El consumo pierde fuerza y el freno del crédito enciende alertas para 2026

La desaceleración de la inflación no alcanza para reactivar la demanda. La mora sigue alta, los préstamos retroceden y crecen las dudas sobre la recuperación del consumo de bienes durables.

El consumo volvió a mostrar señales de debilidad durante abril y el crédito, que había sido uno de los principales motores de la actividad en 2025, comenzó a perder impulso. El escenario genera preocupación entre economistas y consultoras privadas, que advierten sobre las dificultades para sostener el nivel de demanda en lo que resta del año y las dudas que ya aparecen sobre el crecimiento de 2026.

Según el último Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, el consumo apenas avanzó 0,1% interanual en abril. En términos mensuales desestacionalizados hubo una mejora de 1,6% frente a marzo, aunque el primer cuatrimestre de 2026 todavía acumula una caída de 0,8%.

El mayor deterioro continúa concentrándose en el consumo masivo. Las ventas de alimentos, bebidas, artículos de limpieza e higiene retrocedieron 3,8% interanual y mostraron una caída mensual desestacionalizada de 4,7%.

El informe de la CAC advirtió además que, pese a la desaceleración de la inflación y a cierta mejora en los ingresos reales, la oferta de crédito todavía no logra recuperarse, un factor que limita especialmente la compra de bienes durables.

Desde la consultora EcoGo señalaron que, luego de una leve mejora observada en marzo, abril volvió a mostrar un freno en el consumo.

Menos ingreso disponible y más mora

Uno de los factores que más golpea al consumo es la pérdida del ingreso disponible. Según datos de Equilibra, el dinero que queda en los hogares luego de pagar servicios, alquileres, transporte, educación y medicina prepaga cayó 0,4% en marzo y acumula una pérdida de 12% respecto del promedio previo al cambio de Gobierno.

La consultora detalló que, aunque el ingreso real registrado subió 0,1%, los gastos fijos crecieron 5,1% mensual, muy por encima de la inflación de marzo, que fue de 3,4%.

En paralelo, el financiamiento también comenzó a deteriorarse. La consultora First Capital Group informó que los préstamos en pesos cayeron 0,7% real en abril y acumularon cuatro meses consecutivos de retroceso.

El deterioro fue particularmente visible en las líneas destinadas al consumo. Las operaciones con tarjetas de crédito registraron una caída real mensual de 0,8% y un descenso interanual de 1%, reflejando un menor dinamismo del gasto de los hogares pese a la baja de tasas y las promociones de cuotas impulsadas por bancos y comercios.

El contexto se complejiza además por el crecimiento de la morosidad. La mora de las familias alcanzó recientemente su nivel más alto desde 2004, mientras que la irregularidad de los créditos empresariales avanzó de 2,9% a 3,1%.

En el total del financiamiento al sector privado, la irregularidad subió de 6,7% a 7%, según datos del Banco Central de la República Argentina.

Autos, inmuebles y consumo durable

La pérdida de dinamismo del crédito comenzó a sentirse especialmente en los bienes durables, históricamente vinculados al financiamiento.

Según Analytica, los patentamientos de autos y utilitarios cayeron 3% mensual desestacionalizado en abril y acumulan una baja de 10,3% desde agosto de 2025. En la comparación interanual, la caída fue de 13%, la peor desde junio de 2024.

Aun así, la consultora remarcó que el nivel actual de patentamientos sigue siendo elevado en perspectiva histórica y representa el mejor abril desde 2018, excluyendo 2025.

Otro dato que sobresale es el avance de los vehículos importados, que ya representan el 82,9% de los patentamientos, el porcentaje más alto desde junio de 2020. También creció con fuerza la participación de marcas chinas como BAIC, Haval, Chery y BYD.

En motos, el panorama aparece algo más favorable. Aunque en abril hubo una baja mensual de 0,8%, las ventas crecieron 51,4% interanual y marcaron el mejor abril desde el inicio de la serie en 2007.

El mercado inmobiliario también comenzó a desacelerarse. En la Ciudad de Buenos Aires se registraron 5.472 escrituras durante abril, prácticamente sin cambios interanuales (-0,02%) y con una caída mensual de 2,1%.

El monto total de las operaciones alcanzó $861.110 millones, con un incremento interanual de 18,4%, aunque mostró una baja de 4,6% frente a marzo.

En la provincia de Buenos Aires el retroceso fue todavía más marcado: se concretaron 9.999 compraventas, un 18% menos que las 12.158 registradas en abril de 2025 y un 10% por debajo de marzo.

Qué pasa con el consumo masivo

El consumo cotidiano sigue siendo uno de los sectores más golpeados. La consultora Scentia reportó una caída interanual de 3,8% en las ventas de alimentos, bebidas y artículos de limpieza, mientras que el primer cuatrimestre acumula un retroceso de 3,3%.

En supermercados, la baja fue todavía más profunda: las ventas retrocedieron 4,5% interanual y acumulan una caída de 5,2% en lo que va del año.

Los analistas coinciden en que el escenario hacia adelante sigue siendo muy incierto. Desde EcoGo sostienen que el consumo masivo permanece "flojo" y que no se observa un salto de demanda, sino apenas una estabilización gradual.

Por eso, empiezan a crecer las dudas sobre el escenario optimista planteado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien semanas atrás aseguró que los próximos 18 meses podrían ser "los mejores de las últimas décadas".

Desde Equilibra, el economista Gonzalo Carrera consideró que hoy existen pocos motores para una recuperación fuerte de la actividad y el consumo.

Según explicó, el crédito no logra expandirse por el aumento de la mora, el salario real sigue sin recuperarse plenamente y el ingreso disponible continúa deteriorado. En ese marco, proyectó un escenario de crecimiento muy moderado hacia fin de año, con mejores perspectivas únicamente para sectores vinculados a actividades primarias y bienes importados favorecidos por la apreciación cambiaria.

La CAC, por su parte, advirtió que la evolución del consumo durante los próximos meses será clave para definir el perfil económico de 2026. La entidad señaló que, si el consumo durable vuelve a crecer y el masivo permanece estancado, continuará profundizándose el cambio en los hábitos de gasto observado en los últimos dos años.