Una noche en el Teatro Colón

Ir a ver una función en el teatro más importante del país y que el público ovacione de pie es un placer, pero si encima la principal figura nació en Mendoza, debo confesar que le sumo emoción.

Laura Romboli

Lunes, 7 de la tarde, y esta humilde servidora espera en un palco del Teatro Colón que comience la función. No es cualquier momento, sólo estar en ese lugar provoca que todo lo que suceda allí tiene un significado especial.


Unos minutos antes, la fila de asistentes -lentamente y en una tarde muy silenciosa por lo menos en esa parte de la ciudad- comienza a prepararse para ingresar cuando las puertas se abran. El paisaje es el mismo en todas las salas. Espejos enormes, alfombras rojas y luces amarillas que potencian el dorado de los adornos y destacan el marrón oscuro de los muebles. Es inevitable pensar (al menos para mí en esa tarde noche) pero viajo mentalmente al 1900 e imagino que las señoras elegantes y los caballeros galantes se miran en los espejos antes de acomodarse en su lugar para susurrar lo que sea y apostarse para ver una ópera o una orquesta programada para ese día.

Ahora vuelvo al presente y la sensación es la misma: podemos ver como las damas distinguidas y los hombres atentos se van acomodando sin alborotos en la butaca que eligieron. No hay ruido en el ambiente, ni miradas ni gestos groseros. Literalmente no hay bullicio ni niños que lo hagan. Como un pacto entre adultos que saben que están a punto de vivenciar el punto cúlmine que el arte puede hacer sentir en el cuerpo, en la mente y, por supuesto, en el alma.

Entonces con la seguridad que la puntualidad es inalterable hace su entrada y con toda la elegancia lo que figura en el programa.

La Capella Mediterránea es uno de los grupos más importantes de la actualidad de la música renacentista y barroca y está en Buenos Aires para presentar su espectáculo "Pecados Capitales".

Luego que los músicos se ubican, su director Leonardo García Alarcón de manera cordial saluda y comenta lo que vamos a ver: "Imaginé una charla entre Monteverdi y Borges en el café Tortoni", nos dice, para que entendamos que a él también le pasan cosas tan cercanas a pesar de las distancias.

La Cappella Mediterránea ha sido aclamada por su participación en la puesta de la Ópera de París de Las indias galantes de Jean-Phillippe Rameau, grabó en disco el material de estos pecados monteverdianos (I sette pecati capitali, publicado por el sello Alpha) obteniendo el reconocimiento de Le Diamant d'opéra y el Choc de la revista francesa Classica.

Si, argentinos siendo argentinos en otras partes del mundo. Y ahora estaban ahí en el escenario del Teatro Colón, como en casa, mostrándonos lo que más les gusta hacer: divertirse y jugar con la música, con el arte de Monteverdi para hacerlo más vigente que nunca.

Entonces, fueron dos horas entre excelentes músicos y cantantes que hicieron que pasáramos por todas las emociones.

Ya no hay línea de tiempo, ni pasado ni presente; solo la conexión entre el escenario y cada espectador. Nadie mira a los costados, no hay bostezos, ni miradas al teléfono. Ellos logran cautivar y mantener esa sensación hasta el final.

Y cuando llega ese momento, el final, la ovación es tan natural que hace estallar a todos por igual. Y ahí cada uno brilla y agradecemos a La Capella Mediterránea por su obra musical. Entre los artistas (quienes mencionaré al final) se encuentra la soprano Mariana Flores, una gran artista que logró conmover y emocionar con su voz como un momento único que hay que vivenciar. Ella, mendocina, hizo que sintiera el orgullo de estar ahí entre los presentes y de compartir el lugar.

Ahora Mariana, anda por acá, descansado y disfrutando de la familia para recobrar energías para, luego, partir y seguir brillando por el mundo con su talento, con su voz y su pasión.

Por mi parte me queda que la vi, que pude sentir y presenciar lo que hace y provoca una mendocina por el mundo, un lunes cualquiera, a las siete de la tarde en el mejor teatro de algún lugar.

La Capella Mediterránea son:

Director musical, espineta y órgano

Leonardo García Alarcón

Sopranos

Mariana Flores y Coline Dutilleul

Contratenor: Christopher Lowrey

Tenores: Valerio Contaldo y Matthew Newlin

Bajo: Andreas Wolf

Cappella Mediterranea

Violines: Amandine Solano y Stéphanie de Failly

Violoncello: Diana Vinagre

Viola da gamba: Margaux Blanchard

Contrabajo: Eric Mathot

Cornettos: Gustavo Gargiulo y Rodrigo Calveyra

Fagot: Giulia Genini

Archilaúd: Mónica Pustilnik

Tiorba: Quito Gato

Arpa: Marina Bonetti

Esta nota habla de: