Historia de la enfermería

Un recorrido desde los orígenes milenarios de la enfermería hasta su consolidación como carrera universitaria, destacando el paso del aprendizaje empírico a la formación científica y el legado de figuras clave como Florence Nightingale y Cecilia Grierson.

Eduardo Da Viá
Historia de la enfermería

"LA ENFERMERA DEL CUADRO"

A propósito de la reaparición en los medios de esta famosa fotografía, conviene aclarar que era argentina, modelo y llamada Muriel Mercedes Wabney. La foto tuvo distribución nacional e internacional, pero en general nadie sabe quién era la modelo, por lo que se me ocurrió que sería justo escribir unas líneas sobre la historia de la enfermería.

Pues bien, aquí va la nota:

Desde tiempos inmemoriales la literatura ha sostenido que la profesión más antigua del mundo es la prostitución, incluso hay registros de esta actividad remunerada desde el 2400 a.C en Sumeria.

Están totalmente equivocados, sin lugar a la menor duda, la más antigua es la medicina conjuntamente con la enfermería.

La palabra medicina proviene del latín medicina, derivada de medicus ("médico") y del verbo medeor ("curar "sanar" o "cuidar"). Su origen etimológico se asocia a la raíz indoeuropea.

Según esta etimología, el médico es un "cuidador" de humanos dolientes.

Esta actividad nación espontáneamente y en simultánea con la enfermería, ante la presencia de heridos o enfermos que evidentemente necesitaban ayuda, cuidados, protección.

Tampoco había en principio una diferenciación neta entre ambas actividades, dado que tanto el médico., siempre varones, como las enfermeras, casi siempre mujeres, lo único que podían brindarle al sufriente eran cuidados y consuelo.

El término enfermería a su vez provine del latín infirmus, que combina el prefijo in- (negación) y firmus (firme), significando "no firme" o "débil", refiriéndose al enfermo. Etimológicamente, enfermería denota el lugar o arte de cuidar a personas débiles o con afecciones, evolucionando para representar la profesión dedicada al cuidado y atención sanitaria.

Los primeros cuidados fueron prestados por los propios compañeros de armas, dado que las guerras eran las grandes proveedoras de heridos, y en segundo lugar los accidentes y los ataques de animales.

La medicina tiene una antigüedad milenaria, practicándose desde tiempos prehistóricos (miles de años a.C.) mediante el uso de plantas, minerales y rituales. Sus registros formales más antiguos provienen de Egipto y Mesopotamia, alrededor del 3000-1500 a.C., con figuras como Imhotep y textos como el Papiro de Ebers...

La concomitancia con la enfermería que después de muchos siglos se transformaría en profesión era obvia y casi diría obligada por una cuestión instintiva de ayudar, acompañar proteger al desvalido.

Ninguno de ambos grupos de voluntarios tenía idea alguna del origen de las enfermedades internas, pero sí fueron adquiriendo experiencia y sapiencia acerca de lo que hoy son ramas inconexas de la medicina: la Traumatología y la Obstetricia.

Ambas especialidades se caracterizaron por la evidencia a simple vista, de la herida o de un parto detenido.

El curandero fue el antecesor del médico y la matrona de la tocóloga, que así se llama la especialista en partos.

Dado que el curanderismo estuvo siempre limitado a la práctica por varones, estos fueron distanciándose de las cuidadoras femeninas, a las largas enfermeras, a tal punto que precozmente ocurrió lo que hoy sucede, una vez terminada la tarea del médico, el paciente quedaba al cuidado de la enfermera, así, estas fueron adquiriendo conocimientos médicos que ya los profesionales adquirían en facultades de medicina, pero cuyos estudios les estaba vedados simplemente por ser mujeres.

La revolucionaria fue Florence Nightingale, enfermera inglesa considerada la primera con sólidas bases científicas y gran experiencia gracias a los miles de heridos y operados en ocasión de la guerra de Crimea alrededor de 1854.

Fue ella la que luchó para que la enfermería dejara de estar en manos empíricas y se crearan escuelas ad hoc para producir personal idóneo.

Dado el contexto histórico y la situación cultural en que nació y creció Nightingale, se vio obligada a una rebelión contra los prejuicios de quienes consideraban a la enfermería como una labor denigrante para una persona en su posición social, quien debía casarse, formar y cuidar de una familia. Logró sortear esos obstáculos de a poco.

La primera escuela de enfermería laica y moderna del mundo, la Escuela Nightingale de Enfermería, fue fundada por Florence Nightingale en 1860 en el Hospital St. Thomas de Londres, Reino Unido. Este hito marcó la profesionalización de la enfermería basada en formación estructurada.

 FLORENCE NIGHTINGALE

 FLORENCE NIGHTINGALE

La primera escuela de enfermería en Argentina fue fundada por la Dra. Cecilia Grierson en 1886. Grierson, quien fue la primera médica del país, estableció esta institución para la formación profesional, copiando y adaptando modelos ingleses para mejorar la atención de los pacientes.

Yo cursé medicina recién iniciada la segunda mitad del siglo pasado en la Universidad Nacional de Cuyo, cuya facultad gozaba ya de bien merecido prestigio.

Los tres primeros años de la carrera transcurrían en aulas donde se impartían clases teóricas y laboratorios donde se aprendían prácticas, pero sin contactos con enfermos, es decir sin inmiscuirnos en la intimidad del Hospital Central, hecho que finalmente acaecía al llegar al 4º año en que comenzaban los estudios clínicos, y por lo tanto el contacto diario con los médicos y enfermeras en su cotidiana tarea.

Con el tiempo, y siendo Practicante en el Servicio de Guardia, pude comprobar como jóvenes mujeres que comenzaran a trabajar en tareas de limpieza, adquirían, las más curiosas, experiencia primero visual y luego práctica, facilitado por los enfermeros que les ayudaban en su aprendizaje; lo curioso es que poco tiempo después, abandonaban el lampazo y la escoba para ejercer directamente como enfermeras empíricas, legalmente nombradas y con el sueldo correspondiente; pero lo notable era la eficacia con que lo hacían, siéndonos muy útiles a los alumnos de 4º año, porque de cuestiones prácticas sabían más que nosotros.

La primera Escuela de Enfermeros de Mendoza fue creada el 26 de diciembre de 1940 por resolución de la Dirección General de Salubridad de la provincia. Posteriormente, esta iniciativa fue consolidada mediante la Ley Provincial N° 1.492, sancionada el 19 de agosto de 1942, estableciendo la Escuela Mixta de Enfermeros bajo la órbita estatal.

Sin embargo la afluencia de estudiantes no fue inicialmente masiva por cuanto si bien la carrera era gratuita, demandaba gastos de transporte, vestimenta libros etc. que pocas estaban en condiciones de enfrentar. Por otra parte la salida laboral se veía restringida porque los puestos estaban ocupados por personal empírico pero con un alto nivel vocacional y años de práctica lo que impedía el despido para ser remplazados por las noveles profesionales.

La Cruz Roja Argentina mantenía una escuela de Enfermeras Samaritanas, situada en la calle Rondeau de ciudad entre San Martín San Juan, era totalmente gratuita tanto para los alumnos como para los profesores que actuábamos pro bono.

El requisito exigido para el ingreso era de sólo tercer grado de primaria aprobado, con lo que podrán imaginar lo difícil que resultaba bajar la in formación en un lenguaje comprensible.

A pesar de ello tenían salida laboral en salitas de primeros auxilios periféricos e incluso rurales, lo que significaba un peligro en potencia para los pacientes, dado el nivel de conocimientos que podían alcanzar.

La Escuela Mixta de enfermeros exigía secundario completo.

Ya siendo yo médico, alrededor del año 1970, miembro ad honorem del Servicio de Cirugía del 4º piso ala oeste del Hospital Central, descubrimos que una enfermera muy respetada por su buen desempeño y que prefería trabajar siempre en el turno noche, horario que la mayoría no deseaba, era ANALFABETA.

Nunca supimos cómo llegó a estar nombrada, pero lo cierto es que siendo muy inteligente y observadora y sabedora que la noche es mucho más tranquila que la batahola del día, recordaba de memoria las indicaciones de cada uno de los 18 pacientes operados o por operarse en ese sector e identificaba los medicamentos por el envase o por las características de las ampollas de los inyectables.

Realmente lo sentimos cuando tuvo que renunciar porque la apreciábamos por su incansable dedicación a los enfermos.

En el año 1970 viajé a USA para iniciar una residencia en cirugía y una de las primeras sorpresas fue verificar el alto nivel académico de las enfermeras, todas profesionales y en especial las jefas de cada sector que a veces sabían tanto o más que los médicos provenientes de países asiáticos especialmente y que habían obtenido el cargo, previo examen teórico por cuanto Estados Unidos estaba en plena guerra de Vietnam y necesitaba médicos en su propio territorio.

Como lamentable anécdota les comento que la Jefa de Enfermería de la Guardia del Hospital de Maipú, excelente enfermera y apasionada de su trabajo, escribía "áujas" en vez de agujas en su cuaderno de pedido de material al depósito. Yo lo descubrí y con mucho dolor le hice ver el error, a lo que inocentemente me contestó que nunca nadie se lo había señalado, pero siempre me lo agradeció.

Ese era el nivel de enfermería hasta la década de los setenta.

Recién en 1989 se suscribió un Convenio de Colaboración Mutua entre la Universidad Nacional de Cuyo y el Gobierno de la Provincia de Mendoza, mediante el cual ambas partes se comprometían a implementar las acciones tendientes al traspaso de las Escuelas Mixtas de Enfermeros y Técnicos y de Enfermería Profesional, dependientes del Ministerio de Bienestar Social al ámbito jurisdiccional de la Universidad, en la Facultad de Ciencias Médicas.

En consecuencia, se creó una Comisión con representantes del Ministerio de Bienestar Social, la UN Cuyo, la FCM, la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Filial Mendoza) y la Asociación Mendocina de Enfermeros y Técnicos y de Enfermería Profesional, para elaborar la normativa de integración correspondiente.

La Universidad, a través de la Facultad de Ciencias Médicas aportó la infraestructura académica, edilicia y administrativa, y garantizó la conclusión de los ciclos educativos iniciados y la aplicación de los planes de estudio aprobados a los alumnos de ambas escuelas bajo las condiciones académicas habituales de la Universidad en materia de funcionamiento, duración y extensión de los planes de estudio.

. Por Resolución Nº 436/95 del Ministerio de Salud de la Provincia se cambió la denominación de la Escuela Mixta de Enfermeros y Auxiliares Técnicos por el de "ESCUELA DE TÉCNICOS ASISTENCIALES EN SALUD.

Entre 2005 y 2006 se iniciaron las tratativas para el traspaso definitivo de las Escuelas a la Universidad. El trámite se inició en un único expediente pero, por la cantidad de actuaciones que cada Escuela acumulaba, surgió la necesidad desde el Gobierno Provincial de desdoblarlas, con el fin de evitar estancamientos burocráticos.

A fines de 2007, por una decisión de la Legislatura Provincial, se dispuso el paso definitivo de las Escuelas a la FCM, previa resolución por parte del Gobierno Provincial de todos los problemas laborales con los docentes a su cargo.

Con el advenimiento de esta institución de enseñanza, hubo un vuelco radical tanto en lo profesional como en lo personal para egresados de esa Escuela que poco a poco fueron ocupando cargos tanto a nivel público como privado´.

Hoy el título es condición sine qua non para ser incorporados a una institución brindadora de salud.

La realidad inicial en la que las empíricas se iniciaban como personal de limpieza, dio lugar a numerosos casos de abuso por parte de la planta profesional.

Hoy ese repugnante drama no existe aunque no quita la excepción como en cualquier otro empleo.

Como siempre condenable conducta que me produce vergüenza ajena.

DEDICADO A TODAS LAS ENFERMERAS Y EN ESPECIAL A MIS COLABORADORAS DURANTE MÁS DE TREINTA AÑOS DE CIRUGÍA EN EL HOSPITAL DE MAIPÚ.

PD. Mi imborrable recuerdo a mis instrumentadoras quirúrgicas, integrantes imprescindibles de un buen equipo de cirugía.

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