Gracias y desgracias: lo que decimos sin pensar

Un análisis sobre el origen, los usos y las contradicciones de una palabra que atraviesa la vida cotidiana, el lenguaje y la cultura.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

GRACIAS Y DESGRACIAS

¡Cuántas veces por día damos las gracias por algo, sin pensar en qué significa este término y la riqueza que encierra! En efecto, como primera acepción, hallamos que ‘gracia' es equiparable a "encanto, ángel, donaire, donosura" puesto que es la cualidad o el conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene: "Posee una gracia natural que la hace incomparable". Otra posibilidad es que la ‘gracia' sea una concesión gratuita, un favor que se hace sin merecimiento particular: "Le ha otorgado ese beneficio como gracia, por su actitud tan desinteresada".

Sentido semejante es el que encierra la acepción que equipara ‘gracia' al perdón o indulto que se le otorga a alguien: "Se hizo lugar a la petición de gracia para ese acusado". Por ello, en la religión cristiana se llama ‘gracia' al don que concede Dios al hombre, para que alcance su salvación.

En relación con la conducta humana, se puede llamar ‘gracia' a la afabilidad y buen modo en el trato con las personas: "Resulta muy agradable su gracia para relacionarse con los compañeros". También, puede considerarse ‘gracia' la capacidad de alguien o de algo para hacer reír: "Tuvo enorme éxito en su presentación reciente por la gracia con que contaba anécdotas". Con este sentido, se dice de las personas que son ‘graciosas'.

Otras veces, ‘gracia' puede alcanzar un sentido negativo, porque constituye un dicho o hecho que resulta molesto o irritante, con el pretexto de presentarse como algo divertido: "Me ha hartado con sus permanentes gracias, que llegan a resultar ofensivas".

Un uso ya anticuado, diríamos obsoleto, es el que identifica la ‘gracia' con el nombre de pila, esto es, con el que se le da a la persona cuando se la bautiza o cuando se la registra: "Cuando te pregunten cuál es tu gracia, debés indicar tu nombre".

Raramente se puede identificar ‘gracia' con una proeza, una hazaña: "Se jactaba ante todos de su gracia que le permitió entender simultáneamente mensajes en diferentes idiomas".

Si se usa el sustantivo ‘gracias' en plural, está destinado como cortesía a agradecer algo: "Gracias por tanta amabilidad".

El diccionario académico registra algunas locuciones relacionadas con la religión: ‘gracia de Dios' se refiere a los dones naturales beneficiosos para la vida, tales como el aire y el sol: "Con las ventanas abiertas, entraba al salón la gracia de Dios"; ‘gracia original' es, para la doctrina católica, la que infundió Dios a Adán y Eva, en su estado de inocencia; ‘gracia habitual/santificante' es aquella cualidad estable sobrenatural infundida por Dios en el espíritu.

Locuciones varias dan cuenta también del valor de ‘gracia' junto a otros términos: ‘Aquí paz/gracia y después gloria' constituye una expresión coloquial usada para dar por terminado un asunto; ‘caer en gracia' es sinónimo de "agradar, complacer"; en cambio, ‘caer de la gracia de alguien' equivale a perder su valimiento y favor; ‘no hacer (ninguna) gracia' se dice de una cosa que resulta molesta e irritante; ‘dar (las) gracias' es manifestar el agradecimiento por un beneficio o favor; ‘de gracia' significa "gratuitamente, sin premio ni interés alguno"; ‘decir alguien dos gracias a otra persona' toma el valor coloquial de decirle algunas verdades; ‘golpe de gracia' puede ser aquel con que se remata a alguien, pero también el revés que completa la desgracia o la ruina de alguien o de algo; un ‘tiro de gracia' es el que se da en la cabeza para rematar a quien ha sido fusilado; también, es la acción que pone fin inexorablemente a un determinado proceso o situación. A partir de estos valores, podemos atribuir, respectivamente, el significado correspondiente a cada una de las siguientes expresiones: "Los adversarios pusieron fin al conflicto cuando exclamaron ‘aquí gracia y después gloria' "; "Le ha caído en gracia desde el comienzo"; "Te repito que no me hace ninguna gracia su propuesta"; "Es de persona bien educada dar las gracias en tiempo y forma"; "Su renuncia constituyó el tiro de gracia para dar por concluido el asunto".

La locución interjectiva ‘¡gracias a Dios!' se utiliza para manifestar alegría por algo que se esperaba con ansia y que ha sucedido; también expresa el alivio cuando ha desaparecido un peligro o temor: "Gracias a Dios se ha ido extinguiendo el fuego en esa zona". En cambio, la locución prepositiva ‘gracias a' nos indica que, por causa de alguien o algo, se produce un bien o se evita un mal: "Gracias a la acción sistemática de ese grupo de maestros se ha logrado mejorar el nivel de comprensión lectora".

Nos preguntamos por el valor significativo de algunos vocablos: ‘graciosamente' es igual a "de manera graciosa", entendiéndose por este concepto "que se da gratuitamente", como en "Lo concedió graciosamente", o "que resulta agradable a la vista": "Se lo otorgaron graciosamente" y "La modelo se mueve graciosamente". ‘Graciable' es un adjetivo que tiene como significado "que se puede otorgar sin sujeción a precepto": "Esas son pensiones graciables". ‘Graciosidad' es igual a "ocurrencia, chiste, broma": "Todo el espectáculo consistía en una graciosidad tras otra". ‘Gracieta' es un hecho divertido y constituye una palabra usada con sentido irónico y despectivo: "No me venga con esas gracietas". Y, por supuesto, la vinculación con ‘gratitud', que no es otra cosa que el "sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera": "A ella, eterna gratitud". Por su lado, ‘agraciado' se dice del que tiene buena suerte, del que es bien parecido y del que es simpático: "¡Qué agraciado ha resultado ese sujeto!".

Como vocablo contrario encontramos ‘desgracia' o "situación de infelicidad, suceso que produce dolor, mala suerte": "Atraviesa un largo período de desgracia". La locución ‘por desgracia', con valor adverbial, equivale a "para infortunio de alguien o algo": "Por desgracia, aún no identifican a los culpables de ese crimen". En cuanto al adjetivo ‘desgraciado', tiene el valor de "que implica o produce desgracia", referido a una cosa, como en "Se trató de un caso desgraciado"; si, en cambio, alude a una persona, equivale a "que se encuentra en una situación lamentable": "Nos conmovía, en la puerta del templo, un anciano desgraciado y solo". En México, se usa ‘desgraciadez' como sinónimo de "vileza, ruindad, mezquindad". Y ‘desgraciadamente' es el adverbio de modo sinónimo de "desdichadamente".

Unimos los dos conceptos -gracia y desgracia- en una reflexión final, que dejo a cada lector para su consideración: "Reaccionar con gracia cambia la desgracia".

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