Economía política en debate: dos enfoques que explican cómo pensamos las políticas públicas

El economista Martín Krause pone atención en un trabajo académico reciente que distingue dos grandes corrientes dentro de la economía política: una centrada en el bienestar social y otra en la elección individual, ofreciendo una perspectiva teórica para comprender cómo los economistas y los hacedores de políticas enfrentan decisiones colectivas y objetivos de bienestar.

El economista Martín Krause -académico asociado del Cato Institute y profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Francisco Marroquí- retoma un debate clásico de la economía política moderna para destacar que, detrás de las políticas públicas y las interpretaciones de los fenómenos económicos, hay enfoques conceptuales profundamente distintos sobre cómo deben evaluarse y orientar las acciones del Estado y de la sociedad. elcato.org

Krause se refiere a un trabajo académico reciente de Viktor Vanberg (2025), que establece una diferencia fundamental entre dos tipos de economía política: por un lado, la centrada en la "economía del bienestar" y la teoría de la elección social; y por otro, la economía política constitucional influida por James M. Buchanan -premio Nobel de Economía en 1986- y la teoría de la elección pública. 

La economía del bienestar -también conocida como welfare economics- analiza cómo asignar recursos de manera que maximicen el bienestar social colectivo. Este enfoque busca criterios para evaluar si una situación económica mejora el nivel de satisfacción conjunta de una sociedad y fundamenta muchas discusiones clásicos sobre eficiencia y distribución, incluyendo estudios sobre óptimos sociales y funciones de bienestar que agregan las preferencias individuales en un referente colectivo. 

Ligada a este enfoque está la teoría de la elección social, que busca formas de combinar preferencias individuales para tomar decisiones colectivas legítimas, aunque enfrenta límites lógicos como los planteados por el teorema de imposibilidad de Arrow, que advierte sobre las dificultades de consolidar preferencias individuales en una preferencia social coherente. 

Frente a esto, Buchanan y la economía política constitucional proponen una visión alternativa: en lugar de priorizar medidas de bienestar agregadas, ponen el foco en cómo las instituciones, las reglas del juego y las elecciones individuales dentro de procesos políticos afectan los resultados sociales. La elección pública (public choice) examina cómo actúan los actores políticos, los votantes y otros grupos de interés, aplicando herramientas económicas al análisis del funcionamiento real de las decisiones públicas, no solo a la asignación de recursos. 

Según Krause, la distinción no es meramente académica: tiene implicancias directas para las políticas públicas actuales, ya que condiciona qué tipo de soluciones se consideran legítimas ante problemas como la desigualdad, la provisión de servicios públicos o la intervención estatal en mercados. Mientras que la economía del bienestar puede justificar intervenciones para corregir fallas de mercado persiguiendo mejoras en el bienestar agregado, la economía política constitucional se preocupa por los efectos de las reglas institucionales y las restricciones sobre las decisiones colectivas, enfatizando la importancia de las elecciones individuales dentro de marcos democráticos. 

Este debate teórico -que Krause pone en primer plano para lectores interesados en las bases conceptuales de las políticas públicas- recuerda que no existe una sola "economía política" sino múltiples enfoques que interpretan de modo distinto el papel del mercado, del Estado y de las preferencias individuales en la construcción de bienestar social.

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