mucho más sofisticado", planteó. Y puso como ejemplo las nuevas diplomaturas en inteligencia artificial que desarrolla la universidad cordobesa.

"Tenemos tres diplomados en inteligencia artificial: uno computacional, otro orientado a economía y ahora vamos por uno en ciencias sociales", detalló. Según explicó, son programas de un año diseñados para responder tanto a la demanda de trabajadores capacitados como a la necesidad de empresas y organismos de incorporar nuevas tecnologías.

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Para Tamarit, las universidades no solo forman profesionales: también son motores de producción de conocimiento y desarrollo tecnológico.

"La revolución tecnológica del agro, el desarrollo nuclear, los satélites, la industria metalmecánica, todo eso ocurrió porque hubo inversión en conocimiento", sostuvo. Y agregó que la Argentina logró construir "el mejor sistema científico entre los países periféricos".

En ese sentido, destacó que el despliegue territorial de universidades públicas en todo el país es relativamente reciente y permitió ampliar el acceso al conocimiento fuera de los grandes centros urbanos.

El ex rector cuestionó además el enfoque del Gobierno nacional sobre el sistema universitario. "Más allá de la plata que nos quitan, preocupa el desprecio con el que el Presidente y su equipo hablan de las universidades", afirmó.

También rechazó las críticas oficiales sobre la baja cantidad de graduados y defendió el modelo argentino de ingreso irrestricto.

"Nos comparan con Brasil, pero allá tienen un examen extremadamente difícil y solo accede una minoría", explicó. Según Tamarit, en esos sistemas el acceso termina favoreciendo a quienes pueden pagar años de preparación previa.

"Nosotros tenemos un sistema abierto. En mi facultad, el 80% de los estudiantes trabaja mientras estudia", señaló sobre la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación.

El ex rector reconoció que existen problemas y reformas pendientes dentro de las universidades, pero sostuvo que el actual ajuste impide incluso discutir mejoras estructurales.

"Veníamos revisando planes de estudio, modernizando carreras y adaptándonos a nuevas demandas, pero la magnitud del ataque no deja herramientas para mejorar", lamentó.

En otro tramo de la entrevista, Tamarit se refirió al debate sobre el eventual arancelamiento universitario y rechazó la idea de avanzar hacia un esquema pago.

"Cuando un chico se gradúa no se beneficia solo él. También gana la sociedad porque hacen falta médicos, ingenieros, científicos", argumentó.

Además, cuestionó la lógica de analizar la educación superior únicamente como un gasto individual. "La educación pública funciona como la salud o la seguridad: es un bien social", sostuvo.

También relativizó el impacto económico de los estudiantes extranjeros en las universidades nacionales, un tema instalado recientemente por funcionarios nacionales.

Según explicó, la situación es marginal y se concentra sobre todo en algunas carreras de Medicina. "En nuestra facultad prácticamente no tenemos estudiantes extranjeros permanentes. Hay alumnos de intercambio, pero no representa un problema presupuestario", aseguró.

Tamarit también apuntó contra el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, y cuestionó el desconocimiento oficial sobre el funcionamiento del sistema.

"Cuando lo escucho hablar no lo puedo creer. Es como si yo me pusiera a dirigir el comercio exterior o la seguridad de Mendoza sin conocer nada", ironizó.

Respecto del conflicto judicial por la Ley de Financiamiento Universitario, el ex rector consideró que el Gobierno está generando un problema institucional grave.

"No recuerdo antecedentes de un gobierno diciendo públicamente que no va a cumplir una ley", sostuvo.

Para Tamarit, aun si la Corte Suprema obliga al Ejecutivo a aplicar la norma, el daño sobre el sistema científico ya comenzó.

"Nos sacaron el 40% del salario y los chicos se están yendo", alertó.

Como ejemplo, relató el caso de un investigador especializado en inteligencia artificial que había regresado desde Australia para trabajar en Argentina y terminó emigrando nuevamente.

"Lo esperamos durante años. Volvió y cuando vio que iba a ganar un millón de pesos dijo: ‘No me puedo quedar, tengo hijos'. Y se fue otra vez", contó.

Según explicó, la situación también golpea de lleno a los programas de doctorado y la formación de nuevos científicos.

"Tuvimos tres premios Nobel porque existía un entorno creativo y preparado. Eso lo están rompiendo", afirmó.

Finalmente, describió la realidad salarial de muchos docentes universitarios que siguen dando clases pese a ingresos muy bajos.

"Hay profesores que cobran 150 mil o 250 mil pesos por trabajar 40 horas mensuales. Lo hacen porque aman enseñar y quieren a sus estudiantes. Pero esto es una tomada de pelo", concluyó.

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