Cinco claves tecnológicas que marcarán 2026: de la IA autónoma a la era cuántica

Un informe global de IBM anticipa cómo la inteligencia artificial, la gestión de datos y la computación cuántica redefinirán la toma de decisiones, el trabajo y la competitividad de las empresas en los próximos años.

En un contexto de volatilidad económica y aceleración tecnológica, el protagonismo humano en las decisiones estratégicas empieza a compartir escena con la inteligencia artificial. Lejos de ser una hipótesis futurista, este cambio ya está en marcha y promete profundizarse en 2026, cuando sistemas autónomos, nuevas reglas sobre datos y avances cuánticos comiencen a influir de forma directa en empresas y mercados.

Ese escenario es el que describe el último informe del IBM Institute for Business Value, elaborado a partir de encuestas a más de 1.000 ejecutivos y 8.500 empleados y consumidores en todo el mundo. El estudio parte de un dato contundente: el 95% de los líderes reconoce que debe tomar decisiones cada vez con mayor rapidez, en un entorno donde la tecnología dejó de ser una herramienta de apoyo para convertirse en el núcleo de la resiliencia y la competitividad empresarial.

De cara a 2026, IBM identifica cinco tendencias que delinearán el rumbo de las organizaciones.

1. La incertidumbre como motor de nuevas oportunidades

Aunque la inestabilidad global suele percibirse como una amenaza, el 74% de los ejecutivos cree que la volatilidad abrirá oportunidades de negocio en 2026. La diferencia no está en el contexto, sino en la capacidad de respuesta.

En ese punto aparece la IA agéntica, una generación de sistemas capaces de decidir y ejecutar acciones de manera autónoma. Según el informe, el 84% de los directivos afirma que estos agentes aceleran la toma de decisiones y optimizan la reasignación de recursos, permitiendo capturar oportunidades antes de que se desvanezcan.

2. Más IA en el trabajo: una demanda transversal

El temor al reemplazo convive con una realidad distinta dentro de las empresas. Lejos de resistirse, los empleados impulsan una mayor adopción de inteligencia artificial.

Para 2026, trabajadores de todas las edades tendrán al menos el doble de probabilidades de aumentar el uso de IA antes que oponerse a ella. El 61% sostiene que la tecnología reduce tareas repetitivas y vuelve el trabajo más estratégico.

Ese interés también se refleja en la capacitación: el 42% aceptaría una reducción salarial a cambio de formación en nuevas tecnologías, y el 48% se declara cómodo siendo gestionado por un agente de IA, incluso en roles de liderazgo.

3. Transparencia y confianza: el nuevo contrato con los clientes

La confianza se consolida como el activo central en la relación entre consumidores y tecnología. El 95% de los ejecutivos coincide en que el éxito de nuevos productos y servicios dependerá de cuánta confianza generen sus sistemas de IA.

Los usuarios exigen reglas claras: saber cómo se usan sus datos, poder eliminarlos, entender de qué manera la IA mejora su experiencia y decidir si participan mediante esquemas de opt-in. El 89% quiere saber cuándo interactúa con una IA, y el riesgo de ocultarlo es alto: dos de cada tres consumidores cambiarían de marca si una empresa disimula deliberadamente el uso de inteligencia artificial.

4. Soberanía de datos y resiliencia territorial

La continuidad operativa en 2026 estará cada vez más ligada al control local de la tecnología. El 93% de los ejecutivos considera clave incorporar la soberanía de la IA a la estrategia empresarial, lo que implica dominio sobre sistemas, datos e infraestructura.

La localización física de los servidores gana peso: el 73% de los líderes afirma que, a mayor dependencia de la IA, más crítico es saber dónde están alojados los datos, para evitar interrupciones por conflictos geopolíticos o cambios regulatorios. La resiliencia tecnológica deja de ser solo digital y suma una dimensión territorial.

5. Computación cuántica: el próximo gran salto compartido

La computación cuántica se perfila como la próxima frontera. El informe anticipa que la ventaja cuántica, el momento en que estas computadoras superen a las clásicas en costo o precisión, podría alcanzarse hacia fines de 2026.

El desafío es colectivo. Ninguna empresa podrá llegar sola: la preparación para esta etapa exige niveles de potencia y volúmenes de datos que solo se logran a través de ecosistemas colaborativos. De hecho, las organizaciones que se consideran listas para la era cuántica tienen tres veces más probabilidades de participar en múltiples redes de socios que aquellas que avanzan con mayor cautela.

El informe de IBM concluye que la verdadera ventaja competitiva estará en detectar las fisuras de los mercados actuales, transformar la incertidumbre en oportunidad y operar con agilidad. En ese camino, la inteligencia artificial se consolida como un copiloto autónomo, los empleados como aliados de la innovación y la soberanía de los datos como el escudo frente a un mundo cada vez más impredecible.


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