Martín Fierro Federal: lo que no se vio de la fiesta en el Bustelo

Este fin de semana se realizó la entrega de los premios Martín Fierro Federal en Mendoza, un evento que, más allá de reconocer a las producciones de radio y televisión del país, deja otras reflexiones para tener en cuenta.

Laura Romboli

Elegir el Auditorio Ángel Bustelo para la gala de premiación fue una idea muy acertada; el lugar ensambló perfectamente con la dinámica del evento y con quienes asistieron. La alfombra roja se destacó en el hall del auditorio y funcionó como una cinta transportadora de los nominados, quienes se detenían ante un grupo reducido de fotógrafos. Los flashes luego rebotaban en los vidrios del Bustelo, iluminando las caras de un grupo -también pequeño- de público que se acercó seguramente para ver de cerca a algún famoso.

Camiones de transmisión en la calle cortada daban las aristas de un evento, por lo menos, de interés nacional.

Al ingresar al salón, una pasarela de "adornos humanos" recibía a los invitados. No logro entender la función de esos "arlequines" coloridos en estos eventos. Nada de lo que hacen parece ser útil. Las fotos que les sacan seguramente pueden verse publicadas en algún medio como manera de atracción pero, así y todo, no se entenderá de qué se trata. Algunos en el lugar, por la estridencia del color y la manera atiborrada de tanto trapo y brillo puesto encima, sacaban fotos destinadas a ser pronto desechadas absolutamente. Lejos de mostrarse como una puesta artística (si ese era el objetivo) lo único que significaron es que se podría haber prescindido de la idea, del color y del brillo, que ya eran suficientes con los que le puso la farándula que acudió a la cita.

Los conductores

La ceremonia recayó en la locución del periodista Guillermo Andino y la conductora Pamela David. Sin altos ni bajos hicieron una prolija conducción. Fueron los comentarios de Pamela los que demostraron que conoce muy bien a nuestros periodistas y nos hizo sentir que ya -después de tantos años- puede ser una mendocina más por adopción. Como dueña de casa sumaba algunas acotaciones a los periodistas ganadores del Grupo América. Fue así que a Julián Imazio mientras subía a recibir su premio como mejor labor periodística, David comentó: "¡Ay, que me lo quiero llevar a Buenos Aires y él se resiste!". También con Ornella Ferrara tuvo unas palabras: "Trabaja en el canal desde que era muy chica", señaló. Finalmente, sumó a la alegría de Clari Ceschin el dato: "es una persona muy preparada". En realidad, fueron mimos que se les sumó a los locales (no a todos) que subieron a recibir el premio.

Los discursos

Es raro lo que pasa en este tipo de fiestas porque los convocados no se conocen y no conocemos el trabajo de radio o televisión de las otras provincias. Pero los que ganan tienen una oportunidad de hacerse conocer, brillar o mostrar a través de los agradecimientos quiénes son o por qué están ahí.

Fue algo variopinto y con una gran ausencia de discurso político, algo que Pamela David se encargó de destacar: "Hasta ahora no hay nada político", dijo en un momento de la noche.

Lo cierto es que los que debían decir algo comprometido no lo hicieron. Los ganadores de los premios de San Rafael (que por cierto marcaron su presencia ya que se llevaron dos galardones) fueron de LV 4 Radio Nacional. Algunas palabras dedicaron a la situación de incertidumbre en la que se encuentran, pidiendo salvar la radio y los puestos de trabajo. Pero el ruido de los cubiertos de los comensales, sumado a los que miraban su celular en lugar de escucharlos, hicieron que fueran dos discursos más en la noche.

También hubo un pedido de ser más federales en un lugar donde se celebraba una entrega de premios a los programas de las provincias. No sé qué más federal quieren o qué tipo de federalismo buscaban. Por un momento, temí que se formara un nuevo grupo de WhatsApp de todos los periodistas del país. Por suerte, no pasó.

Y finalmente el discurso político llegó de la categoría menos pensada. En la ficción, fue la actriz Katja Alemann quien subió junto a los ganadores y cuando le tocó el micrófono se propuso recordar en pedir a los Senadores que no aprueben la ley Bases y que Diputados deroguen el DNU".

Televisación y reconocimiento

La televisación fue de las peores de una fiesta. Como una obsecuencia autoimpuesta, las cámaras agotaron batería mostrando siempre las mismas caras, las de las autoridades presentes que, por supuesto, pocos conocen. Era más posible que alguien en Salta -tratando de ver a su ser querido en una mesa- se encontrara con la misma cara de un señor desconocido. Faltó una especie de guion de la imagen con las voces. Perfectamente se escuchaba el agradecimiento conmovido de un ganador con alguien riéndose o mirando su teléfono. Se vieron mucho los invitados comiendo y periodistas bebiendo sumado al innecesario gesto de los que le hablan a la cámara como si se escuchara. Casi terminando la transmisión la cara y los gestos groseros de un periodista especializado en vino, con sus ademanes, rompían la poca armonía que se logró durante la televisación.

Fue una oportunidad perdida como el video precario y vacío que le dedicaron a Marcelo Romanello (un collage de imágenes antiguas del conductor, sin ningún mensaje o dedicatoria) pasó sin decir nada de la inmensa trayectoria del reconocido.

Ficción y vergüenza

En la categoría ficción en televisión fueron solo dos los nominados, mostrando el panorama crudo de proyectos para filmar en el país. Claro que si ya no hay ficción en Buenos Aires no se podía esperar que las provincias lo hicieran. Ganó la serie "DT: La misión" de Mendoza.

Por último, el momento de Matías Alé agradeciendo un premio y luego no irse del escenario sin antes declarar su amor y pedirle matrimonio a su "joven novia", como la presentaban los conductores, fue lo más vergonzoso de la noche. Algo irreal, innecesario y arriesgado. Ver a la "joven novia" llorar y decir entre dientes un tímido "no sé" para cuando él preguntó cuándo quería el casamiento fue de esos momentos que no deberían haber sucedido. Una especie de paso de comedia que no tuvo gracia ni sentido.

En fin, pasaron los premios Martín Fierro Federal, una muestra donde solo quedan los ganadores festejando merecidamente su premio. Agradecidos por el reconocimiento de sus colegas que los votan, aunque no deben olvidar que el premio que verdaderamente importa y siempre hay que conquistar es el del público.

Más allá de nuestros deseos de triunfo, ¿quién creés íntimamente que ganará el primer partido de la Copa América?