La caída de la coparticipación presiona las cuentas de Mendoza

El inicio de 2026 presentó dificultades para las finanzas provinciales. Durante el primer bimestre, Mendoza registró una disminución en sus ingresos reales, en gran medida por la baja en los recursos que llegan desde la Nación a través del régimen de Coparticipación Federal.

De acuerdo con información del Ministerio de Hacienda y Finanzas, la recaudación de origen provincial -medida a valores constantes- mostró un retroceso del 1,1% en comparación con el mismo período del año pasado. En términos nominales, los ingresos pasaron de $247.587 millones entre enero y febrero de 2025 a $323.704 millones en igual tramo de 2026.

El resultado responde, principalmente, a la fuerte contracción de algunos recursos específicos. Las regalías registraron una caída real del 22,4% frente al primer bimestre del año pasado. También se redujo la recaudación del impuesto automotor, que mostró un descenso del 17,9%. En este último caso, la merma se vincula en parte con modificaciones en las alícuotas y con una menor presión impositiva.

En contraste, uno de los puntos positivos del período fue la evolución del impuesto sobre los Ingresos Brutos. Este tributo -el principal ingreso propio de la provincia- mostró un crecimiento real cercano al 5%, lo que podría reflejar cierta mejora en el nivel de actividad económica local.

Impacto de la coparticipación

Más allá del comportamiento de los tributos provinciales, el factor que más afecta a las cuentas públicas es la reducción de los fondos provenientes de la coparticipación. Durante los primeros dos meses del año, estos recursos registraron una caída real del 7,6%.

En ese lapso, Mendoza recibió $433.098 millones por transferencias automáticas de la Nación, frente a los $354.547 millones percibidos en igual período de 2025.

Según datos oficiales, la baja en los recursos nacionales se explica principalmente por el desempeño del IVA, cuya recaudación cayó cerca de un 14% en términos reales. Este retroceso está vinculado, en gran medida, con la pérdida del poder adquisitivo y la consecuente retracción del consumo.

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