Negocios cotidianos: comprar y vender

Nuestra vida transcurre ágilmente y, a diario, realizamos una serie de acciones cotidianas que caracterizan nuestra actividad comercial. Dos de ellas son las que se refieren a la compra y a la venta. Veamos cómo usamos estos términos.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

El verbo ‘comprar' nació como "comparare", según los diccionarios etimológicos. Es así cómo su significado original estaba ligado a "cotejar" las cosas dispuestas y preparadas. Así, entonces, nos explicamos que del comparar y cotejar, venía luego el adquirir, que nosotros conocemos como ‘comprar'. Hoy, los dos términos funcionan como dobletes (parejas de palabras con un mismo origen etimológico, pero con distinta evolución fonética): "comparar" y "comprar".

El primero de ellos, ‘comparar', toma el valor de "analizar con atención una cosa o a una persona para establecer sus semejanzas o diferencias con otra: "He comparado mi trabajo final con el tuyo". Por su parte, ‘comprar' es "obtener algo por un precio" y posee, como sinónimos, ‘adquirir', ‘comerciar', ‘traficar', ‘negociar', ‘mercar', entre otros. En sentido figurado y con connotación negativa, aparece ‘comprar' como equivalente a "sobornar a una persona, normalmente con autoridad": "Compraron la voluntad del jurado".

A veces, este verbo funciona como intransitivo, esto es, sin objeto directo, para indicar la realización de una adquisición de forma habitual: "Salgo a comprar por los alrededores y me encuentro, cada día, con gente amiga".

Coloquialmente, en la Argentina y usado en forma pronominal, ‘comprar' señala "caerse o golpearse contra algo con cierta violencia, sin daño o con daño leve": "Por ir distraída, tropezó y se compró esa vereda desnivelada y rota".

Al analizar el término ‘vender', es preciso ubicarlo como un vocablo "inverso" o "recíproco" de ‘comprar', dentro del ámbito semántico de los conceptos contrarios. ‘Vender' significa, básicamente "traspasar a otro un bien, por el precio convenido": "Me enteré de que venden ese inmueble por excelente precio". La segunda acepción, en consonancia con la primera, está referida a la exposición, ante los eventuales compradores, de los géneros o mercancías que se ofrecen: "En esas estanterías, es posible ver los remanentes que se venden en estos días".

Pronto y callando

Hay algunas acepciones que poseen valor connotativo: una es la que indica que se sacrifica al interés algo que no tiene valor material, como pueden ser la honra, la justicia, el buen nombre; así, por ejemplo, "Vendió su buen nombre para lograr un mejor puesto administrativo". También posee connotación negativa la acepción que considera que vender es "faltar a la fe, confianza o amistad que se debe a otra persona"; en este sentido, es sinónimo de ‘traicionar': "Se vendió al mejor postor y traicionó su lealtad para con Genaro".

Otra acepción que nos remite a un significado pesimista es la que dice "presentar algo o a alguien de una manera hábil y persuasiva": "Nos vendieron de ella una imagen totalmente falsa". Tomado ‘vender' como verbo pronominal toma el sentido de "dejarse sobornar", como sinónimo de "corromperse": "Es lamentable cómo se vende ante los poderosos de turno". Cercana a esta acepción se da la que considera ‘vender' como "ofrecerse a todo riesgo y costa en favor de alguien, incluso exponiendo su libertad": "No lo asustan ni riesgos ni amenazas, se vende con tal de conseguir réditos económicos".

Con estas acepciones que poseen connotaciones pesimistas, se vinculan términos, como ‘vendehúmos'. Con este vocablo, que se puede usar en masculino y femenino, en forma coloquial, se quiere nombrar a la persona que ostenta o simula valimiento o privanza con un poderoso, para vender su favor a los pretendientes. También, el Diccionario de americanismos nos da ‘vendepatria' que, en calidad de sustantivo o adjetivo, se refiere a la persona que delata o acusa; asimismo, registra ‘vendepomada' o ‘vendepomadas', como persona que estafa a otras en asuntos y negocios falsamente lucrativos. Y, por fin, ‘vendecositas' que será quien vende trastos viejos o quien vende sus pertenencias.

En la esfera comercial, ‘vender' es "conseguir mayor éxito de ventas o alcanzar aceptación social": "Sus teorías acerca de la muerte, plasmadas en esa obra, venden mucho entre el público de cierta edad".

Las locuciones que se construyen en torno a ‘vender' juegan, en general, con los valores connotativos señalados; así, ‘¿a mí, que las vendo?'. Esta expresión coloquial se pone en boca de alguien que está prevenido contra el engaño porque es avezado en la materia de la que se trata: "¿A mí, que las vendo, me viene con esas?; no puede seducirme con esos argumentos falaces que conozco bien".

Otra locución es ‘estar (alguien) como vendido', locución verbal que da a entender que una persona está mortificada o desazonada en la compañía o conversación de quienes son extraños o de diferente opinión.

Podemos, también, escuchar la locución ‘vender caro algo a alguien': ella no hace sino decir que se trata de proponer y persuadir a una persona, con razones aparentes, acerca de la bondad de una cosa que, en realidad, carece de ella: "Con una hábil argucia le vendiste caro el plan al inexperto jefe nuevo".

Concluyo la presente nota, citándome a mí misma, en un artículo similar, "La compraventa", publicado en LOS ANDES, el 18 de junio de 2022, en el cual rastreo el uso de ‘vender', en locuciones de otros países: "En Bolivia, "vender su charque" es una locución verbal que significa "persuadir a alguien con un argumento"; en nuestro país y en Uruguay, "vender un buzón/un tranvía" es "engañar a alguien, especialmente mediante un fraude". En otros países, como Nicaragua o República Dominicana, se dice "venderse como carne de vaca" o "venderse con bulla algo" porque se vende con gran rapidez por tener mucha demanda. Finalmente, "a vender almanaques", tanto en Bolivia como en nuestro país, señalan que se manda a alguien al diablo, a paseo. Y "venderle el alma al diablo" es "hacer algo que va en contra de los propios principios para obtener un beneficio, especialmente uno económico: "Para alcanzar ese propósito, es capaz de venderle su alma al diablo".

En relación con la economía y, sobre todo, con el contenido de la última parte de esta nota, meditamos acerca del valor del refrán "Si haces barato, venderás más que cuatro". Esta paremia española, hoy desusada, de estructura bipartita y rima asonante entre sus partes, presenta como atractivo para lograr mayores ventas, el ahorro en la confección de un producto.

Y, en forma de consejo, también presente en el Refranero multilingüe, "Compra lo que no has menester y venderás lo que no podrías excusar", en que la sabiduría popular hace ver que las compras superfluas siempre acaban en desequilibrio.

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