Entre monumentos y jardines: los secretos de la plaza San Martín

 El especialista Alberto Ripalta repasa el origen de la emblemática plaza mendocina, la evolución de su forestación y el significado de árboles y plantas que forman parte de un patrimonio paisajístico cargado de historia, identidad y simbolismo.

Mucho más que un espacio de encuentro y recreación, la plaza San Martín guarda entre sus senderos, árboles y jardines una parte fundamental de la historia de Mendoza. Desde sus orígenes como Plaza Cobo hasta la instalación del monumento al Libertador, el principal paseo cívico de la Ciudad fue incorporando especies vegetales, símbolos patrióticos y elementos paisajísticos que hoy conforman un valioso patrimonio cultural. En diálogo con este medio, Alberto Ripalta, fruticultor, enólogo, licenciado en Gestión Ambiental y estudioso de los jardines históricos, revela detalles poco conocidos sobre la vegetación, los árboles emblemáticos y las curiosidades botánicas que convierten a la plaza San Martín en un verdadero museo vivo al aire libre.

- ¿Cómo fueron los inicios de la actual plaza San Martín de la ciudad?

-Fue inaugurada en1863, en la Ciudad Nueva bajo el nombre de "Plaza Cobo" en honor al español Juan Cobo, luego se llamó "San Martín". Las otras tres plazas satélites también sufrieron cambios en su denominación a través del tiempo. La plaza Italia fue llamada primeramente Lima. La plaza España primero fue Montevideo, luego Carlos Pellegrini y finalmente España. La Chile se llamaba al principio Chile, después San Martín, luego Cobo y finalmente volvió a denominarse Chile.

Volviendo a Cobo, se lo reconoció porque al dejar España y venir a nuestra provincia hizo un gran aporte. Fue él quien introdujo el álamo, un árbol con madera muy versátil, que proveía de fustes largos. Lo importó desde Cádiz y se dio magníficamente en nuestro suelo. Su crecimiento permitió mejorar la construcción de habitaciones más grandes y pronto comenzó a utilizarse también en la confección de cajones y embalajes. Este español fue nombrado ciudadano argentino en tiempos del general San Martín, por su contribución y su visión tan acertada.

Otra gran obra, gracias a la introducción del álamo, fue la creación de nuestra "Alameda", un tipo de jardín lineal que se usaba desde el Renacimiento en muchas ciudades del mundo. Es más, el término "alameda" se atribuye a cualquier alineación de árboles plantados, independientemente del tipo que sean.

La plaza San Martín, llamada así desde 1888, tiene como protagonista el verde, el follaje, las plantas que la rodean. Tradicionalmente, una plaza se utilizaba para colocar mercados, realizar paradas militares o pasear. A partir de mediados del siglo XIX empezaron colocarle jardines por una cuestión de índole sanitaria y de bienestar de los ciudadanos.

  Retoño del pino de San Lorenzo  

- ¿Qué otra faceta presenta esta plaza?

-La San Martín posee grandes y hermosas visuales arquitectónicas: la basílica de San Francisco, el antiguo edificio de la Mercantil Andina, el ex Banco Mendoza, el ex Hipotecario. Algo importante para destacar es que existe un entretejido que da consistencia a la identidad mendocina, compuesto por la institución a cargo (la municipalidad), la gente que la utiliza, su construcción y la naturaleza presente.

- ¿Cuándo fue nombrada plaza "San Martín"?

-En 1888 se decidió erigir el gran monumento a San Martín y fue entonces que se cambió a su nombre actual. Luego de inmensos preparativos y grandes sumas invertidas, en 1904 se inauguró la gran escultura. La directiva nacional de arbolar todos los rincones de la patria prendió fuerte en la creación y planificación de este emblemático espacio verde.

- ¿Qué tipo de árboles se plantaron?

-En realidad se colocaron todos los tipos de tantas que existían en los viveros mendocinos de la época y el más importante entre ellos era el Vivero de la Provincia. Hoy vemos concretado el plan trazado con tres de las calles que la circundan: 9 de julio, Gutiérrez y Avenida España, bordadas con plátanos. Estos ejemplares fueron elegidos por ser gigantes y magníficos para incluir en las zonas urbanas. La forestación que se puso estaba acorde a las especies de moda en Europa y Estados Unidos. La calle Necochea ostenta inmensas moreras en sus veredas.

Un dato interesante es que, en 1983, hace ya 43 años, la cátedra de "Parques y jardines" de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo realizó un detallado inventario del espacio verde de la plaza. Se contaron 80 especies entre árboles y arbustos. Muchos de ellos son exóticos, no pertenecen a nuestro ecosistema cuyano y crecen muy bien aquí, al ser oriundos de climas templados.

  Una multitud congregada entorno al monumento  

- ¿Qué plantas especialísimas hay a los pies del gran General?

-Además del hermoso diseño de la escultura, la devoción sanmartiniana arraigada en Mendoza, hizo que el monumento tuviera características peculiares. El basamento es especial, ya que se trajo una roca, que fue trabajada de tal manera que emulara una roca de los Andes. Este elemento se utilizó para rodear un distinguido espacio verde. Aquí mencionaremos que para regar y mantener con vida este gran cantero, se necesita destreza y mucha dedicación. No se trata de un cantero común, porque está diseñado de forma cóncava, lo que implica una complicación permanente para mantenerlo hidratado. Esto fue pensado meticulosamente para transmitir la idea de que la tierra redondeada y saliente, acoge a nuestro héroe máximo.

Continuando con la alegoría, una fascinante mezcla de plantas compone el espacio verde ubicado a los pies del monumento. En primer lugar, sobresalen tres bolas de boj (buxus sempervirens), símbolo de la inmortalidad grecorromana, para honrar a nuestro General. Personalmente creo que el número de bolas escogido remite a las tres personas de la Santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo). Y luego encontramos la "estrella federal" (del lado derecho mirando de frente la escultura) que significa la unidad de la patria conseguida, luego de la sangrienta discordia entre unitarios y federales. Esta estrella está forma da por un hibiscus, rústico y muy florístico.

  Las tres bolas de boj, símbolo de la inmortalidad  

-¿Qué otros árboles icónicos encontramos también?

-El pino de San Lorenzo, un gran árbol que creció gracias a un retoño traído del original, que se encuentra a orillas del Paraná, donde tuvo lugar la batalla. Esta idea de llevar retoños de árboles históricos a las provincias proliferó mucho. Este es de tipo piñonero, fue una reliquia adquirida y se transformó con el tiempo en parte de nuestro patrimonio.

Otro árbol plantado sobre calle Gutiérrez es un "algarrobo europeo", un algarrobo diferente al nuestro. Podemos decir con seguridad que en casi todas las plazas mendocinas hay un ejemplar. Es un árbol con hojas perennes que produce una baya negra con semillas. Estas bayas, especie de chauchas, son muy alimenticias para utilizar como forraje. Este "seratonia silicua", su nombre científico, tuvo un papel importante en la antigüedad. Los árabes utilizaban sus semillas como unidad de peso para el oro, los diamantes y las piedras preciosas. Algo sorprendente es que cada semilla del árbol pesa exactamente 0,2 gramos, medida que se empleó en Oriente para comercializar estos objetos.

  Ejemplar de algarrobo europeo  

-¿Qué dirías como cierre?

-Creo que enfatizaría nuestra idiosincrasia de pueblo oasis, Mendoza ha sabido priorizar siempre la plantación de árboles, arbustos y la jardinería doméstica y pública. Son saberes culturales que hacen a nuestra economía y bienestar y una singularidad que aprecian y disfrutan los turistas.