Mundial 2026: las entradas de reventa bajaron 23% y crecen las dudas sobre la demanda
El valor promedio de los tickets cayó a US$ 558 en el último mes, mientras persisten incertidumbres sobre nuevas ventas de FIFA, restricciones migratorias y costos de viaje para los hinchas.
A pocas semanas del inicio del Mundial 2026, el mercado de reventa de entradas comenzó a mostrar señales de desaceleración. Según datos publicados por el sitio especializado TicketData, el precio promedio de los tickets para los partidos que se jugarán en Estados Unidos cayó un 23% durante los últimos 30 días.
Pese a la baja, las entradas siguen lejos de ser económicas. Hasta comienzos de esta semana, el valor medio de reventa se ubicaba en torno a los US$ 558 y venía manteniéndose relativamente estable en los últimos días.
La evolución del mercado volvió a abrir interrogantes sobre la política de precios aplicada por la FIFA y sobre si la demanda terminará acompañando los altos valores que se fijaron para esta edición del torneo.
El comportamiento de las entradas tampoco replica el patrón habitual de los grandes eventos deportivos estadounidenses. En muchos espectáculos masivos, la reventa suele bajar ligeramente en las semanas previas y luego repuntar cerca del partido. Sin embargo, en esta Copa del Mundo aparecen varios factores atípicos que generan incertidumbre.
Uno de ellos es la escasa claridad sobre la cantidad de localidades que todavía quedan disponibles. Desde septiembre, la FIFA habilitó distintas etapas de venta, comenzando con una preventa exclusiva para clientes Visa.
A partir de abril, el organismo cambió la dinámica y comenzó a liberar pequeños lotes de entradas de forma progresiva, incluso dejando abierta la posibilidad de seguir vendiendo tickets una vez iniciado el certamen.
Esa incertidumbre impacta directamente sobre el mercado secundario. Muchos compradores creen que todavía podrían aparecer más localidades oficiales y eso presiona los precios hacia abajo. Pero si la FIFA decide restringir la oferta para sostener valores altos, la tendencia podría revertirse cerca de cada encuentro.
Ver:Las entradas del Mundial
La entidad presidida por Gianni Infantino calcula poner en circulación cerca de 7 millones de entradas para el torneo. Sin embargo, algunos analistas consideran que el organismo podría priorizar mantener precios elevados antes que garantizar estadios completamente llenos en los partidos de menor convocatoria.
Aun así, todo indica que el Mundial romperá récords históricos de asistencia. El antecedente más alto sigue siendo Estados Unidos 1994, cuando cerca de 3,6 millones de espectadores asistieron a 52 partidos. En 2026 habrá 104 encuentros, el doble que aquella edición.
Mientras algunos partidos muestran menor interés, los encuentros protagonizados por selecciones con gran arrastre internacional mantienen precios muy elevados en reventa, especialmente los de Brasil, Portugal y Colombia.
Otro de los factores que genera preocupación es el costo logístico para los fanáticos extranjeros. Las restricciones migratorias y el fuerte aumento de los gastos de viaje complican la presencia de muchos hinchas que ya compraron sus entradas.
En algunos casos existen limitaciones severas para ciudadanos de determinados países clasificados, como Irán y Haití. Además, el incremento de los precios de vuelos y traslados podría dejar afuera a numerosos espectadores a último momento.
Eso podría provocar una nueva ola de reventa sobre la fecha de los partidos si muchos compradores finalmente no logran viajar o consideran que el costo total resulta demasiado alto.
Para reducir ese impacto, Estados Unidos implementó algunas medidas especiales, entre ellas el sistema FIFA Pass para agilizar los trámites migratorios de quienes ya poseen entradas oficiales. Además, el Gobierno eliminó la exigencia de una garantía de viaje de US$ 15.000 para visitantes procedentes de Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez.
En paralelo, tanto las tarifas hoteleras como la demanda de alojamiento en varias ciudades sede comenzaron a bajar en las últimas semanas, un escenario que podría facilitar viajes organizados sobre la hora y aliviar parcialmente la presión sobre los precios de reventa.
Con información de Forbes