Geopolítica

Mundial 2026: la pelea por el poder global también se juega entre los sponsors de la FIFA

Empresas de Estados Unidos, China y Medio Oriente utilizan el torneo como plataforma de influencia económica y política. Desde Qatar Airways hasta Lenovo y Aramco, los acuerdos comerciales del Mundial exponen disputas por tecnología, energía, industria y control de mercados estratégicos.

El Mundial 2026 no solo pondrá frente a frente a las principales selecciones del planeta. También dejará al descubierto una competencia silenciosa entre potencias económicas que buscan ganar influencia global a través del negocio del deporte.

La red de patrocinadores de la FIFA muestra cómo Estados Unidos, China y Medio Oriente utilizan el torneo más visto del mundo para proyectar intereses comerciales, tecnológicos y políticos. Detrás de cada logo visible en los estadios aparecen disputas vinculadas con subsidios estatales, inteligencia artificial, energía, industria automotriz y control de mercados.

Uno de los casos más simbólicos es el de Qatar Airways. La aerolínea del Golfo mantiene la categoría de sponsor global Nivel 1 de la FIFA y volverá a tener un rol central en la ceremonia de premiación del Mundial. Como ocurrió en Rusia 2018 y en Qatar 2022, auxiliares de vuelo de la compañía entregarán las medallas a los campeones.

La escena tiene una fuerte carga política. Durante su primer mandato, Donald Trump impulsó medidas para limitar el crecimiento de Qatar Airways, así como también de Emirates y Etihad Airways en el mercado estadounidense.

El entonces presidente cuestionaba las ventajas competitivas de esas compañías en las rutas hacia Estados Unidos y apuntaba especialmente contra los subsidios estatales que recibían las aerolíneas del Golfo. En el caso de Qatar Airways, la discusión se intensificó por el respaldo financiero del Estado catarí y por un rescate de US$2.000 millones otorgado durante la pandemia.

En medio de esa disputa, Washington aplicó restricciones que afectaron directamente a las aerolíneas de la región. Entre las medidas más recordadas apareció la prohibición de transportar laptops en cabina en determinados vuelos provenientes de Medio Oriente, una decisión que evidenció el nivel de tensión entre Estados Unidos y esas compañías.

Con el tiempo, ambas partes alcanzaron acuerdos para descomprimir el conflicto. Sin embargo, el episodio dejó una señal clara sobre el nuevo escenario global: los contratos deportivos dejaron de ser únicamente acuerdos de marketing y pasaron a formar parte de una disputa más amplia por influencia económica y estratégica.

La tensión con China también aparece en la FIFA

El mapa de patrocinadores del Mundial también refleja la creciente competencia entre Washington y Beijing.

Lenovo será el socio tecnológico oficial de la FIFA y tendrá a cargo infraestructura clave y herramientas de inteligencia artificial para el torneo. La empresa es actualmente la mayor fabricante mundial de computadoras personales.

Detrás de la compañía aparece una estructura accionaria observada con atención en Estados Unidos. Su principal accionista es Legend Holdings, que controla cerca de un tercio de Lenovo, mientras que una parte relevante de Legend mantiene vínculos con el gobierno chino.

La presencia de Lenovo durante el Mundial podría generar cuestionamientos entre sectores políticos estadounidenses que, en distintas oportunidades, expresaron sospechas sobre posibles conexiones de empresas tecnológicas chinas con el aparato estatal y militar de Beijing.

Ese mismo clima también alcanza a Hisense, otra de las marcas asociadas a la FIFA en categorías inferiores de patrocinio.

La fabricante de televisores y electrodomésticos posee participación estatal dentro de su estructura societaria. El Gobierno Municipal de Qingdao mantiene presencia accionaria, mientras que el Estado chino también aparece vinculado mediante Hisense Group Holdings Co., Ltd..

Dentro de Estados Unidos, el avance de estas empresas abre debates sobre seguridad económica, manejo de datos, competencia industrial y expansión de compañías extranjeras en sectores tecnológicos considerados sensibles.

Hyundai-Kia y el temor por los aranceles

La industria automotriz también quedó atrapada en esa pulseada internacional.

Hyundai Motor Group volvió a quedar bajo observación de Trump por el crecimiento de los autos eléctricos producidos fuera de Estados Unidos.

Tras la reelección presidencial de 2024, la preocupación dentro del grupo automotor aumentó de manera significativa. Según trascendió, Hyundai-Kia incrementó cerca de 150% su presupuesto destinado al lobby político en Estados Unidos para reforzar su presencia ante posibles medidas proteccionistas.

Luego del discurso presidencial por el Día de la Independencia de 2025, comenzó a circular la posibilidad de aplicar un arancel del 25% a Corea del Sur, con especial foco sobre los vehículos eléctricos.

El conflicto expone cómo incluso los sponsors deportivos quedan atravesados por discusiones vinculadas con comercio exterior, protección industrial y competencia tecnológica.

Arabia Saudita fortalece su vínculo con Estados Unidos

Dentro del esquema de patrocinadores de la FIFA, Saudi Aramco ocupa un lugar particular.

La petrolera estatal saudita mantiene una relación cada vez más estrecha con empresas y proyectos estratégicos en Estados Unidos. En mayo de 2025 firmó 34 acuerdos preliminares con compañías estadounidenses por un monto estimado de hasta US$90.000 millones.

Entre esas alianzas aparecen proyectos con Nvidia para infraestructura vinculada con inteligencia artificial y acuerdos con ExxonMobil destinados a mejoras en refinerías.

Aramco también forma parte del ambicioso plan saudita que contempla inversiones cercanas a US$1 billón en infraestructura y tecnología dentro de Estados Unidos.

Uno de los proyectos destacados es la ampliación de la refinería Motiva, ubicada en Texas, con una inversión prevista de US$3.400 millones.

En ese contexto, la elección de Texas como base de concentración de la selección saudita durante el Mundial aparece alineada con una estrategia que combina negocios, diplomacia económica y presencia deportiva en uno de los estados más relevantes para la economía estadounidense.

Sponsors históricos y un negocio que cambió

La nómina actual de patrocinadores también marca el regreso de varias compañías históricas del fútbol mundial.

Cuando Estados Unidos organizó el Mundial de 1994, entre los principales sponsors figuraban Coca-Cola, McDonald's y Pontiac, junto con grandes marcas japonesas como Canon, Fujifilm y JVC.

Tres décadas después, las firmas japonesas perdieron protagonismo dentro del ecosistema global de patrocinio deportivo. En cambio, Coca-Cola y McDonald's mantienen presencia central, acompañadas por Visa.

En 1994, el negocio de medios de pago estaba dominado por Mastercard, rival histórico de Visa.

Con miles de millones de espectadores previstos alrededor del planeta, Estados Unidos utilizará el Mundial como una enorme plataforma de proyección económica y de reafirmación industrial frente al avance de competidores extranjeros, especialmente de Asia.

Fanatics desplaza a Panini tras medio siglo

El torneo también traerá cambios importantes en el negocio de los productos coleccionables.

Fanatics alcanzó un acuerdo con la FIFA para producir figuritas y artículos coleccionables desde 2031.

La decisión pondrá fin a una relación histórica de 50 años entre la FIFA y Panini, empresa italiana que durante décadas monopolizó el mercado de álbumes mundialistas.

El acuerdo fortalece además la relación entre Fanatics y la FIFA en la previa del Mundial 2026, consolidando la presencia de compañías estadounidenses dentro del ecosistema comercial del torneo.

Durante décadas, auspiciar un Mundial equivalía principalmente a ganar visibilidad en carteles publicitarios alrededor del campo de juego. Hoy, el escenario es mucho más complejo.

Las marcas que participan del negocio mundialista ya no representan solamente productos de consumo global. También expresan intereses estatales, estrategias diplomáticas, disputas tecnológicas y tensiones geopolíticas que atraviesan a las principales potencias del planeta.

Con información de Forbes.com

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