Se las pasa despotricando

Nené Ramallo, utiliza el verbo despotricar como punto de partida para analizar una amplia red de conceptos vinculados a la crítica hostil y la expresión del descontento.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

Cuando la joven escucha a su abuelo usar el verbo ‘despotricar', no le entiende porque no sabe qué significado atribuirle a este término. Una rápida búsqueda en la versión electrónica del diccionario académico nos lo define así: "Hablar sin consideración ni reparo, generalmente criticando a los demás": "Se las pasa despotricando contra el orden establecido".

No hay una etimología exacta para vincular el significado actual con el origen del vocablo, pero la más divulgada establece que la palabra encierra el prefijo negativo "des-" y, en su núcleo semántico, contiene la palabra ‘potro', como cría del caballo; entonces, su valor original es "saltar, moverse como un potro, en forma desordenada y briosa".

La IA nos dice de 'despotricar' que tiene valor coloquial y que se usa para señalar "sin ton ni son". Posee, con matices diferentes, otras palabras que están cerca de su significado. Sucede, por ejemplo, con 'vituperar', que se usa si se desea nombrar el hecho de "criticar o censurar con dureza algo o a alguien": "La prensa en su totalidad vitupera el accionar de ese dirigente". Le corresponde el sustantivo 'vituperio', que es la "acción o circunstancia que causa afrenta o deshonor": "Esas palabras constituyen un acto de vituperio en contra de la nueva autoridad".

Otro vocablo que guarda similitud con estos conceptos es ‘recriminar': su definición nos indica "reprender, censurar a alguien su comportamiento, echarle en cara su conducta": "No puedo soportar que se las pase recriminando a los demás su conducta y sus hábitos". Afín resulta ‘reconvenir', pues su significado es también el de "censurar o reprender a alguien por lo que ha hecho o dicho": "Cada uno de esto preceptos reconviene el mal desempeño de los anteriores funcionarios". Y podemos decir lo mismo de ‘reprender' y ‘reprochar' ya que equivalen a "amonestar a alguien vituperando o desaprobando lo que ha dicho o hecho; echar en cara": "Me he cansado de reprenderlo una y otra vez por sus faltas, sin resultado alguno". "No le reprocho otra cosa que su negligencia".

La maledicencia y la desconfianza 

¿Y qué es 'execrar'? Es lo mismo que reprobar severamente algo, pero si analizamos su etimología, vemos otra explicación: el término se forma con la preposición y prefijo "ex", que significaba "fuera de", más el verbo "sacrari", que se encontraba vinculado a lo sagrado. 'Execrar' es, pues, "sacar de lo sagrado, maldecir, lanzar imprecaciones". Es por ello que calificar algo como 'execrable' es decir "que merece condenarse, criticarse con severidad por el hecho de profanar algo considerado sagrado o muy valioso moralmente": "Cometió un hecho execrable". Esta misma idea se asocia con la expresada por 'denostar', verbo que implica injuria grave e infamia.

Si volvemos al 'despotricar' inicial, está cercano a "criticar" e "insultar". El primero de ellos dos puede tener un valor positivo y uno negativo: es positivo cuando significa "analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trata": "Acepto que me haya criticado de modo tan exhaustivo y constructivo". Pero, indudablemente, es negativo si encierra la idea de "hablar mal de alguien o de algo, o señalar un defecto o tacha suyos": "Lo destruyó criticándolo sistemáticamente". Por su parte, cuando insultamos a alguien, lo ofendemos ya sea provocándolo, ya irritándolo por medio de palabras o acciones: "Cuando me insultó tan duramente, me sentí desmoralizado".

Un verbo que, según el Diccionario de americanismos, tiene distintos valores significativos es ‘rezongar': en efecto, originado en la onomatopeya "zong, zung", por imitación de un ruido confuso, tiene el valor general de "gruñir, refunfuñar a lo que se manda, ejecutándolo de mala gana": "Muy molesta por lo sucedido, se alejó del sitio rezongando". Pero, en algunos países sudamericanos, como Uruguay, toma el valor de "reprender o amonestar con insistencia a alguien": "Por su mala conducta, el profesor rezongaba siempre a Pedro".

Acabamos de nombrar otra acción: ‘refunfuñar'. Es también voz de origen onomatopéyico y su significado es "emitir voces confusas o palabras mal articuladas o entre dientes, en señal de enojo o desagrado": "Es cobarde y no dice las cosas de frente, sino que refunfuña de modo ininteligible".

Algunos de estos conceptos han sido plasmados en frases de reflexión: "El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor". "Dice el dicho que elogio en boca propia es vituperio. Es lejano a la modestia. Hay que resignarse: siempre habrá alguien así".

Es posible encontrar, muy poco frecuentemente, el verbo 'zaherir'? Otra vez, la lengua nos brinda un término que indica "decir o hacer algo a alguien, con lo que se sienta humillado o mortificado": "Esa expresión lo zahirió profundamente". Se trata de un vocablo que proviene del Fuero Juzgo, del siglo XIII, cuando aparecía como "fazfirir" y "façerir"; su valor significativo, entonces, era "herir en el rostro" (de "facies"= "cara, rostro", más "ferire"= "herir").

Puede tener algo en común con 'escarnecer', definido como "hacer mofa y burla de alguien con el propósito de afrentar: "Esas palabras agraviantes lo han escarnecido".

Nos sorprende encontrar el verbo ‘aborrecer' como vocablo cercano a todos los precedentes. Su etimología nos lleva a "abhorrescere", que es alejarse, apartarse, evitar". El que aborrece siente aversión a algo o a alguien, lo detesta, abomina: "Aborrece a esa persona y, por ello, muchas veces la insulta y despotrica contra ella". Muy cerca está el término 'abominar', que se define como "maldecir a alguien o algo por considerarlo malo o perjudicial". En general, se construye con la preposición ‘de'. El diccionario académico nos da como ejemplo "Abomina de la codicia".

En la base de todas las acciones presentadas, se encuentra el 'rencor', entendido como el resentimiento arraigado y tenaz. Sinónimos son 'resentimiento' ("sentimiento persistente y contenido de hostilidad hacia alguien, por considerarse maltratado por él"); ‘aversión' y 'animadversión' ("rechazo a alguien o algo"); 'inquina' ("antipatía grande"): "Muchos de esos manifestantes obran así por resentimiento". "Siente aversión por todo lo extranjero". "Con esos comentarios, se ha ganado la animadversión de muchos colegas". "Manifiesta inquina hacia lo tecnológico".

Como siempre, nos quedamos pensando acerca del contenido encerrado tras la consideración lingüística de estos vocablos, ya que la palabra es siempre portadora de pensamiento: "Nada en la tierra consume más rápidamente que la pasión del resentimiento", nos dice Friedrich Nietsche. También encontramos esta reflexión anónima y enriquecedora: "Cuando aprietas el puño, nadie puede poner nada en tu mano, ni tu mano puede recoger nada".

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