Morgan Stanley

Wall Street pone la mira en El Niño y apuesta a una lluvia de dólares para Argentina

Bancos internacionales creen que el regreso del fenómeno climático podría mejorar la cosecha y aumentar exportaciones, reservas y recaudación. Pero advierten que también puede generar más inflación y volatilidad global en los commodities.

El posible regreso del fenómeno climático de El Niño empezó a convertirse en una de las variables que más siguen los grandes bancos internacionales para proyectar el escenario económico de América Latina y, especialmente, de Argentina.

Mientras el mercado financiero continúa atento a las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos, la desaceleración china y los conflictos geopolíticos, entidades como J.P. Morgan, Morgan Stanley, Barclays y Goldman Sachs comenzaron a advertir que un evento climático fuerte podría alterar el precio global de alimentos, energía y materias primas.

El escenario genera especial expectativa en Argentina, donde los analistas proyectan que una mejora hídrica sobre la región pampeana podría impulsar la producción agropecuaria, incrementar exportaciones y fortalecer las reservas del Banco Central.

Según un informe de J.P. Morgan, las probabilidades de un evento El Niño fuerte aumentarán durante el segundo semestre de 2026. El banco incluso estima cerca de un 50% de chances de que el fenómeno alcance una intensidad comparable con los episodios de 1997-98 y 2015-16.

La expectativa positiva para Argentina tiene un antecedente claro. Durante el evento de 1997/98, la producción de granos del país creció cerca de 30% interanual gracias a mejores rindes en soja, trigo y maíz. Un comportamiento similar volvió a registrarse entre 2014 y 2016.

Para el mercado, el impacto va mucho más allá del agro. El complejo agroindustrial representa alrededor del 16% del Producto Interno Bruto argentino y explica cerca del 58% de las exportaciones de bienes. Una campaña agrícola más favorable implicaría mayor ingreso de divisas, incremento de la recaudación por retenciones, acumulación de reservas y menor presión cambiaria.

Morgan Stanley también proyecta un escenario climático más favorable para Argentina y el sur de Brasil durante la campaña 2026/27, especialmente para la soja, al reducirse el riesgo de sequía.

Sin embargo, los bancos advierten que el fenómeno no está exento de riesgos. La mejora en la producción sudamericana podría convivir con una suba global de precios de alimentos, producto de sequías e inundaciones en otras regiones del mundo.

Barclays señaló que el mercado todavía no incorporó plenamente el efecto climático sobre sectores sensibles como agricultura, minería, energía y utilities. Un evento intenso de El Niño suele provocar lluvias extremas en partes de América y sequías en Asia y Oceanía, alterando cadenas de producción y comercio internacional.

Uno de los productos que más preocupa a los analistas es el azúcar. Morgan Stanley alertó que un El Niño fuerte podría afectar las lluvias monzónicas en India y el sudeste asiático, regiones clave para la oferta global, mientras que Brasil podría enfrentar excesos hídricos que compliquen la molienda y la logística exportadora.

En soja y maíz, el panorama aparece más equilibrado. Aunque se esperan mejores condiciones para Argentina, algunas zonas agrícolas brasileñas podrían sufrir problemas de siembra y estrés térmico si las precipitaciones se vuelven demasiado irregulares.

El fenómeno también podría impactar sobre la energía y la minería en América Latina. Sequías prolongadas afectarían la generación hidroeléctrica, mientras que inundaciones pondrían en riesgo infraestructura crítica, rutas, puertos y operaciones mineras en países como Chile y Perú.

Desde Goldman Sachs remarcaron además que los commodities suelen transformarse en refugios de valor frente a shocks de oferta e inflación. Cuando el mercado percibe riesgos de escasez física, los precios internacionales tienden a reaccionar rápidamente.

Con inventarios globales ajustados en varios productos agrícolas, Wall Street considera que cualquier alteración climática relevante podría traducirse en una nueva escalada de precios internacionales durante los próximos meses.

En ese contexto, el mismo fenómeno que amenaza con generar tensiones inflacionarias y problemas logísticos en distintas regiones del mundo podría convertirse, al menos parcialmente, en un factor de alivio para economías agrícolas como la argentina.

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