Historia del origen de los impuestos en Mendoza y Cuyo, en su contexto colonial

Un libro editado por la Dirección Regional Mendoza de la Afip revolvió en los orígenes históricos y recopiló cuáles fueron los primeros impuestos que se cobraron aquí. Qué actividades había y en dónde se realizaban. Accedé también al libro completo.

I - UNA BREVE RESEÑA DEL COBRO DE IMPUESTOS A PARTIR DE NUESTROS ORÍGENES DESDE UNA MIRADA CUYANA 

A - HERENCIA ESPAÑOLA 

Con los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, se consolidó el estado moderno en España. Con su hijo Carlos I de España (Carlos V de Alemania, 1517-1556) y su nieto Felipe II (1556-1598), España se convirtió en el estado más poderoso de Europa con grandes extensiones territoriales del otro lado del Atlántico, con abundante oro y plata. España transfirió a sus territorios colombinos, sus instituciones. En el siglo XVII, se consolidó el sistema económico conocido con el nombre de mercantilismo, que consistió en el crecimiento de las arcas reales, sustentando la política de importar poco, y exportar mucho. España no realizó esta práctica debido a la facilidad de oro y plata que obtenían de América, por lo tanto no producían pero si importaban mucho. 

En cambio Francia, con su ministro Colbert, sustentó su política económica en esta corriente con el consecuente enriquecimiento de la misma en el siglo XVII y la decadencia española. El modelo de gobierno de América surgió fundamentalmente de la corona de Castilla. Dividieron el extenso territorio en virreinatos, gobernaciones y capitanías generales, corregimientos e instituciones como la audiencia y el cabildo. 

La ocupación del territorio argentino se realizó a través de tres corrientes. Corriente del Este: Buenos Aires (1536 y 1580), Asunción (1537), Santa Fe (1573), Corrientes (1588). Corriente del Norte: Santiago del Estero (1553), San Miguel de Tucumán (1565), Córdoba (1573), Salta (1582), Jujuy (1593). Corriente del Oeste: Mendoza (1561), San Juan (1562), San Luis (1594). 

El 11 de diciembre de 1560 se dio lectura públicamente, en Santiago de Chile, a la provisión de Don García Hurtado de Mendoza, gobernador y capitán general de las provincias chilenas, encomendando la conquista de las tierras de Cuyo al Capitán Pedro del Castillo, así como la fundación de ciudades, entre ellas una de las cuales dispuso que debía llamarse Mendoza, con lo que le daba el nombre propio de la familia. 

En el mes de febrero de 1561, Pedro del Castillo arribó al valle de Guantata, ocupado por los huarpes, tribu laboriosa, pacífica, y fundó la ciudad de Mendoza. Uno de los objetivos fue la comunicación con Tucumán y la unión de los dos océanos, el Pacífico con el Atlántico. Debido a los grandes conflictos de poder que se produjeron en Chile, se mandó una nueva expedición al mando de Juan Jufré de Loaysa y Meneses, quien consideró que el lugar elegido por Castillo no era apto, por cuanto volvió a fundar Mendoza con el nombre de Ciudad de la Resurrección de la provincia de Huarpes. El nombre que perduró es el de la primera fundación. También fundó San Luis, el 25 de agosto de 1594. 

España instaló en América el sistema comercial denominado monopolio, la metrópolis era la única que podía comercializar con las colonias. En 1573, Felipe II, dispuso el sistema de flotas y galeones. Una vez por año salían convoy de navíos de pasajeros y mercancías desde Sevilla y otra desde Cádiz, escoltados por la armada real. Los puertos a tocar eran Veracruz y Portobelo del continente. La travesía continuaba hasta el sur por vía marítima hasta Callao y luego por camino terrestre a Lima. Desde allí por Perú y Alto Perú a Tucumán y luego a Buenos Aires. Este sistema propició el contrabando y estimuló la producción agrícola e industrial de subsistencia. Con la llegada de los Borbones a España en el siglo XVIII, Carlos III implementó las reformas políticas, económicas y sociales propias del Despotismo Ilustrado en España y en América. Este siglo trajo también dos ideas económicas muy importantes: el liberalismo y la fisiocracia. 

En 1776, Carlos III creó el Virreinato del Río de la Plata, el centro de gravedad se desplazó desde Perú hacia el sur del continente. Se puso la mira en la zona del Plata, rica en cereales, carnes y cueros. Su creación tuvo como objetivos estratégicos detener el avance portugués y evitar el contrabando. La medida económica más importante fue el Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España a Indias. A raíz de esta medida, en 1778, se habilitaron casi todos los puertos existentes en América y en España, entre ellos el de Buenos Aires. Se derogó el sistema de flotas y galeones y se puso en práctica el sistema de navíos de registros, barcos autorizados a comercializar con las colonias mediante una inscripción en un registro oficial. El 25 de junio de 1778 se creó la Aduana de Buenos Aires, posteriormente, en 1779 la de Montevideo. 

El intendente de esta ciudad, Manuel Ignacio Fernández, realizó un verdadero código aduanero de siete capítulos. En el primero se refirió a las embarcaciones de guerra en Montevideo, en el segundo, a los buques de correo que llegasen a ese puerto. En el tercer capítulo, reglaba la carga y descarga de embarcaciones mercantes, en el cuarto, el régimen de alcabala de Buenos Aires y Montevideo. En el quinto, al arancel de los derechos que debían cobrarse a las mercaderías de Europa y del país, el sexto, se ocupaba de la administración, contaduría y tesorería de ambas aduanas y el séptimo a la política aduanera. La aduana cumplió funciones consultivas, el Administrador de la Aduana se expidió en distintos casos de orden comercial y financiero. 

En 1778, comenzó a funcionar en Buenos Aires la Superintendencia de Ejército y Real Hacienda, cuya institución tuvo la función de control recaudatorio hasta que la misma pasó al virrey, y en cada provincia, al gobernador intendente. En 1782 se implementó la Real Ordenanza para el establecimiento e instrucción de intendentes de ejército y de provincia.

El territorio del virreinato del Río de la Plata se dividió en ocho intendencias: la de Buenos Aires, la de Córdoba del Tucumán, Salta del Tucumán, la del Paraguay, Potosí, Charcas, Cochabamba y la Paz. El Tribunal de Cuentas, integrado por cinco contadores, controlaba la recaudación e inversión de las Intendencias. 

Los integrantes de la Junta Real de Hacienda se reunían una vez por semana para uniformar el método de administración de justicia, intervenían en los gastos de guerra y verificaban la vida financiera de los cabildos. 

Los cabildos tenían interesantes métodos de recaudación de derechos municipales, sólo para nombrar algunos: el pregonero, habilitación de pulperías, la romana (por utilizar instrumentos de medidas que pertenecían al cabildo), etc. 

El cabildo mendocino cobraba el derecho de sellos para precintar los barriles y/o pipas. El de mojonería, era el impuesto cobrado por los cabildos de las distintas ciudades donde llegaba el vino y controlaban las pipas y los odres. El Consulado, creado en 1794, era el tribunal de comercio y de fomento de la agricultura y de la industria. Manuel Belgrano fue su primer secretario y se preocupó por el progreso económico del Río de la Plata. 

Para el efectivo entendimiento de los impuestos que se cobraban durante el período colonial y cómo se recaudaban, hay que considerar que las distintas instituciones poseían los poderes de policía, de justicia, de hacienda y de guerra. Las diferencias estaban dadas por las jerarquías. No podemos analizar sistemas tributarios o fiscales como tales, puesto que existían normas sin ordenamiento llevadas adelante por las distintas autoridades. 

Para la existencia de un régimen tributario se necesitaron dos pilares: la propiedad privada para poder cobrar impuestos sobre la misma y el movimiento de bienes y servicios. 

Las fuentes explotadas para obtener rentas en las colonias fueron: 

a) la explotación minera (oro, plata, mercurio y otros metales): la corona otorgaba licencia para la explotación obteniendo un porcentaje de los beneficios. Se denominó "regalías" (rey) a esta fuente, que también abarcaba lo recaudado por ventas de tierras, de cargos públicos, ventas de bienes propios, de naufragios, etc. 

b) cuando el Estado monopolizó alguna producción y/o comercio, se denominó "estancos". El ejemplo más notable es la acuñación de la moneda, la fabricación de pólvora, la venta de papel sellado para dar legalidad a las transacciones y otras, 

c) los "tributos", contribuciones obligatorias por actividades y/o consumo, d) el porcentaje que se cobraba por mercaderías que entrasen o saliesen de los distintos puertos, denominado "almojarifazgo" (de origen árabe), 

e) la "alcabala", impuesto que se cobró por pasar de una jurisdicción a otra, considerando las famosas aduanas secas. El principal inconveniente fue que era acumulativo, por lo tanto encarecía notablemente el producto favoreciendo el contrabando, 

f) de las explotaciones agropecuarias, se exigió el "diezmo" (diez por ciento), 

g) los cargos eclesiásticos pagaban la "mesada", 

h) por los restantes cargos que otorgaban las autoridades se pagaba la "media anata", 

i) por todo papel que se legalizaba, ingresaba el "impuesto del papel sellado", 

j) el "real tributo" tuvo su origen en la Edad Media, lo que surgió por protección, se convirtió luego en un impuesto per cápita anual, de allí la necesidad de tener actualizados los censos de habitantes, 

k) los pueblos aborígenes fueron obligados a prestaciones personales, la "encomienda", grupo de aborígenes que se entregaba a un encomendero, quien debía protegerlos y cristianizarlos, y se beneficiaba con el trabajo personal (institución castellana), la "mita" que consistió en el trabajo por turno en las minas y el "yanaconazgo", trabajo en quehaceres domésticos, ambas instituciones de origen incaico, 

l) la "sisa", impuesto sobre determinados productos que se consumían, 

m) el "ramo de guerra", que sirvió para pagar la prestación de servicios de ciertas compañías militares, 

n) la "ilusión", sobre los premios de loterías. También existieron impuestos por utilizar la vía pública: montazgo, pontazgo, barcaje, peaje, rodas, castillerías. 

Las penas eran el comiso, la apropiación de una tercera parte de producción y también se aplicaban multas. La actividad económica mendocina, se inició con la agricultura, gracias al sistema de regadío de cuatro acequias que regaban el poblado huarpe. 

La aldea creció y se fue perfilando una ciudad de peso dentro de la estructura colonial. En esta época las actividades más importantes fueron la agrícola y ganadera. 

Las chacras y huertas eran regadas por las acequias de los pobladores aborígenes y a partir de ellas, se extendieron nuevos cauces que se obtuvieron de los ríos Mendoza y Tunuyán. 

La producción de frutales, trigo, maíz, arroz, lino, olivo y por supuesto, vid, se comercializaba con el Litoral, Tucumán y Chile. Estos productos sufrían la imposición de impuestos en las aduanas secas de las distintas jurisdicciones. 

El más gravoso, la alcabala que era acumulativo y considerado destructivo para la actividad comercial incipiente, originó quejas por el abuso de este impuesto. Las mismas fueron presentadas al cabildo y por su intermedio ante autoridades superiores. 

La ganadería se explotó fundamentalmente en el Valle de Uco, donde existía gran cantidad de potreros de alfalfa. El peor enemigo de esta actividad, no fueron los impuestos sino los malones, de allí la urgencia de la creación del fortín de San Carlos y posteriormente el de San Rafael. Mendoza en su época colonial no compitió con los ejes de la pampa húmeda, su actividad comercial-ganadera como zona de invernada, la realizaba en tierras aptas próximas a la cordillera, en tanto que los puntos estratégicos de comercio eran Valparaiso y Santiago. Lo extraordinario: este camino fue trazado por los incas. Esta ruta tenía el gran beneficio de no competir con las mercaderías que entraban por el puerto de Buenos Aires. 

La minería merece una explicación aparte, si bien existieron yacimientos de oro, plata y cobre en la zona de Uspallata, la gran dificultad para su extracción y la necesidad de grandes inversiones, hizo que la misma no lograse el auge de otras explotaciones de la época. 

Si bien el petróleo se descubrió en el año 1907 en Comodoro Rivadavia, en Mendoza ya se lo utilizaba en la época colonial como alquitrán para calafatear los odres que transportaban los vinos. Sin llegar a competir con la industria tucumana en la producción de carretas, Mendoza ocupó un lugar importante en ese ramo. 

Con la creación del Virreinato del Río de la Plata, Cuyo abandonó su dependencia del Virreinato del Perú y con la implementación de la Real Ordenanza de Intendencias, quedó incluida en la Intendencia de Córdoba del Tucumán. Cuando comenzó a regir la Ordenanza de Libre Comercio en 1778, Mendoza sufrió una gran crisis porque perdió sus mercados del litoral, las mercaderías comenzaron a ingresar por el puerto de Buenos Aires directamente desde España. 

Sólo en las épocas de guerras europeas, debido a la escasa llegada de navíos españoles el comercio renacía con esa zona. Las consecuencias económicas de las invasiones inglesas fueron, por un lado la creación de nuevos impuestos sobre las importaciones, el azúcar, el aguardiente y el vino para solventar los elevados gastos de organización de las milicias, por otro lado, la incipiente burguesía comercial porteña observó las ventajas de no ser colonia. 

Para sostener esas milicias, en 1808, el virrey Liniers impuso una contribución patriótica que no sólo afectó al comercio sino también a los propietarios, tiendas, pulperías, inmuebles en general. Los acontecimientos de mayo de 1810 en la ciudad del virreinato sorprendieron a los grupos dirigentes de Mendoza, quienes debieron analizar la aceptación de la Junta de Gobierno en nombre de Fernando VII o la oposición de Córdoba encabezada por Liniers. En definitiva aceptaron la circular del 27 de mayo de 1810, emitida por la Junta de Gobierno en nombre de Fernando VII y enviaron un diputado para incorporarse a la misma. 

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