Industria en retroceso: el índice de la UIA marca fuerte caída en producción y ventas

El Monitor de Desempeño Industrial se ubicó en 36,5 puntos en enero de 2026 y acumula 15 mediciones consecutivas en zona de contracción. Más de la mitad de las empresas reportó bajas en actividad, con construcción, metalmecánica y textiles entre los sectores más afectados.

El sector industrial argentino inició 2026 con señales de debilidad en gran parte de su entramado productivo. De acuerdo con la primera encuesta del año elaborada por la Unión Industrial Argentina (UIA), más de la mitad de las empresas consultadas registró caídas en producción y ventas durante los últimos meses, en un contexto marcado por el ajuste macroeconómico y la retracción del consumo interno.

El relevamiento se refleja en el Monitor de Desempeño Industrial (MDI), un indicador que mide la evolución de la actividad manufacturera. En enero de 2026 el índice se ubicó en 36,5 puntos, muy por debajo del umbral de 50 puntos que marca la frontera entre expansión y contracción de la actividad.

La medición surge de la encuesta realizada por el Centro de Estudios de la UIA entre el 2 y el 16 de febrero. Con ese resultado, el indicador acumuló su decimoquinto relevamiento consecutivo en zona negativa. Además, mostró un deterioro de 7,5 puntos porcentuales frente al trimestre anterior y una caída interanual de 5,6 puntos porcentuales.

Industria en retroceso: el índice de la UIA marca fuerte caída en producción y ventas

Los datos confirman que la mejora macroeconómica todavía no se traslada de manera homogénea al conjunto de la industria, especialmente en las ramas que dependen en mayor medida del mercado interno.

Entre los sectores más afectados aparecen los vinculados a la construcción, la metalmecánica y el rubro textil e indumentaria. En todos los casos se trata de actividades muy sensibles a la evolución del consumo doméstico y de la inversión.

Industria en retroceso: el índice de la UIA marca fuerte caída en producción y ventas

La paralización de la obra pública y la menor actividad del sector privado golpearon con fuerza a las empresas que proveen insumos para la construcción, como cemento, acero y productos metalúrgicos. La caída de la demanda impacta no solo en esas compañías sino también en una extensa red de proveedores industriales asociados.

La metalmecánica, uno de los segmentos con mayor generación de empleo en la industria, enfrenta un escenario complejo caracterizado por menor demanda, costos elevados y dificultades para financiarse. Muchas empresas del sector informan un nivel más bajo de utilización de la capacidad instalada y una tendencia a postergar proyectos de inversión.

El rubro textil y de indumentaria también continúa entre los más golpeados por la contracción del consumo. La pérdida de poder adquisitivo de los hogares durante el último año redujo las ventas y obligó a numerosas empresas a ajustar sus niveles de producción e incluso a revisar sus plantillas de personal.

A esta lista se suman algunos segmentos de bienes durables, como electrodomésticos, y partes de la industria automotriz orientadas al mercado interno, donde la demanda todavía no logra recuperar los niveles previos.

El informe de la UIA identifica dos factores principales detrás del deterioro de la actividad: la debilidad del consumo y el incremento de los costos productivos. La política de ajuste aplicada para estabilizar la economía provocó una contracción del mercado interno que afecta directamente a los sectores manufactureros que dependen de la demanda doméstica.

Industria en retroceso: el índice de la UIA marca fuerte caída en producción y ventas

Al mismo tiempo, muchas empresas deben afrontar costos elevados en energía, logística, impuestos y financiamiento. En el caso de las pymes industriales, la combinación de menores ingresos y costos que no logran ajustarse al mismo ritmo genera una presión adicional sobre la rentabilidad.

Este escenario también repercute en la cadena de pagos y alimenta una mayor cautela en las decisiones empresariales, con inversiones que en muchos casos se postergan a la espera de señales más claras de recuperación.

El panorama industrial muestra, además, un proceso de adaptación a un nuevo esquema económico impulsado por el Gobierno nacional, caracterizado por una mayor apertura comercial y una menor intervención estatal.

En ese contexto, algunos sectores vinculados a exportaciones -como la energía, la minería o ciertas actividades del complejo agroindustrial- presentan perspectivas más favorables. Sin embargo, el panorama es diferente para numerosas ramas manufactureras tradicionales que dependen en gran medida del mercado interno.

Esta nota habla de: