Entrevista

Las dudas de un experto sobre la inversión cripto de Adorni

Sergio Strangis señaló que una inversión de US$200.000 en Bitcoin en los primeros años de la criptomoneda era posible, pero excepcional por el contexto de la época. También advirtió que las operaciones eran difíciles de realizar, el mercado era muy reducido y que hoy cualquier movimiento en la blockchain puede ser rastreado.

En medio de la polémica por la justificación patrimonial presentada por el vocero presidencial y candidato porteño Manuel Adorni, el periodista y especialista en criptomonedas Sergio Strangis analizó en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post la versión según la cual habría obtenido una importante ganancia tras invertir en Bitcoin entre 2013 y 2014.

Consultado sobre la posibilidad de que una inversión inicial de unos US$200.000 hubiera generado una ganancia cercana a los US$300.000, Strangis sostuvo que, desde un punto de vista técnico, el escenario es posible, aunque remarcó que el contexto de aquellos años hace que la explicación genere interrogantes.

"Como es posible, obviamente es posible. Uno puede en esa época haber invertido en Bitcoin, pero indudablemente era difícil de invertir porque el mercado era muy chico y tampoco estaban las herramientas que hay hoy en día, que permiten entrar y salir mucho más fácil", explicó.

El especialista recordó que en 2013 el ecosistema de las criptomonedas estaba lejos de la masificación actual y que las operaciones se realizaban de manera muy distinta. "Se manejaba mucho con foros y todo. Sí pudo haber ganado ese dinero, pero haber invertido 200.000 dólares en esa época era un monto extremadamente alto", afirmó.

Una apuesta poco común

Durante la entrevista, Strangis destacó que quienes apostaban por Bitcoin en aquellos años eran personas con una fuerte convicción sobre el proyecto y un conocimiento técnico superior al promedio.

"Bitcoin nace en 2009 y los primeros años eran muy experimentales. La primera transacción por algo físico fue en 2010, cuando se pagaron 10.000 bitcoin por dos pizzas que equivalían a 42 dólares", recordó.

En ese sentido, consideró que desembolsar una suma tan elevada implicaba una confianza extraordinaria en un activo que todavía despertaba más dudas que certezas.

"Invertir una cantidad tan elevada es porque creías demasiado en el activo. Muy pocos en esa época podían creer tanto. Uno no sé si pondría todos sus ahorros en un mismo criptoactivo", sostuvo.

Para Strangis, otro elemento central es que acceder a Bitcoin en aquel momento requería conocimientos especializados. "Estamos hablando de una etapa donde tenías que ser muy experto y saber bastante de tecnología para poder acceder a criptoactivos", indicó.

Según explicó, las operaciones se realizaban principalmente mediante intercambios entre particulares. "Se manejaba todo por fotos de Facebook y transacciones peer to peer", señaló, en referencia al sistema persona a persona que caracterizaba a la comunidad cripto antes de la aparición de los exchanges modernos.

"Si hubiera conservado esos Bitcoin, tendría una fortuna mucho mayor"

El especialista también cuestionó la rentabilidad atribuida a la operación relatada por Adorni.

"Si hubiera dejado esos bitcoin en el mercado, hoy tendría 62 millones de dólares", afirmó, al analizar el rendimiento que habría tenido una inversión de ese tipo si los activos se hubieran conservado hasta la actualidad.

Además, recordó que desde el 1 de enero de 2018 las tenencias y ganancias derivadas de criptomonedas quedaron alcanzadas por obligaciones fiscales. "A partir del primero de enero de 2018 hay que pagar Ganancias y Bienes Personales. Esa es una parte de la que tampoco se habló mucho", observó.

Las billeteras frías y la trazabilidad de Bitcoin

Otro de los puntos abordados durante la charla fue el funcionamiento de las denominadas "cold wallets" o billeteras frías, mencionadas en la explicación pública de Adorni.

Strangis explicó que en el universo cripto existen dos tipos principales de billeteras: las "hot wallets", conectadas permanentemente a internet, y las "cold wallets", que permanecen desconectadas y ofrecen una mayor seguridad.

"La cold wallet es como un pendrive en su formato, aunque tiene otras funcionalidades. Los bitcoin no están dentro de la billetera, nunca salen de la blockchain. Lo que guarda es el acceso a esos bitcoin", detalló.

Sin embargo, advirtió que la sola exhibición de una billetera no constituye una prueba concluyente de propiedad o de origen de los fondos.

"Bitcoin es todo trazable, todo visible. Todo el mundo puede ver todas las transacciones que se hicieron desde el 3 de enero de 2009 hasta hoy", explicó.

A partir de esa característica, sostuvo que una persona podría incluso identificar billeteras ajenas que hayan realizado determinados movimientos y luego intentar atribuirse esas operaciones. "Yo puedo buscar wallets que hayan hecho todas las transacciones que digo haber hecho y después decir que perdí las llaves", ejemplificó.

Asimismo, señaló que también es posible transferir la titularidad de una billetera si se poseen las denominadas frases semilla. "Mientras yo tenga las 12 palabras que me dan acceso a una cold wallet, ya son mías, literalmente", afirmó.

Dudas sobre el relato

Hacia el final de la entrevista, Strangis se mostró escéptico respecto de la idea de que una persona pudiera olvidar una inversión de semejante magnitud.

"Si vos tenés una inversión de esas características, de 200.000, 300.000 o 500.000 dólares, es difícil decir ‘no sé dónde está esa plata'. Y más si decís que son todos los ahorros de tu vida", concluyó.

Las declaraciones del especialista se suman a las dudas planteadas en torno a la explicación patrimonial de Adorni, especialmente por las características del mercado de criptomonedas durante los años en los que asegura haber realizado la inversión y por la complejidad técnica que implicaba operar con Bitcoin en aquella etapa temprana de su desarrollo.

Esta nota habla de: