La bodega de Chacras de Coria sospechada de producir "Champanabis"

Además del INV, ya intervino la Justicia Federal. Pusieron la lupa sobre una bodega de Chacras, cuya responsable registró marcas de espumante con marihuana.

Si bien era un secreto a voces que el Champanabis se comercializa en Argentina desde hace años, el tema tuvo que adquirir difusión mediática para que el INV y la Justicia Federal se pusieran a investigar quiénes están detrás de esta bebida cuya producción y consumo están prohibidos en el país por contener marihuana.

En este contexto, Memo pudo reconstruir que la marca "Champanabis" fue registrada en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial por dos mendocinos: Mariano Sisti y Ernesto Corvalán Sex. Además, Sisti y Florencia Burgoa iniciaron los trámites para quedarse con "Cannábico" y "Cannavidcultor".

Lo último que se supo en relación al tema es que el fiscal federal de Mendoza Fernando Alcaraz "resolvió tomar cartas en el asunto y le pidió ayuda al INV para tratar de dar con la bodega", según publicó BAE Negocios esta semana. Y, de acuerdo con el medio, hay sospechas justificadas sobre un establecimiento en particular.

El mendocino "dueño" de Champanabis registró otras dos marcas de espumante con marihuana

Tal como publicó Memo, Fernanda Burgoa registró en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial las marcas "Cannábico" y "Cannavidcultor". La mujer pertenece a una familia de enólogos -además de ser hija de una reina nacional de la Vendimia- que es propietaria de la bodega Piedras 202 de Chacras de Coria.

Cannavidcultor, nombre registrado por Sisti y Burgoa, propietaria de la bodega Piedras 202.

Al respecto, según BAE, "en las últimas horas se hicieron presente en más de una veintena de bodegas, pero pusieron la lupa en una champañera llamada bodega Piedras de Chacras de Coria porque justamente de esa familia vitivinícola es Florencia Burgoa".

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Vale aclarar que el registro de una marca, cualquiera sea su nombre, no constituye un delito: los mendocinos involucrados pueden solicitar cualquier nombre, como lo hicieron en Argentina y también en Uruguay. Sin embargo, la producción del producto sí carecería de legalidad, según reflejaron desde el INV, sólo por contener marihuana.

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