Entre la cortesía y la memoria: las tarjetas de fin de año

Registro de salutaciones en el Archivo Bodega Arizu

Fabiana Mastrángelo
Mg. Fabiana Mastrangelo, historiadora.

Durante las celebraciones de fin de año, las salutaciones familiares, sociales y laborales cobran especial relevancia. Hoy se expresan principalmente a través de mensajes de texto o de voz, tarjetas virtuales o llamadas telefónicas. Sin embargo, hasta fines del siglo XX, los saludos se transmitían en papel con imágenes coloridas y frases emotivas que viajaban por correo postal hacia millones de hogares.

En la actualidad solemos sentir satisfacción al enviar y recibir innumerables mensajes en nuestros teléfonos móviles, aunque esa abundancia también puede resultar, en ocasiones, abrumadora. Curiosamente, el origen de las tarjetas de salutación navideña está vinculado a una sensación similar.

La primera tarjeta de este tipo fue enviada en diciembre de 1843. Su impulsor fue el inglés Henry Cole, destacado funcionario público. Agobiado por la imposibilidad de responder individualmente las numerosas cartas de felicitación que recibía, ideó una solución práctica y elegante. En una época en la que se consideraba descortés no contestar la correspondencia personal, recurrió a un artista y le encargó la ilustración de una familia reunida celebrando, acompañada por un mensaje breve y espacios en blanco para completar con "To" y "From".

La práctica de tarjetas físicas fue el medio de salutación masiva hasta fines del siglo XX y comienzo del actual, tal como se ha registrado en el Archivo de la Bodega Arizu.

Las tarjetas de fin de año recuperadas en el Archivo de la Bodega Arizu

En la antigua Bodega Arizu, cada cierre de año estaba impregnado de un clima especial: se renovaban las esperanzas y se aguardaba con optimismo la prosperidad del ciclo que comenzaba. La empresa recibía una abundante cantidad de salutaciones provenientes de proveedores, entidades bancarias, sindicatos, sucursales y diversas instituciones. Esto da cuenta de la amplia red y vinculaciones con diferentes instituciones que significaba ese emprendimiento empresarial, fundado en 1888.

Entre la cortesía y la memoria: las tarjetas de fin de año

Entre la cortesía y la memoria: las tarjetas de fin de año

En el Archivo de la Bodega Arizu se conservan numerosas tarjetas, entre las cuales hemos seleccionado algunas correspondientes a la década de 1970. Un ejemplo destacado es la enviada por Ferrocarriles Argentinos, Línea General Belgrano, en la que se agradecen, en nombre de las autoridades argentinas y chilenas. en 1974. Cabe recordar que la Bodega Arizu contaba con un desvío del ramal ferroviario desde principios del siglo XX. También se encuentran salutaciones de instituciones como el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), dirigidas al señor Ernesto Arizu.

Entre la cortesía y la memoria: las tarjetas de fin de año

La extensa red de sucursales de la bodega en distintas localidades del país, sumada a su casa central ubicada en la Ciudad de Buenos Aires -en el barrio de La Paternal, sobre la calle Warnes 2085-, generaba una intensa circulación de correspondencia entre las distintas gerencias, intercambio que se intensificaba especialmente durante las fiestas de fin de año.

Entre las tarjetas conservadas se encuentran también las enviadas por empresas e instituciones de relevancia local, provincial y nacional, como Cartonéx, Xerox, Duperial, Cristalerías Cuyo, Bajda S.R.L., la Organización Aduanera de Despachantes de Aduana, Frannino Industrias Metalúrgicas, CIMALCO, entre otras. Asimismo, la bodega mantenía vínculos estrechos con otros establecimientos vitivinícolas, entre ellos Bodega Escorihuela, Bianchini y Brusatori, López y Greco.

Las entidades bancarias también hacían llegar sus salutaciones como los bancos Hispano Ítalo Libanés, Regional de Cuyo, City Bank, Galicia, Mendoza y BUCI. A ello se suman los saludos de medios de comunicación como LV10 Radio de Cuyo y el diario Los Andes; hoteles como el Aconcagua y el Hotel Cervantes; el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas (SOEVA, filiales Godoy Cruz y Luján); y entidades culturales como el Centro Aragón Navarra.

Las tarjetas conservadas en el Archivo de la Bodega Arizu constituyen un valioso testimonio de una práctica material que, año tras año, pierde vigencia frente a las salutaciones virtuales, inmediatas y sin costo para el remitente. No obstante, más allá del soporte -físico o digital-, lo verdaderamente esencial es la transmisión de un mensaje sincero y personal.

La difusión masiva de mensajes esperanzadores, virales y estandarizados genera un clima de optimismo compartido y un pensamiento positivo que se transmite como un bien colectivo. Sin embargo, esta misma generalización tiende a diluir el mensaje sincero, afectivo y directo dirigido de manera personal al destinatario. De forma paradójica, aquello que se valoraba en el siglo XIX -la cortesía y la atención personalizada- se ve hoy amenazado por la masificación de los saludos, que pierde la singularidad del gesto hacia cada persona o grupo.

Fuente:

Archivo Bodega Arizu. Recuperación de datos en ABA por Verónica 

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