"El lugar natural del sable es el Museo": el historiador Marcelo Calabria cuestionó el traslado ordenado por el Gobierno

En Radio Post, el especialista cuestionó el decreto presidencial que dispone mover la pieza del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos y sostuvo que su destino original y natural es el espacio público donde se exhibe desde fines del siglo XIX.

Editó: C.Pérez

La decisión del Gobierno nacional de trasladar el sable corvo que perteneció al general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo volvió a encender un debate histórico, político y simbólico. En el programa "Tenés que saberlos" por Radio Post, el historiador y escritor Marcelo Calabria -autor de San Martín más allá del bronce- analizó el trasfondo de la medida, repasó la trayectoria del arma y explicó por qué considera que el cambio de sede es "equivocado".

"El lugar original del sable es justamente donde está ahora, en el Museo Histórico Nacional", afirmó Calabria al inicio de la conversación. Recordó que la pieza llegó al país en 1897, cuando Manuela Rosas, hija de Juan Manuel de Rosas, aceptó el pedido del fundador del museo, Adolfo Carranza, para que el arma fuera incorporada al patrimonio estatal. "Cuando los herederos de Rosas lo legaron al Estado argentino, el sable fue destinado al museo", subrayó.

Robos, traslados y custodia

El historiador repasó que, a lo largo del siglo XX, la reliquia atravesó distintas situaciones excepcionales. En una época en la que el Museo Histórico funcionaba en un edificio con escasa seguridad, el sable fue robado en dos oportunidades y por ese motivo trasladado al Regimiento de Granaderos.

Con el paso del tiempo, y tras acondicionar una sala especial, regresó al museo. "Hoy está en la llamada Sala del Sable, acompañado por otras armas de la Independencia y custodiado por una guardia del Regimiento de Granaderos a Caballo", explicó Calabria, quien insistió en que ese es su "lugar natural", por tratarse de un espacio accesible al público.

Un símbolo que excede a la Argentina

Durante la entrevista, Calabria remarcó que el sable corvo no es sólo patrimonio nacional. "Es un símbolo de América", sostuvo, al recordar que existen réplicas en museos de Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia. "Hay dos sables que se replican en casi todos nuestros países: el de Bolívar y el de San Martín. Representan la libertad y la independencia del continente", afirmó.

El historiador también aclaró que se trata del arma personal que San Martín compró en Inglaterra en 1811 y que conservó hasta sus últimos días. "Es un arma única", dijo, aunque precisó que el Libertador tuvo otras espadas a lo largo de su carrera militar, algunas hoy en manos privadas y expuestas en distintos espacios, como la llamada espada de Bailén o la que utilizó en el combate de San Lorenzo.

Cómo es el sable corvo

Consultado sobre sus características físicas, Calabria describió al sable como una pieza sobria, lejos de los ornamentos de gala que distinguen, por ejemplo, al arma atribuida a Simón Bolívar. "Es un sable muy sencillo, distinto al de Bolívar, que es de gala; el de San Martín es de guerra y muy austero, como era él", señaló.

Detalló que la hoja es de acero de Damasco -un material célebre por su calidad- y que el propio San Martín le incorporó una empuñadura simple en forma de cruz, típica del ejército español de la época, además de una vaina con marcas de uso. "No es ostentoso; su valor es histórico y cultural", remarcó.

Los símbolos y su uso político

Calabria también puso el foco en el peso político que suelen adquirir este tipo de objetos históricos. Comparó el caso argentino con episodios ocurridos en otros países, como el traslado del sable de Bolívar en Venezuela o el uso ceremonial del Acta de Independencia en Estados Unidos.

"Esos símbolos tan fuertes, por ser bienes patrimoniales tangibles, cada tanto se utilizan porque reavivan el sentimiento nacional", explicó. Recordó que el sable de San Martín participó en desfiles excepcionales, como en 1950 durante el Año del Libertador o cuando fue devuelto del Regimiento al Museo. "Yo estuve en ese desfile y fue toda una apoteosis", relató.

Una decisión difícil de revertir

Hacia el final de la entrevista, Calabria se mostró escéptico sobre la posibilidad de que el decreto presidencial sea revisado. "La decisión ya está tomada y el presidente puede disponer por decreto el destino", afirmó, aunque reiteró su postura crítica: "Para mí es errónea. En el regimiento va a estar bien custodiado, pero muchos sanmartinianos y académicos creemos que el lugar debe seguir siendo el Museo Histórico Nacional".

Así, la discusión por el traslado del sable corvo vuelve a poner en primer plano la tensión entre historia, patrimonio y política, en torno a uno de los símbolos más poderosos de la gesta independentista argentina.

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