Números que asustan: las cifras que preocupan en la educación de los niños

Los alarmantes números presentados por un informe realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación llamaron a la reflexión y el análisis de diferentes especialistas en el tema. Viviana Postay, especialista en gestión educativa e integrante de Argentinos por la Educación, profundizó en el tema.

En los últimos días, un alarmante dato despertó el debate en torno a la alfabetización primaria de los niños en Argentina: el 46% de los niños de 3° grado no comprenden lo que leen y el número crece en las clases más vulnerables. Viviana Postay, especialista en gestión educativa y docente de Argentinos por la Educación (observatorio que realizó el informe) habló con Gabriel Conte, Evangelina Argüello y Hernán Bitar en "Tenés que saberlo", por Radio Jornada 91.9, y profundizó acerca de diferentes problemáticas.

El 50% de los chicos no entienden lo que leen 

Bajo el hashtag #QueEntiendanLoQueLean, la docente invitó a participar de la campaña en redes sociales subiendo una foto leyendo un libro para retomar la campaña de alfabetización que tuvo su primera exitosa edición el año pasado: "La idea es que podamos presentar propuestas, alternativas, y que la política priorice e invierta los recursos adecuados, tome a la alfabetización inicial como prioridad y tengamos indicadores para evaluar el desempeño".

Postay señaló que los datos son duros y repasó algunos de los más importantes, como que 1 de cada 2 chicos de tercer grado no comprenden lo que leen y que en los sectores socioeconómicos más bajos los números crecen: "Solo 1 de cada 10 se ubica en el nivel más alto de lectura, mientras que tenemos 3 de cada 10 en Brasil. A los 15 años, el 32% de los chicos de nivel socioeconómico más alto no alcanza el mínimo de comprensión lectora, si vas al nivel más bajo es 7 de cada 10. Es un conjunto de información que nos habla de que algo está pasando con la comprensión lectora que vincula a todos los niveles del sistema educativo, pero que el foco hay que ponerlo en la alfabetización inicial", explicó.

"Pedimos que se priorice, que se invierta en recursos y que podamos retomar y repensar de qué manera se está enseñando a leer y a escribir en la escuela y por qué están pasando estas cuestiones", señaló la docente, y agregó: "Tenemos que revisar prácticas que consideramos que ya están instaladas en las escuelas y en las familias, construir un ambiente alfabetizador de la cultura digital. Todos los países importantes han restringido el uso de las pantallas porque ya se sabe que la lectura en papel es mucho más eficiente para la lectura compleja", enfatizó.

Sobre este punto, la docente marcó la importancia de la lectura en formato analógico por sobre la inclusión de la tecnología en todos los espacios: "Si tenemos estos números, algo evidentemente no está funcionando y tenemos un montón de estudios que dicen que la lectura digital es más ineficiente a la hora de desarrollar prácticas de lectura concentradas complejas. Una discusión muy grande tuvo que ver con los celulares en las escuelas. Tuvimos un momento que fue la pandemia donde el celular un poco nos salvó, pero todo lo que es la construcción de la "economía" del celular, es parecida a la del casino: va generando adicción y vos saltás de un lado a otro. Estás leyendo un texto y aparece una publicidad de zapatillas, una notificación de Instagram", explicó.

Si tenemos estos números, algo evidentemente no está funcionando

Postay marcó que lectura en papel es formadora y estructuradora cognitivamente y que, además de la inversión, también es necesario repensar el fortalecimiento de la docencia: "1 de cada 3 docentes de escuela primaria tiene que tener dos o tres cargos para poder llegar a fin de mes. El 98% de las docentes de educación primaria son mujeres y tienen una carga de cuidado y de trabajos en casa. Una docente en lugar de tener 30 alumnos tiene 60, 90, porque tiene hasta tres grados el mismo día. Enseñar a leer y escribir requiere una atención personalizada, estar al lado, poder corregir de manera sistemática los cuadernos y carpetas. Si nosotros decimos priorizar la alfabetización inicial e invertir recursos adecuados, tenemos que meter ahí también las condiciones materiales de trabajo de los docentes".

La docente también señaló que esto es un efecto arrastre que se ve no solo en los ingresos a las universidades, sino también en el mundo laboral, en donde la escritura manual y la comprensión lectora son fundamentales: "Los números nos dicen que estamos teniendo problemas severos en lo que refiere a comprender a lo que se lee y a la práctica de escritura. A nivel mundial, todo lo que tiene que ver con la cultura digital y la manera en la que se desarma lo que decimos "el fondo de armario" de las escuelas, está en discusión en este momento", contó.

Además de la situación de la inversión, Postay señaló que debe haber una revisión metodológica de lo que se está haciendo: "El acompañamiento de las trayectorias ha implicado que los chicos en primaria no se queden libres por ausentismo. Es propio de los regímenes académicos de acompañamiento a las trayectorias, de evitar que la escuela expulse, que está muy bien. Pero de alguna forma no lo hemos podido compaginar. La escuela tuvo una expansión enorme de matrícula, que es algo positivo, pero de alguna forma no hemos logrado compaginar ese tener más chicos en la escuela con las cuestiones de aprendizaje", analizó.

La docente de Argentinos por la Educación señaló que el superpoder de esta época es la capacidad de hacer foco y para aprender no hay otra forma que concentrarse: "La pandemia fue una cachetada tremenda para darnos cuenta de la necesidad de la presencia y un poco como hemos endiosado la idea de que con las tecnologías cualquiera se puede educar sólo", señaló.

Finalmente, la especialista en gestión educativa señaló que la comunicación entre los humanos "sigue estando basada en la lectura y la escritura" y que no es "solo oral": "La escritura es pilar de la civilización, lo ha sido así históricamente desde los sumerios. La posibilidad de leer y escribir bien nos asegura a nosotros una comunicación válida que también nos permite ascensos sociales, en donde alguien que lee y escribe bien se va a ubicar socialmente distinto de donde se va ubicar alguien que no se puede comunicar por lectura y escritura".

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