"No importa el sistema, importa el bienestar": así funciona la vida en China hoy

Xian Chen, director chino del Instituto Confucio de la Universidad de Congreso, describió en primera persona las claves culturales de su país: educación intensiva, salarios, hábitos de ahorro y diferencias con la vida cotidiana en Argentina.

La llegada de Xiang Chen a Mendoza no solo abrió la puerta a la enseñanza del chino mandarín en las escuelas, sino también a una mirada directa sobre cómo funciona la sociedad del país asiático. Desde su rol como director chino del Instituto Confucio de la Universidad de Congreso, el docente aportó una perspectiva atravesada por la experiencia durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post.

Con más de diez años de formación en español -incluyendo estudios de literatura hispanoamericana-, Chen no solo conoce la cultura argentina, sino que también puede comparar ambos mundos con claridad.

Uno de los ejes centrales de esa diferencia es la educación. En China, explicó, el estudio ocupa un lugar central desde la infancia. "Estudian de lunes a domingo y fuera de clase participan en cursos adicionales, sobre todo matemáticas", detalló. En un país con más de 1400 millones de habitantes, la competencia es constante: "uno no estudia bien, no sobresale y no puede ganarse la vida".

Sin embargo, rechazó la idea de que se trate de un sistema opresivo. "Hay que cambiar la perspectiva: si uno piensa la educación como comer, dormir o hacer ejercicio, ya no es muy duro, es parte de tu vida", señaló. Y agregó: "al principio a todos los niños les gusta jugar, pero cuando ven que con el aprendizaje pueden cumplir sus sueños, cambia la mentalidad".

Esa lógica tiene raíces históricas. Según explicó, el gran punto de inflexión fue la apertura iniciada a fines de los años 70. "Antes de la apertura económica, el pilar fue la educación", remarca, y citó un principio que aún se mantiene: "aunque somos pobres, hay que poner la prioridad en la educación".

En el plano económico, Yang aportó datos concretos sobre ingresos y hábitos. "Según mi experiencia personal, el promedio puede ser más o menos 1500 dólares al mes", indicó, aunque aclaró que varía según la región. Pero el rasgo distintivo no es el salario sino el uso del dinero: "ahorramos casi dos tercios del sueldo".

Ese comportamiento tiene objetivos claros: "acumulamos esa plata para comprar un piso, para casarse o para comprar un auto". A diferencia de lo que ocurre en Argentina, el crédito no es la herramienta principal: "compramos esos bienes con ahorro, no con préstamos".

"No importa el sistema, importa el bienestar": así funciona la vida en China hoy

El costo de vida, además, resulta más bajo en términos relativos. "Un huevo allá puede costar 10 centavos de dólar, acá es cuatro o cinco veces más", comparó, lo que amplifica la capacidad de ahorro.

Sobre la desigualdad, reconoce que aún existen sectores con ingresos bajos. "Un pobre puede ganar más o menos 300 dólares", señaló. Sin embargo, sostuvo que la situación mejoró: "según el estándar de la ONU ya no son indigentes", y destacó que el Estado garantiza asistencia básica, como refugio.

Al abordar el modelo político y económico, Chen evitó encasillamientos ideológicos. "Para muchos chinos no importa si es comunismo o capitalismo, lo más importante es el desarrollo de la economía y el bienestar del pueblo", afirmó. En esa línea, resume el enfoque con una frase: "no importa el color del gato, lo importante es que pueda cazar ratones".

También destacó la continuidad de las políticas públicas, en contraste con la Argentina: "nosotros tenemos planes quinquenales, hay continuidad. No es como un péndulo donde uno construye y otro destruye".

Otro aspecto donde se observan cambios es en la vida familiar. La histórica política de hijo único quedó atrás y hoy el Estado incentiva tener más hijos. Sin embargo, la respuesta social es distinta: "muchas mujeres son independientes y no quieren casarse", explicó, vinculando el fenómeno con el nivel educativo y la autonomía económica.

Finalmente, el profesor pone el foco en las diferencias culturales y en el desconocimiento mutuo. "Acá la mayoría de las cosas que usan son hechas en China, pero la gente tiene poco conocimiento sobre el país", observó. Y compara: "un argentino puede hablar mucho de Estados Unidos o Europa, pero no puede nombrar cinco ciudades chinas".

En ese contexto, la enseñanza del idioma aparece como una herramienta clave. "Aprender chino es manejar una herramienta y abrir una puerta para conocer otras posibilidades del mundo", sostuvo.

Con su llegada a Mendoza, Chen no solo enseñará un idioma. También buscará, como él mismo dice, "acercar los corazones de ambos pueblos" y desmontar estereotipos a través del conocimiento directo.


Editó Carina Pérez

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