Vendimia en papel: las antiguas etiquetas que difundieron el vino mendocino por todo el país
Entre 1900 y 1930, las bordelesas que transportaban vino a granel llevaban grandes etiquetas ilustradas que funcionaban como publicidad y sello de identidad de las bodegas. Una investigación de la historiadora del arte Patricia Favre rescata este universo visual poco estudiado que refleja paisajes, tradiciones y símbolos de la vitivinicultura mendocina.
Mucho antes de que el vino mendocino se popularizara en botellas y damajuanas, su identidad viajaba pegada a los grandes barriles de madera conocidos como bordelesas. En esas tapas circulares se colocaban coloridas etiquetas que mostraban viñedos, escenas de trabajo en la vendimia, figuras costumbristas y alegorías vinculadas al mundo del vino. Aquellas imágenes no solo identificaban la marca de cada bodega, sino que también funcionaban como una forma temprana de publicidad de la industria vitivinícola que comenzaba a expandirse por todo el país.
Ese universo visual, hoy prácticamente olvidado, es el eje de la investigación de la historiadora del arte Patricia Favre, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Cuyo. En su capítulo "Etiquetas de bordelesas. Arte, industria y publicidad en la vitivinicultura mendocina", incluido en el libro Imágenes & Vitivinicultura. Cartografías, narrativas y cultura visual de la vid y el vino de Mendoza (1900-1930), analiza cómo estas piezas gráficas reflejan la identidad cultural, económica y simbólica del vino mendocino en las primeras décadas del siglo XX.
Conversamos con la doctora Patricia Favre sobre el tema de su última publicación, que tiene mucho de Vendimia y ha sido poco investigado: las etiquetas de bordelesas con las que se comercializaba nuestro vino en todo el país a principios del siglo XX.
La doctora Favre disertando junto al dr. Daniel Grilli
Patricia Favre es doctora en Historia y Teorías de las Artes (UBA) y Magíster en Arte Latinoamericano (UNCUYO.). Se desempeña como docente en la Facultad de Arte y Diseño, es miembro de la comisión de Investigación y Posgrado; del comité del Doctorado en Patrimonio Cultural y del Instituto de Historia Americana y Argentina de la UNCuyo. Además, ha escrito varios libros referidos al arte público en Mendoza, entre otras publicaciones.
- ¿Dónde puede consultarse este último trabajo?
-Forma parte del libro "Imágenes & Vitivinicultura. Cartografías, narrativas y cultura visual de la vid y el vino de Mendoza 1900-1930)". Mi capítulo se llama "Etiquetas de bordelesas. Arte, industria y publicidad en la vitivinicultura mendocina" y está dedicado a la historia de las grandes etiquetas entre 1900 y 1930. El libro fue presentado en diciembre del año pasado con la presencia de todos sus autores. Les comparto el enlace para poder descargar el libro:
https://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/21182/imagvitiv-2025.pdf
- ¿Cuál fue la importancia de estas etiquetas?
-Iban pegadas en la tapa de las bordelesas y así se convirtieron en un elemento característico de publicidad de las bodegas y de difusión de sus marcas, puesto que algunas mostraban distintos tipos de vino con distintas marcas.
El vino de mesa común era distribuido en envases de madera -"bordelesas" (cuyo nombre deriva de los toneles de vino de Bordeaux, Francia) con una capacidad entre 185 y 225 litros. A través del ferrocarril se enviaba a diversas capitales, ciudades y poblados. Se vendía en almacenes y tabernas, directamente desde el barril, al cual se le colocaba una canilla o "espiche". Este sistema resultó más económico que el embotellamiento (usado para vinos finos), y por ello, las vistosas etiquetas de bordelesas se convirtieron en un sello de identidad del vino mendocino. Existieron dos tamaños, las más comunes de 40 cm de diámetro y las más chicas de 32 cm de diámetro aproximadamente. Estas medidas, en relación a las bordelesas, eran dimensiones prácticas para la venta del vino a granel.
Bordelesas en exposición con etiquetas de vino La rural
-¿Cuántas investigaciones existen al respecto?
-Podríamos decir que esta historia de las etiquetas de bordelesas constituye un estudio pionero del tema, la idea fue presentar una historia sobre cómo funcionaban a nivel comercial y publicitario; los tipos de temas e ilustraciones que se desarrollaron; los nuevos procedimientos gráficos que se implementaron; cómo funcionaba el registro de marcas y los motivos que favorecieron este sistema de envases, entre otros.
- ¿Qué fuentes y materiales se utilizaron para la investigación?
-El estudio se materializó mediante un amplio relevamiento de fuentes históricas (álbumes, memorias, periódicos, revistas, propagandas) y de etiquetas existentes en bodegas, particulares y coleccionistas a lo largo de 5 años. Para obtención de fuentes documentales consulté el Archivo Histórico de Mendoza y gran número de bibliotecas y hemerotecas. El análisis e interpretación se basó en la selección de alrededor de 300 etiquetas. Las mismas eran hechas a través de modernas técnicas litográficas, que permitían imprimir en color, dejando de lado la monocromía que había sido característica hasta fines del siglo XIX.
Entre 1900 y 1930, la impresión se realizaba en grandes imprentas de Rosario y Buenos Aires, y posteriormente en Mendoza, en grandes cantidades en un sencillo papel de poco gramaje. En ellas se registraba la marca del vino, el nombre de la bodega que lo producía y había espacios libres para indicar en cada partida los datos específicos. De manera que se usaban una sola vez y luego eran descartadas, debiendo colocar una nueva etiqueta en cada partida. Lamentablemente, se desconoce quiénes fueron los ilustradores de este prolífico mundo de imágenes, porque este tipo de elementos publicitarios no están firmados. Las fuentes documentales tampoco registran esos datos, dado que el interés estuvo puesto en los grandes fundadores de las industrias, tales como Arizu, Giol, Tomba, Escorihuela, etc. y los aspectos propios de la vitivinicultura.
Etiqueta de vino Armando, de Frisson , Yori y Cía. Colección privada
-¿Cómo orientaste el estudio?
-Uno de sus objetivos fundamentales fue establecer la clasificación iconográfica de los motivos que circularon: racimos de uvas, paisajes (locales y foráneos), figuras y escenas costumbristas, mitología, historia, escudos, religión, animales y objetos diversos.
Entre estos temas, uno de los más elegidos por los empresarios fue el paisaje vitivinícola local. En este tipo de etiquetas aparecen los grandes viñedos con la cordillera de los Andes como fondo, y el establecimiento industrial en primer plano. Así, las empresas mostraban también la modernidad en los sistemas de cultivo y producción, propio de una época en que la industria vitivinícola crecía a un ritmo acelerado. Algunas etiquetas presentan a los trabajadores en plena actividad, o bien, los adelantos en materia de transporte muestran los trenes que parten cargados de bordelesas o la adquisición de camiones a partir de la década de 1920.
Los temas costumbristas resultan de gran interés, dado que se exhiben tipos sociales de carácter local y nacional -el peón, el gaucho- como también de los inmigrantes -el vasco, el zaragozano-, entre otros. Un tema muy extendido es la mujer representada como alegoría de la vendimia, generalmente ante un viñedo y con un gran canasto de uvas, lo que da cuenta de la riqueza de la tierra mendocina.
Etiqueta de vino El aragonés, de Bodega Escorihuela. Cortesía Bodega Escorihuela
-¿Cuándo dejaron de utilizarse las etiquetas?
-A mediados del siglo XX, se produjo un notable cambio por la comercialización del vino común en damajuanas y botellas y a partir de 1960, con la legislación de embotellamiento en origen, se produce su definitiva desaparición. Con ello, este amplio abanico de imágenes que habían ilustrado las marcas de vinos mendocinos se cerraba. En ningún otro lugar del país o Europa existió un fenómeno semejante al de las etiquetas de bordelesas mendocinas. Esto se debió a la enorme cantidad de bodegas que existieron en esta época, y de marcas de vino que producía cada bodega.
Etiqueta de vino Contadina, de Bodega Antonio Nerviani. Colección privada
- ¿Proyectos futuros?
-Este amplio repertorio de imágenes que ahora empezamos a estudiar y valorar, constituye un relevante acervo para la historia del arte y la cultura mendocina, a la vez que un material documental de enorme valor patrimonial. Actualmente me encuentro realizando un catálogo de etiquetas y un estudio pormenorizado de cada una de ellas.
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