Volveremos a hablar todos de esa mentira que es el dato oficial de inflación

Este miércoles se da a conocer el índice de precios al consumidor que elabora el Indec. Pero es mentiroso: todos giraremos alrededor de un dato que, sin ser falso, no sirve. Las razones.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

Más allá de los cuestionamientos al sistema utilizado para la medición del IPC (Índice de Precios al Consumidor) por parte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que algunos consideran erróneo y tendencioso para generar datos a la baja, hay mucho más que hace que el dato inflacionario resulte una mentira.

Con un trabajo técnico que hay que reconocer que es importante, la cifra final que se conocerá sobre el incremento de precios del mes de agosto de 2023 tomará datos de las primeras dos semanas del mes. La cuestión es que todos sabemos cuánto cabalgaron los precios de los productos esenciales durante la segunda quincena. Estos fuertes aumentos, centralmente en alimentos -lo cual es cruel en un país productor y, además, con la pobreza en niveles altísimos- no se verán reflejados en la cifra que difunda el Gobierno.

Si está más cerca del 10% o del 12% es la expectativa de los medios para seguirles el juego a los datos oficiales. En medio de la campaña electoral y con el ministro de Economía, Sergio Massa, como candidato a la continuidad de este Gobierno, al que le quedan menos de 90 días de vida, alimentarán la danza de análisis en torno a un número que sabremos anticipadamente que no representa lo que pasó en agosto con los precios.

De todos modos, esa información demostrará algo que no sucedió en por lo menos dos décadas.

Hay datos previos para prever qué se dirá. Por ejemplo, para el Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y del Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD) ya dio su propio índice: 10,7%.

Pero los datos relevados por el Gobierno de Córdoba dieron una cifra mucho más alta: 12,5%, con una altísima incidencia -una vez más- de la comida, los alimentos. Resultó 5,4% más alta que en el mes anterior, julio. Esa provincia mensualmente, releva aproximadamente 19.000 precios de 430 productos seleccionados en más de 1.400 establecimientos ubicados en toda la ciudad de Córdoba. La recopilación de precios se efectúa todos los días hábiles del mes, a través de la visita o contacto de un encuestador, y abarca negocios tradicionales de distintos rubros, super e hipermercados, empresas prestadoras de servicios, colegios y hogares inquilinos.

El otro dato disponible es el de la Ciudad de Buenos Aires, que trepó al 10,8%.

Mendoza dará sus datos en simultáneo con el nacional.

De todos modos, no exageramos cuando decimos que estamos ante datos irrelevantes cuando se trata de vivirlo desde la billetera y el bolsillo de quienes tienen ingresos fijos mensuales. Puede decirse que es "una mentira". Aunque no haya mala intención de parte de quienes mecánica y automáticamente elaboran esa información, ¿de cuánto sirve cuando no se frena la escalada de los precios y todo indica que gran parte de la campaña electoral del gobierno nacional se seguirá financiando con inflación, ante la toma de medidas electorales que disminuyen los ingresos del Estado y lo obliga a imprimir billetes, para dar la sensación de gobernabilidad?

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