Galante pone paños fríos al optimismo oficial: "Se pueden venir meses buenos, pero 18 meses es imposible proyectar"

El economista sostuvo en Radio Post que la inflación podría desacelerarse en los próximos meses, pero cuestionó la proyección de mediano plazo del Gobierno, analizó los factores que presionan sobre los precios y previó una recuperación lenta de los salarios.

En un contexto marcado por la discusión sobre la inflación y las expectativas económicas, el economista Fernando Galante planteó un escenario de corto plazo con señales alentadoras, aunque advirtió que las proyecciones más optimistas del Gobierno resultan difíciles de sostener en el tiempo.

Al referirse al dato de inflación de marzo, indicó que las estimaciones se ubican "arriba del 3%", en torno al "3,1% aproximadamente", en línea con lo anticipado por el equipo económico. Sin embargo, subrayó que la dinámica de precios viene mostrando una tendencia por encima de lo esperado desde comienzos de año: "No es un dato aislado", dijo en el programa " A pesar de las llamas" por Radio Post.

En su análisis, identificó factores internos que explican esta evolución. "El gobierno tomó la decisión de subir las tasas de interés a niveles muy elevados, eso generó un parate en la actividad económica", señaló, al tiempo que vinculó ese freno con la caída de la recaudación. Frente a ese escenario, explicó, se profundizó el recorte de subsidios, lo que aceleró los aumentos en tarifas. "Los servicios vienen estando bien por arriba del promedio", remarcó.

A esto se suma la presión de los alimentos, particularmente la carne. "Hay un cambio de paradigma de negocio: los productores están reteniendo para recomponer stock y eso reduce la oferta en el corto plazo", explicó, lo que contribuye a sostener la suba de precios.

El contexto internacional también juega su parte. Galante destacó que la suba de más del 20% en los combustibles durante marzo impacta en los costos y, en consecuencia, en la inflación. No obstante, insistió en que la aceleración local ya se venía observando previamente, incluso en la inflación núcleo.

En cuanto a las perspectivas, el economista se mostró cauto frente al escenario de crecimiento sostenido que plantea el oficialismo. "Se pueden venir unos muy buenos cuatro o cinco meses por delante. Después, vemos", afirmó, y cuestionó las proyecciones extendidas: "Hablar de 18 meses en Argentina es realmente una locura".

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Según explicó, el Gobierno apuesta a un esquema de "círculo virtuoso" basado en mayor demanda de dinero, caída de tasas y reactivación del crédito. "Eso puede ayudar a dinamizar la economía y mejorar la recaudación", sostuvo, aunque aclaró que su consolidación depende de múltiples condiciones.

Uno de los puntos donde se mostró más escéptico es en la posibilidad de que los ahorros en dólares se vuelquen masivamente al sistema. "No es solo una cuestión de confianza en el gobierno de turno, es algo cultural", afirmó. En esa línea, consideró que la historia económica del país condiciona el comportamiento de los ahorristas: "Para cambiar eso se necesitan muchos años de reglas estables".

En relación a los salarios, Galante combinó una mirada técnica con cautela. Desde la teoría, sostuvo que una mejora en la actividad debería traducirse en mayor poder adquisitivo. Pero en la práctica, advirtió que ese proceso será paulatino: "Se van a venir mejoras, pero van a ser lentas".

Finalmente, estimó que la economía podría crecer alrededor del 4,5% este año, por encima del promedio, aunque descartó una recuperación acelerada. "No esperemos tasas chinas", concluyó.

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Con este panorama, el economista dejó en claro que, si bien existen condiciones para una mejora en el corto plazo, los desafíos estructurales siguen marcando el ritmo de la economía argentina.

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