Santo Domingo, una iglesia con sacerdotes presentes desde los inicios de Mendoza
Un repaso por la historia de la Orden Dominica en Mendoza y su papel en la vida social y religiosa desde la fundación de la ciudad. La palabra de fray Sebastián Maza permite reconstruir el pasado y entender la vigencia de esta comunidad religiosa en la actualidad. Por Alejandra Cicchitti.
Quisimos conocer la historia de esta antigua Orden religiosa e iglesia ubicada en una conocida esquina de la cuarta sección de Mendoza. Charlamos con fray Sebastián Maza, subprior y sacristán, quien nos contó detalles desde los inicios hasta el presente:
-¿Cómo está compuesta la orden de Santo Domingo de Guzmán?
-La Orden fue fundada en 1216 por Santo Domingo de Guzmán y se compone de frailes sacerdotes o "predicadores", los que predicamos la Palabra y frailes no sacerdotes o "cooperadores", quienes se dedican a las tareas del convento (hace tiempo que ya casi no existen los cooperadores entre nosotros). Uno de ellos y muy conocido, por cierto, fue San Martín de Porres.
-¿Cuáles fueron los inicios de los dominicos en Mendoza?
-Desde su fundación en 1563, el convento de Mendoza dependía de la provincia de Chile, llamada "San Lorenzo mártir". El nuestro se llamó oficialmente "Convento de Santo Domingo en Soriano" a partir de 1809.
Haciendo un poco de historia, corría el año 1562, nuestra ciudad recién fundada, fue trasladada a su sitio actual por don Juan Jufré, quien entre otras disposiciones, asignó a "las religiones" (así se denominaban las órdenes religiosas) un solar. Este solar constituía la actual manzana entre calles Beltrán, Salta, Chacabuco y José Federico Moreno. Lo mismo hizo Jufré con los franciscanos y mercedarios.
En 1563 llegaron aquí dos frailes provenientes de Santiago de Chile para tomar posesión del terreno y luego partieron de regreso. Recién en 1588 se estableció la primera comunidad y comenzaron a construir un convento muy precario. Sus tareas eran atender a los pocos pobladores españoles de la zona y evangelizar a los indios Huarpes. Los religiosos vivían con lo que obtenían de la tierra, puesto que la gente no podía ofrecerles nada y había mucha pobreza.
Llegado el siglo XVII, el convento era aún un lugar con muy pocas habitaciones: el refectorio (comedor), una pequeña biblioteca, la cocina, la capilla y unas pocas celdas para los frailes. Una indicación importante es que la primera casa y la capilla se construyeron en la parte de la manzana que hoy da a José Federico Moreno y Beltrán, mirando a la plaza fundacional. A mediados de este siglo, se abrió allí una escuela de primeras letras, confiada a un fraile cooperador, que oficiaba de maestro. Luego el convento pudo tener su propio noviciado.
-¿Qué sucedió durante el siglo XVIII?
- Los frailes tuvieron a cargo una "doctrina", es decir, les adjudicaron una zona para evangelizar. Esa doctrina corresponde a lo que conocemos hoy como Laguna del Rosario en Lavalle. Se dedicaban a evangelizar a los indios, ayudarlos a organizar su vida, educarlos y compartían cotidianamente con ellos. La capilla que se levantó en el lugar fue puesta bajo el patrocinio de la "Virgen del Rosario", porque esa es la advocación dominicana de la Virgen María.
"Parte del repositorio de libros antiguos que alberga".
-¿El convento fue creciendo con el paso de los años?
-Sí, durante el siglo XIX el convento fue designado como "Casa de estudios", para que los jóvenes con vocación pudieran ser sacerdotes. Esta formación estaba abierta para algunos laicos que quisieran estudiar teología y filosofía también. El número de frailes fue creciendo paulatinamente, llegando a contar con una veintena de ellos. Hubo que agregar entonces algunas galerías, los llamados "claustros" para que pudieran circular los hermanos bajo techo entre las habitaciones o "celdas". Estas galerías se construyeron en forma de "u", formando un cuadrado con la iglesia y dejando un patio central.
En 1804 comenzó la edificación de una iglesia más importante y realizada en material. Existen solo algunas descripciones de ella: era luminosa, constaba de tres naves, una torre (el proyecto inicial era con dos), tenía forma de cruz latina y tribunas para participar de la misa desde arriba. Estos detalles han sido conocidos solamente a partir de los escritos que quedaron de la época.
-¿Cuál fue el mayor momento de desarrollo en Mendoza?
-Sin lugar a dudas, el año 1815 marcó el momento de máxima expansión de nuestros frailes en Mendoza y Argentina. La Provincia dominicana de "San Agustín" en Argentina se fundó en 1724, pero los tres conventos de Cuyo continuaron perteneciendo a Chile hasta 1809. En aquel año 1815 el convento mendocino llegó a albergar a 25 frailes, por lo que hizo falta construir nuevas celdas.
Lo que sucedió al año siguiente, en 1816 fue el inicio de la campaña del Ejército de los Andes. Nuestro convento fue requisado por el general San Martín, los frailes debieron abandonar el lugar y alojarse en casas de parientes o vecinos. El regimiento de granaderos se instaló en el edificio dominicano y se hizo de todos los recursos que había, como animales, plantas, habitaciones, etc. Los frailes recién pudieron regresar cuando partió el ejército libertador, pero la situación política del territorio argentino había cambiado. Ante las guerras civiles y la anarquía reinante, la vida de la Iglesia sufrió duros embates, el número de frailes decayó, algunos partieron y otros se hicieron sacerdotes diocesanos. Este período comprendió desde 1820 hasta 1853, cuando se declaró la Constitución Nacional.
"El actual convento con sus galerías y celdas".
-¿Hubo un trágico incidente con la construcción?
-Sí, lamentablemente, en 1843, la iglesia que había sido construida sólidamente, pero con techo de madera, se incendió el día de Navidad. El fuego iniciado a causa de una vela que quedó en el altar del pesebre, quemó todo salvo las paredes. Ante esta situación, ofrecieron a los frailes una capilla cerca del convento para celebrar las misas e impartir los sacramentos. La imagen de la Virgen del Rosario, que había llegado en 1590 desde Chile, pero con un probable origen en Quito, Ecuador, y es la patrona de Mendoza desde 1730, quedó muy afectada por las llamas y se mandó comprar otra imagen en Chile.
De a poco, fueron limpiando la construcción incendiada, gracias a la ayuda del gobernador Pedro Pascual Segura, quien era muy devoto de la Virgen del Rosario y de Santo Domingo. Fue él quien decidió prestar la colaboración necesaria para reconstruir la iglesia, con la precaución de colocar un techo de bóveda. La sólida edificación culminó en el año 1856. Pero, todos recordamos, cinco años después, el 20 de marzo de 1861, el gran terremoto que sacudió a Mendoza, destruyó la iglesia, el convento y toda la ciudad. Los frailes, al igual que toda la población quedaron a la intemperie. Luego de unos meses fueron reconstruyendo lentamente algunas piezas, pero al no tener dónde hacer misas o impartir los sacramentos, el Provincial los llevó a otros conventos.
-¿Se construyó una nueva iglesia dominica entonces?
-En 1874 se construyó una nueva iglesia, ubicada sobre calle Salta. Las asociaciones de la Orden, como la Tercera Orden y la Cofradía del Rosario, en las que participaban y todavía participan los laicos que adhieren al espíritu de la orden, se reconstituyeron después del terremoto. Luego del sismo, se fundó la Ciudad Nueva (cuyo centro fue la plaza Independencia) y aunque todo estaba en ruinas en la parte antigua, los frailes decidieron quedarse para ayudar a los pobladores que permanecieron viviendo allí.
En el año 1895 se fundó el colegio "Santo Tomás de Aquino", en otra parte de la manzana que correspondía a la orden, lo que atrajo a los hijos de personas de la parte nueva de la ciudad.
Surgió un nuevo problema, hacia 1940 la iglesia comenzó a presentar problemas de solidez en su construcción ya que aún era de adobe. La municipalidad emplazó a la Orden para demolerla. La Orden construyó la última y actual iglesia entre 1946 y 1960, siguiendo las técnicas antisísmicas adecuadas y según el estilo arquitectónico de esos años. Tal como puede observarse hoy, es una edificación grande, alta y despojada de grandes detalles.
Luego del terremoto devastador y recién en 1912, se inició la obra de un nuevo convento, que es donde vivimos hoy siete frailes. La distribución se organiza en un cuadrado, con un patio central, una fuente, diez celdas y algunos lugares comunes: la capilla, la biblioteca, la sala común, el refectorio (el comedor), un salón grande para algunas fiestas importantes con invitados y nuestro valioso archivo.
"Placa en honor a Manuel Ignacio Molina".
-¿Qué objetos importantes han podido conservar?
-Dentro del convento hay libros antiguos de los siglos XVI, XVII y muchos del siglo XVIII. Nuestro repositorio antiguo cuenta con unos 2500 ejemplares y actualmente la Dra. Alba Acevedo está abocada a realizar un meticuloso inventario de ellos. Y en el frente de nuestra iglesia se exhibe una placa que indica que aquí descansan los restos de Manuel Ignacio Molina. Fue un mendocino Diputado de la Junta de Mayo en 1810, Miembro del Segundo Gobierno Patrio presidido por Cornelio Saavedra y Vocal del Superior Tribunal de Justicia. Además, contribuyó en la creación del Ejército de los Andes y fue condecorado por el General San Martín con los cordones de Maipú y la medalla de plata de Chacabuco.
Actualmente quienes vivimos aquí somos un grupo bastante numeroso para estos tiempos: siete frailes, todos sacerdotes. Las puertas de nuestra basílica están abiertas para todos y nuestras misas son de martes a viernes a las 8,00 horas y todos los días a las 19,00 (horario de invierno) y los domingos a las 11,00 y a las 19 hs.
Para estar al tanto de nuestras actividades, pueden consultar nuestro Facebook: Basílica Nuestra Señora del Rosario - Mendoza.