Mendoza recupera un eslabón perdido
Raivan Pérez vuelve a los ensayos para un aniversario histórico
No se apagó, Raivan Pérez vuelve a la escena. La noticia, que ya circula con fuerza en el ámbito cultural de Mendoza, confirma que la agrupación ha retomado los ensayos con un objetivo claro: abril de 2026. El regreso no es un hecho aislado. Se produce bajo el impulso de dos de sus piezas fundamentales, Alejandro Moyano y Ghisaura, quienes lideran esta reconstrucción del proyecto original. El motivo de la vuelta tiene una carga simbólica ineludible: los 40 años de aquel 1986 que los vio nacer como una de las propuestas más disruptivas de la provincia.
Madurez y mística en el escenario, a diferencia de las urgencias de los años 80, esta encarnación de Raivan Pérez apuesta por el disfrute del proceso. Según trascendió, la banda busca abordar su repertorio desde una perspectiva madura, priorizando la calidad sonora y la conexión emocional por sobre las presiones de la industria que marcaron sus inicios. "La idea es celebrar este aniversario con un gran show en un teatro de Mendoza, viviendo el proceso desde el presente, disfrutando el 'hacerlo ahora'", aseguran desde el entorno del grupo.
El hito de 2026 es desembarcar en un teatro de la capital mendocina en 2026 prometiendo ser uno de los eventos del año para el rock local. Raivan Pérez no solo representa una época dorada de la música urbana de Mendoza, sino también un eslabón perdido que muchos jóvenes melómanos solo conocen por grabaciones de archivo o relatos de boca en boca. Para los seguidores de la primera hora, será el reencuentro con un sonido que definió una identidad; para la escena actual, la oportunidad de ver en vivo a un referente que vuelve para reclamar su lugar en la historia.
Darío nos habla de: Canciones en Estado Natural (El presente solista) como concepto, es un viaje al origen, tocar las canciones tal como nacieron, con la guitarra de nylon y sin los "maquillajes" de la producción de estudio. Es una apuesta por la honestidad acústica en Beat Club, donde repasará temas nuevos y clásicos que, según él, conservan su inocencia inicial antes de pasar por amplificadores y arreglos complejos.
Estamos ante el puente perfecto entre la memoria de los vinilos grabados en Buenos Aires y la frescura de un presente íntimo. Si te gusta el rock con historia y con verdad, este regreso es la cita obligada para entender de dónde venimos y hacia dónde suena Mendoza.