Economia

Chile registró su peor inicio económico desde 2009

El Banco Central informó que el PIB retrocedió 0,5% en el primer trimestre. La baja estuvo marcada por el deterioro de las exportaciones, la caída de la minería y el desplome de sectores ligados al agro y la pesca.

La economía chilena comenzó 2026 con números negativos. Según el informe de Cuentas Nacionales difundido por el Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) registró una contracción interanual de 0,5% durante el primer trimestre, un resultado más adverso que la estimación preliminar conocida semanas atrás a través del Imacec, que había anticipado una caída de 0,3%.

Con este desempeño, Chile anotó su primer retroceso trimestral desde mediados de 2023 y concretó el peor arranque de año desde 2009, cuando la economía se había desplomado 2,3% en el contexto de la crisis financiera internacional derivada de las hipotecas subprime.

La entidad encabezada por Rosanna Costa explicó que la corrección respecto de la cifra preliminar respondió a una actualización de los indicadores de coyuntura utilizados para el cálculo final. Además, aclaró que el trimestre tuvo la misma cantidad de días hábiles que el mismo período del año pasado, por lo que no existieron efectos de calendario que alteraran el resultado.

El principal factor detrás de la caída del PIB fue el deterioro del comercio exterior. El informe detalló que las exportaciones retrocedieron 4,9%, afectadas por menores envíos de cobre y frutas, especialmente cerezas y uva. Al mismo tiempo, las importaciones crecieron 2%, impulsadas por mayores compras de petróleo crudo, equipos de transporte y aparatos eléctricos y electrónicos, generando un impacto negativo sobre la actividad económica.

Desde el punto de vista sectorial, el agro y la minería fueron los rubros que más incidieron en el retroceso general. La actividad agropecuario-silvícola cayó 5,4%, golpeada principalmente por una menor producción frutícola vinculada a condiciones climáticas adversas, con fuerte impacto sobre la uva de mesa.

La pesca mostró una baja todavía más pronunciada, de 18,6%, debido a la menor disponibilidad de especies como sardinas y jurel.

En minería, la actividad descendió 3,1% por una menor producción de cobre, afectada por la baja ley del mineral, problemas climáticos y tareas de mantenimiento en faenas extractivas. Sin embargo, el informe destacó que la producción de litio, oro y plata logró incrementarse.

La industria manufacturera también cerró el trimestre en terreno negativo, con una caída de 2%, explicada sobre todo por una menor elaboración de alimentos y por la retracción de la industria pesquera.

Pese al escenario contractivo, algunos sectores mostraron señales positivas. Los servicios personales crecieron 2,4%, impulsados principalmente por salud, mientras que los servicios financieros avanzaron 4,1%. También hubo mejoras en restaurantes y hoteles, con una expansión de 2,5%, y en el comercio, que subió 1,4% gracias al dinamismo de las ventas minoristas y automotrices.

La demanda interna, en tanto, logró crecer 2,1%. El consumo de los hogares aumentó 2,5%, con mayor gasto en salud, transporte, turismo, restaurantes y hoteles. También se registraron incrementos en compras de alimentos, indumentaria y automóviles.

El gasto del gobierno avanzó 3%, motorizado principalmente por desembolsos vinculados al sistema de salud.

La inversión exhibió una suba moderada de 0,6%, mientras que la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) creció 3,2%. Ese avance estuvo sostenido por un aumento de 10,1% en maquinaria y equipos, particularmente eléctricos, electrónicos y de transporte. En cambio, la inversión en construcción y otras obras cayó 0,9%, afectada por una menor edificación de viviendas.

Pese al débil desempeño de la actividad, el ingreso nacional bruto disponible real creció 4,3% gracias a una mejora en los términos de intercambio. Además, el ahorro total de la economía alcanzó el 22,5% del PIB.

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