Ciudad del vino: la transformación de la antigua Bodega Arizu
La historiadora Fabiana Mastrangelo nos acerca datos cruciales de la historia de la Bodega Arizu, que vuelve a ocupar, resignificada, el centro sociocultural y económico en Godoy Cruz.
El museo del vino más tecnológico de Argentina se ubicará en el Espacio Arizu de Godoy Cruz donde hasta 1991 operó una histórica bodega. El proyecto obtuvo el primer lugar en el Concurso de Infraestructura Turística Municipal y contará con realidad aumentada, hologramas, y simulaciones interactivas.
Tal vez, al ingresar, nos reciba un holograma de Balbino Arizu, fundador de la Bodega en 1888, quien nos invitará a conocer su historia o realizar un recorrido por la realidad vitivinícola mendocina y argentina.
Balbino nació en 1858 en Unzué, un pequeño pueblo navarro cuyo nombre significa "lugar con hiedras". Su apellido, Arizu, remite al roble y al robledal. Los inviernos eran duros: en 1880 el frío mató animales y al verano siguiente los vientos arrasaron las cosechas. Su familia cultivaba olivos, almendros, castaños y viñedos, además de criar gallinas, vacas y ovejas.
Balbino Arizu (1958-1936) fundador de la Bodega Arizu. Fuente: Archivo Bodega Arizu (Municipalidad y Junta de Estudios Históricos de Godoy Cruz).
La crisis de 1882 acentuó las dificultades: la producción era escasa y no lograban vender aceite, vino, lana ni ganado. Ese mismo año Balbino conoció a Bernardino Izuel, recién llegado de América, quien le habló de las oportunidades en Mendoza. "Es una provincia hermosa, más grande que Navarra y mucho más rica", le dijo. Balbino comprendió que allí podría aplicar sus conocimientos en viticultura, pero a gran escala. Soñaba con una bodega de grandes dimensiones.
Con el permiso de sus padres, partió hacia Argentina. Llegó en el invierno de 1883 a Villa Mercedes, último punto del ferrocarril Andino, y desde allí se trasladó en carretón a Mendoza. Balbino pasó por diferentes vicisitudes antes de llegar a la prosperidad. Sus hermanos Clemente, Jacinto y Sotero siguieron sus pasos.
En 1888 fundaron la sociedad vitivinícola familiar y poco después adquirieron terrenos en la actual Godoy Cruz, donde se levantó la emblemática bodega entre las actuales calles Belgrano y la avenida San Martín. Sobre estas arterias se ubicaban también otros establecimientos como Barraquero, Escorihuela y Tomba, reflejo del auge vitivinícola mendocino.
Registro del recurso hídrico en el Archivo de la Bodega Arizu
La empresa funcionó por más de un siglo, hasta 1991. En 1998 una compañía compró las cuatro hectáreas para demolerlas y construir un centro comercial. Sin embargo, vecinos, especialistas en patrimonio y dirigentes políticos defendieron el edificio, que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1999.
Seguramente Balbino estaría orgulloso: el pueblo impidió la demolición. El esfuerzo que significó construir esa bodega monumental dio sus frutos. Posteriormente durante dos décadas permaneció en silencio, sin ruidos a máquinas ni movimientos de obreros. El edificio paulatinamente se fue deteriorando.
A casi veinte años de la designación de Monumento Histórico Nacional, el Concejo Deliberante de Godoy Cruz declaró de interés a la antigua Bodega según Ordenanza 6725 de 2017. En este mismo año, los vecinos convocados por la Junta de Estudios Históricos de Godoy Cruz se reunieron en el principal portón de acceso por calle San Martín bajo el lema: "Yo quiero la bodega Arizu para la comunidad". Al año siguiente se aprobó la Ley 9057/18 que declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación a la ex bodega.
La bodega Arizu y la avenida San Martín como eje del desarrollo industrial
Finalmente, en 2019 la Municipalidad de Godoy Cruz tomó posesión del edificio y comenzó la puesta en valor y la refuncionalización. Hoy podemos recorrer sus emblemáticas naves recuperadas que supieron resguardar toneles y cubas de vino; y disfrutar de actividades culturales, degustar varietales, asistir a conciertos o conferencias, deleitarnos con muestras audiovisuales o compartir con amigos comidas regionales.
La firme decisión del gobierno local y provincial unido a la iniciativa ciudadana han estado presente en la recuperación patrimonial de la antigua Bodega Arizu que será el eje por el que circulará la Ciudad del Vino en Godoy Cruz.
La historia demuestra que las grandes obras se construyen colectivamente. Lo quiera o no el individuo cada uno de sus pasos es señalado por los antecesores y transformado por las próximas generaciones.
Cien años es mucho para un ser humano y muy poco para el desarrollo de un pueblo. Basta con el ejemplo de la historia de Balbino y de la antigua Bodega Arizu que en menos de 140 años pasó de ser una activa comunidad industrial a ser un Espacio cultural, turístico y patrimonial y próximamente el museo más tecnológico de Argentina con la finalidad de transformarse en eje del enoturismo.