Déficit provincial: se complica el equilibrio fiscal de los gobernadores

Tras el ajuste aplicado en 2024, las cuentas provinciales cerraron 2025 con un rojo equivalente al 0,4% del PBI. El aumento del gasto, la desaceleración de los ingresos y la reducción de las transferencias nacionales explican el deterioro.

Luego de un año en el que habían logrado mostrar resultados positivos, las provincias argentinas volvieron a registrar desequilibrios en sus cuentas públicas. De acuerdo con un informe de la Fundación Mediterránea, el consolidado de los distritos cerró 2025 con un déficit financiero equivalente al 0,4% del Producto Bruto Interno (PBI), revirtiendo el superávit del 0,1% del PBI alcanzado en 2024.

"El conjunto de provincias habría finalizado con un déficit financiero de alrededor de 0,4% del PIB, cuando en 2024 se había observado un superávit del 0,1%", señaló el estudio.

La comparación con años anteriores muestra un deterioro sostenido de las finanzas subnacionales. En 2023, antes de la llegada de la actual administración nacional, las provincias habían registrado un déficit financiero equivalente al 0,3% del PBI.

Según el trabajo, la mejora observada en 2024 estuvo directamente vinculada a un fuerte ajuste del gasto. Ese año, los ingresos provinciales sufrieron una caída real del 12,8%, pero las administraciones locales compensaron esa pérdida con una reducción del gasto del 14,9%, lo que permitió cerrar el ejercicio con saldo positivo.

Sin embargo, la tendencia se revirtió durante 2025. La Fundación Mediterránea destacó que "las erogaciones crecieron más (6,5%) que los ingresos (2,9%), por lo que volvieron al déficit financiero".

El deterioro fiscal se produjo en un contexto atravesado por el calendario electoral, una menor actividad económica y la continuidad de los recortes en las transferencias nacionales hacia las provincias.

Los números acumulados entre 2023 y 2025 muestran además una caída significativa de los recursos disponibles. En ese período, los ingresos totales de las provincias retrocedieron un 10,3% en términos reales, mientras que las erogaciones disminuyeron un 9,4%.

La comparación con el Gobierno nacional refleja diferencias en la magnitud del ajuste. Mientras los ingresos del sector público nacional se redujeron un 8,1% en términos reales durante el mismo período, el gasto total cayó un 27,6%.

Para la Fundación Mediterránea, "resulta claro que, tras la baja del gasto provincial observada en 2024, siguió un desajuste fiscal que ahora vuelve a colocar a la mayoría de las provincias en déficit fiscal".

El ajuste se concentró en la obra pública

El informe advierte que, entre 2023 y 2025, el gasto total provincial acumuló una caída cercana al 9% en valores constantes. Dentro de ese ajuste, el gasto corriente retrocedió un 6%, mientras que el gasto de capital, vinculado principalmente a infraestructura y obra pública, se desplomó un 30%.

La mayor contracción del gasto total se registró en San Luis, con una baja del 30,3%, seguida por La Rioja (-25%) y Catamarca (-20,6%).

En contraste, solo cuatro provincias lograron incrementar sus erogaciones en el período analizado: Neuquén, con un aumento del 17,3%; Chubut, con 7,7%; La Pampa, con 4,9%; y Río Negro, con 0,1%.

El estudio remarca que "la mayor parte del ajuste en las provincias que redujeron sus erogaciones en los últimos dos años ocurrió en el gasto de capital", una decisión asociada tanto a la facilidad política para postergar obras como al fuerte recorte de las transferencias nacionales destinadas a infraestructura.

Los distritos con mejores y peores resultados

Entre las jurisdicciones que exhibieron mejores resultados corrientes en 2025 se destacó Santiago del Estero, cuyo superávit representó el 42% de su gasto corriente. Detrás se ubicaron Jujuy, con un 25%, y la Ciudad de Buenos Aires, con un 21%.

En el otro extremo, cinco provincias mostraron déficit corriente y debieron recurrir a financiamiento o ingresos extraordinarios para cubrir sus gastos operativos. Tierra del Fuego encabezó la lista con un rojo equivalente al 13% de su gasto corriente, seguida por Santa Cruz (-6%), Chaco (-4%), Chubut (-2%) y Río Negro (-1%).

Las señales de alerta para 2026

Los primeros datos de este año muestran que las dificultades fiscales continúan. Un relevamiento de Politikon Chaco sobre 13 jurisdicciones -Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Tucumán y Tierra del Fuego- detectó una reducción significativa de los márgenes fiscales.

Durante el primer trimestre de 2026, esas provincias registraron un superávit económico conjunto de $1,87 billones. Sin embargo, el resultado fue 22% inferior al obtenido en el mismo período del año pasado.

En ese lapso, los ingresos corrientes alcanzaron los $14,3 billones, pero mostraron una caída real del 3,6%. Los gastos corrientes, en tanto, sumaron $12,4 billones y crecieron apenas un 0,1% en términos reales.

Si bien el inicio de cada año suele mostrar números positivos por cuestiones estacionales, los especialistas advierten que la caída de los ingresos y el deterioro de las cuentas provinciales podrían volver a tensionar las finanzas de los gobernadores durante los próximos meses, especialmente en un contexto de menores transferencias nacionales y restricciones para expandir el gasto.

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