Fondos de inversión miran el carry trade, bonos CER y energía para 2026
Un relevamiento de PPI entre 24 gestoras que administran más de $80 billones revelan preferencia por estrategias en pesos, foco en renta fija ajustada por inflación y oportunidades selectivas en acciones energéticas y bancos.
El mapa de inversiones para 2026 comienza a delinearse con un sesgo claro hacia activos en moneda local. Así lo refleja un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), que consultó a 24 sociedades gerentes responsables de administrar más de $80 billones en fondos comunes de inversión.
El escenario macro proyectado -inflación en descenso, tasas reales todavía elevadas y una devaluación moderada- impulsa una estrategia dominante: aprovechar el carry trade en pesos por encima de las alternativas en dólares. Más del 70% de las administradoras consultadas afirmó que priorizará instrumentos en moneda local, convencidas de que ofrecerán mejor rendimiento relativo frente a los vehículos dolarizados.
Renta fija en pesos: el núcleo de las carteras
Dentro del universo local, la renta fija aparece como la piedra angular de las carteras para 2026. En particular, los instrumentos ajustados por inflación concentran la mayor adhesión: casi el 60% de las respuestas señaló al CER como la indexación preferida.
La elección responde a una expectativa de inflación todavía significativa, estimada entre 20% y 25%, combinada con tasas reales positivas. En este contexto, los gestores encuentran atractivo en bonos CER a lo largo de la curva y complementan con deuda en pesos de corto plazo para perfiles de riesgo moderado.
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Deuda en dólares: soberanos y energía
En moneda dura, el interés se concentra en bonos soberanos y corporativos, con retornos estimados de entre 5,5% y 10% según plazo y riesgo crediticio. La mitad de las gestoras (50%) opta por obligaciones negociables vinculadas al sector energético, particularmente Oil & Gas.
Además, el 60% de las respuestas se inclina por posicionarse en los tramos largos de la curva en dólares, buscando capturar potencial compresión de spreads.
Desde Max Capital, Alejo Costa, Head of Economic Research & Strategy, sostuvo que todavía hay margen de suba en estos activos, aunque condicionado por el apetito global por riesgo, la velocidad de acumulación de reservas y el acceso al financiamiento. Según su escenario base, si en 2026 el Banco Central logra adquirir cerca de u$s15.000 millones en reservas, la curva soberana podría converger hacia rendimientos de 7% en el tramo corto y 8,5% en los bonos más largos, acercándose a fundamentos compatibles con países con calificación BB.
Acciones: energía y bancos en el podio
En renta variable local el consenso es amplio: las 24 gestoras identifican oportunidades en acciones argentinas tras la corrección de 2025. Los sectores más mencionados son energía (46%) y bancos (34%), en línea con una esperada normalización macroeconómica y reactivación del crédito.
Entre los papeles más recomendados aparecen YPF, Grupo Financiero Galicia y Vista Energy. Las razones combinan valuaciones deprimidas con factores estructurales como el desarrollo de Vaca Muerta en el segmento energético y la recuperación de la intermediación financiera en el sector bancario.
Diversificación global: emergentes y oro
En el plano internacional, las gestoras sugieren mantener exposición a mercados emergentes -con Brasil como destino destacado- y a compañías tecnológicas globales.
En materia de commodities, el oro lidera las preferencias, seguido por cobre y litio, ambos vinculados a la transición energética y la demanda tecnológica. Nicolás Kohn, Head Wealth Management Research en Balanz Capital, señaló que pese a cotizar por debajo de su máximo de u$s5.400 por onza, el metal precioso conserva potencial alcista. Entre los factores que sostienen la demanda mencionó tensiones geopolíticas persistentes, diversificación de reservas fuera del dólar, fragilidad fiscal en economías desarrolladas -incluido Estados Unidos- y la creciente acumulación de oro por parte de bancos centrales, tanto emergentes como desarrollados.
Estrategia tipo para perfiles moderados
Bajo este panorama, la asignación modelo para un inversor de perfil intermedio combina renta fija en pesos de corto plazo, instrumentos ajustados por CER, deuda en dólares equilibrada y una participación acotada en acciones.
El mensaje que surge del relevamiento es claro: en 2026, la oportunidad no estaría en apostar indiscriminadamente, sino en seleccionar activos con precisión, privilegiando el rendimiento real en pesos y posiciones estratégicas en energía, bancos y deuda soberana.