La Virgen de la Tosquera: terror, adolescencia y crisis argentina en clave bien argenta

Benjamín Naishtat, guionista de la película dirigida por Laura Casabé, habló del cruce entre el universo de Mariana Enriquez, el cine de género y una historia atravesada por el rock, los barrios y la memoria del 2001.

Radio Post
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La Virgen de la Tosquera es una película de terror, pero también un retrato generacional y social profundamente argentino. Así la definió Benjamín Naishtat, guionista del film dirigido por Laura Casabé, al repasar en una entrevista del programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el origen del proyecto, su vínculo con la obra de Mariana Enriquez y las decisiones creativas que marcaron una de las películas nacionales más comentadas del arranque del año.

"La película está basada en dos cuentos de Mariana Enriquez: La Virgen de la Tosquera y El carrito", explicó Naishtat, y destacó que el cruce no fue forzado. "El universo de los cuentos de Mariana comparte como denominador común el terror con un fondo social y cosas muy particulares de la vida de las ciudades argentinas. Fue armónico juntarlos". Al tratarse de relatos breves -"entre los dos sumaban unas veinte páginas"-, el desafío fue expandirlos: "Hubo que crear más situaciones para llegar a una estructura de argumentación cinematográfica".

El film tiene, además, una singularidad clave: es la primera adaptación audiovisual de la obra de Enriquez, a quien Naishtat definió como "la autora argentina más leída a nivel internacional", con traducciones a decenas de idiomas. "La película va con eso adelante, y eso está buenísimo. Ya por eso se va a estrenar en un montón de países, pasó por festivales, ganó premios. Es una película que ya arrancó bien", señaló.

Para el guionista, La Virgen de la Tosquera es "una película muy argentina", no solo por el idioma o los escenarios, sino por su ADN cultural. "Tiene que ver con la forma de los diálogos, la ambientación, la música, las situaciones que pasan", enumeró. Ambientada en 2001, la historia dialoga con una etapa que marcó a toda una generación. "Seguimos viendo la película en el 2001, una época que todos vivimos y que nos marcó. Mariana trata las crisis desde el género de terror, y eso para mí es fascinante", sostuvo. Y agregó: "En vez de entrar desde la crónica social solemne, agarra una cosa histórica que todos conocemos -el colapso- y la relata desde el terror".

Ese cruce entre lo cotidiano y lo perturbador atraviesa toda la película. "Es una película truculenta, fuerte, que quiere incomodar, con un humor bien negro", afirmó Naishtat. Sin embargo, aclaró que no busca bajar línea: "No trata de dar mensajes ni lecciones. Es sobre ser adolescente en medio de un país todo destartalado"

Una experiencia que, según contó, él mismo comparte con la directora: "Es algo que vivimos quienes salimos a la adolescencia a fines de los 90, en un momento muy particular".

El rodaje también aportó a esa identidad local. Aunque la tosquera que da nombre al film fue filmada en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, gran parte de las locaciones corresponden a Mendoza. "Se filmó un poco por todos lados, sobre todo en las afueras de la ciudad", explicó. Y destacó el impacto positivo de trabajar en la provincia: "Trabajaron muchísimos técnicos y actores mendocinos. Es mucho más ameno filmar acá que en la ciudad de Buenos Aires, para cortar calles y conseguir decorados. Por eso se está yendo bastante a Mendoza a filmar".

La música es otro elemento central del clima del film y, a diferencia de otros aspectos, fue una decisión personal del guionista. "La idea fue mía. Soy muy fanático de Las Pelotas", confesó. La banda sonora incluye canciones del disco Para qué, un álbum menos conocido del grupo. "Lo escuchaba todo el tiempo cuando viajaba en bondi. Me pareció que quedaba bárbaro". Naishtat reconoció que esa elección no está en los cuentos originales: "Eso no está en el relato de Enriquez, nada. Fue una decisión nuestra para darle una capa bien argenta, ligada a la cultura del rock, que fue la que marcó a mi generación antes del trap".

En cuanto al conflicto central, el guionista evitó adelantar demasiado, pero dejó en claro que la película lleva las emociones al límite. "El personaje no puede aceptar que el chico que le gusta no sea para ella y lo lleva a los máximos extremos de la brujería", deslizó. "Lo lleva todo al extremo", resumió.

Con un estreno sólido y comentarios positivos del público, Naishtat remarcó la importancia del acompañamiento del espectador. "El cine argentino lo está necesitando", dijo, y apostó al boca en boca para sostener la película en cartel. La Virgen de la Tosquera propone una experiencia intensa, reconocible y perturbadora, donde el terror funciona como espejo de una época, de una generación y de un país que, incluso desde el miedo, sigue encontrando formas de contarse a sí mismo.

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