No ganar para sustos

Un recorrido por los múltiples sentidos de ganar y perder, explorando cómo estas ideas opuestas moldean nuestro lenguaje cotidiano. Nené Ramallo examina desde el beneficio material y la victoria hasta el desprestigio y el extravío, destacando cómo las connotaciones positivas o negativas varían según el contexto.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

 En el devenir cotidiano, se dan situaciones en que se obtienen beneficios y otras en que las personas resultan perjudicadas. Estamos acostumbrados a ganar y perder.

¿Qué noción hay encerrada tras cada uno de estos conceptos?

Cuando por medio de la industria, comercio o trabajo, alguien adquiere caudal o lo incrementa, se dice que 'gana': "Ha ganado una fortuna en ese lugar de trabajo".

Por esto, 'ganar' es también "obtener un jornal o sueldo en un empleo": "Aún no le dicen cuánto va a ganar en su nuevo puesto de trabajo".

Otras veces, hablamos de 'ganar' cuando hemos derrotado a otra persona con la que disputamos el triunfo en un juego, en un pleito, en una batalla u oposición: "No hay nadie que pueda ganarle en las batallas navales".

En la conquista, 'ganar' es "tomar una plaza, una ciudad, un territorio, un fuerte": "En aquellos años, los invasores ganaron varias plazas". Otras veces, este verbo toma un valor metafórico porque se hace sinónimo de "captar la voluntad de alguien": "Con su simpatía y cordialidad, fue ganándose de a poco la aprobación de los jefes".

Negocios cotidianos: comprar y vender También metafóricamente se 'gana' una orilla o una cumbre cuando se llega a ellas: "En pocas horas, lograron ganar la cima del escarpado cerro". Siempre con connotación positiva se dan otras dos acepciones: una es "captar la voluntad de alguien", como en "Con esa sonrisa tan dulce fue ganando la aprobación de su abuelo, para realizar su proyecto". La otra es "lograr o adquirir algo": "El buen comportamiento de los presos les ganó la gracia de la disminución de la pena".

La idea de la ventaja y la superación se presenta en los valores de "exceder a alguien en algo" y de "mejorar": "Por su rapidez, les ganó a varios competidores difíciles". "En estos años, hemos ganado en muchos aspectos".

Nos llama la atención el vocablo ‘ganapierde', que puede también escribirse ‘gana pierde', con que se designa cada uno de los juegos en que se considera ganador al perdedor: "Eran hábiles para jugar al ganapierde".

La locución verbal ‘ganar alguien de comer' nombra el hecho de sustentarse con el producto del trabajo: "En este momento, más de una persona sería feliz si pudiera ganar de comer".

Por su parte, decir ‘no ganar (alguien) para algo' significa "padecer con demasiada frecuencia una situación desagradable o que no le compensa"; así lo dice el título de hoy ‘no ganar para sustos', expresión coloquial cuyo significado coloquial es "sufrir continuos sobresaltos": "En esa época, yo no ganaba para sustos, entre enfermedades, pérdidas y robos".

Una visita al Diccionario de americanismos nos da una serie de locuciones propias de varios países de esta parte del mundo: en Panamá y Venezuela, se registra ‘ganar indulgencias con escapulario (camándula) ajeno)' significa beneficiarse con los méritos de otro; ‘ganarse los frijoles/el puchero/los porotos' tiene el valor en México, Nicaragua, Perú, Costa Rica y Honduras, de "procurarse con el trabajo el sustento o lo necesario para vivir"; 'ganarse un poroto' es, en Bolivia, "lograr o tener un acierto o un mérito en el asunto de que se trata"; ‘ganar el tirón/el quién vive' es, en Argentina, Uruguay y Chile, "anticiparse a alguien".

También registramos vocablos como ‘ganagracia' que, en México, significa "adulador"; ‘ganapán', término que, en Bolivia, connota a aquella persona que, por ociosidad, vive a expensas de otra; ‘ganaplata', sustantivo y adjetivo que, en Chile, nombra a la persona que se dedica a ganar dinero sin consideraciones éticas ni morales.

Los diccionarios de lunfardo consignan para el verbo ‘ganar' el significado de "aventajar, tener asignado un sueldo".

Si miramos el concepto opuesto al de ‘ganar', vamos a encontrarnos con ‘perder': para considerarlo como inversos, debemos tomar la segunda acepción del vocablo, esto es, "desperdiciar, disipar o malgastar algo". Entonces, "Ha perdido la fortuna que tanto le costó a su padre conseguir". "No pierdas el tiempo realizando ese tipo de actividades".

Otra acepción también de carácter negativo es la que significa "no obtener lo que se disputa en un juego, una batalla, una oposición, un pleito": "Considero que nuestro principal oponente ha perdido mucho en estas elecciones". En general, otras acepciones revisten también aspecto pesimista: "Padecer un daño, ruina o disminución en lo material, inmaterial o espiritual", "Decaer del concepto, crédito o estimación en que se estaba" y "Faltar a una obligación o hacer algo en contrario". Lo advertimos en ejemplos como "Poco a poco ha ido perdiendo la herencia recibida". "Ha perdido, de mi parte, el aprecio y estima que guardaba por ella. "Al proferir esos insultos, ha perdido el respeto que los jóvenes le tenían".

En lo relativo a la salud, ‘perder' puede equivaler a "empeorar": "Por el ayuno obligado, ha perdido su otrora saludable aspecto". Si se refiere a una tela, ella ‘pierde' cuando se destiñe o baja su color al lavarse: "Después de tantos lavados, el uniforme ha perdido la prestancia que lo caracterizaba".

Otras tres acepciones de carácter negativo se relacionan con el extravío, la desorientación o la impericia para salir de una dificultad: "Por la niebla, perdimos el rumbo". "Los malos consejos de gente indeseable me llevaron a perder mis deseos de buscar lo mejor". "Advierto que he perdido y no sé cómo hallar la solución a este grave problema".

También, siempre en su faz negativa, ‘perder' puede ser sinónimo de "naufragar, irse a pique": "Debido al temporal en altamar, se han perdido algunas naves pesqueras". En el plano sentimental, este verbo puede indicar que se ama mucho o con ciega pasión: "Jorge se ha perdido por el amor de esa jovencita". Si el verbo se refiere a una mujer y usándose como pronominal, toma el significado de "quedar sin honra": "A raíz de una vida frívola y licenciosa, la muchacha se ha perdido y es difícil que se recupere".

¿Cuál es el valor de ‘saber perder'? Esta locución, que puede también decirse ‘tener buen perder', toma el valor de "mostrarse ecuánime": "En circunstancias difíciles, hay que saber perder". Recordamos aquí el famoso consejo de Horacio: "Aequam memento rebus in arduis servare mentem" (Acuérdate de conservar el ánimo sereno en los asuntos penosos). Existe también la locución de sentido contrario, ‘tener mal perder', equivalente a "mostrarse molesto".

Entre las locuciones encontradas para el español de América, destacamos ‘no perder (ni) pie ni pisada', ‘no perder tilde' y ‘no perderle ojo' que indican, en forma muy semejante, el hecho de vigilar atentamente y prestar mucha atención; ‘perder como en la guerra' significa sufrir un revés o un fracaso rotundo; ‘perder el bus' equivale a decir que alguien se quedó retrasado en algo; ‘perder güiro (hacha), calabaza y miel' es igual a decir que alguien ya no posee nada; en este mismo sentido, se dice ‘perder soga y cabra'.

Nos quedamos pensativos ante la profundidad de algunas reflexiones: "El que no está dispuesto a perderlo todo no está preparado para ganar nada"; "Aprende a perder y aprenderás a ganar y a triunfar".

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