Para Kiyosaki, la tregua en Medio Oriente no frena el riesgo económico global
El autor de Padre rico, padre pobre vinculó guerra, deuda e inflación en una serie de mensajes publicados en X. Aunque el petróleo cayó tras el alto el fuego de 14 días, sostiene que el mundo ya entró en una nueva etapa financiera marcada por la inestabilidad.
Mientras la tensión en Medio Oriente atraviesa un frágil compás de espera, Robert Kiyosaki volvió a instalar el debate sobre el impacto económico de los conflictos geopolíticos. El escritor y empresario, conocido por el best seller Padre rico, padre pobre, utilizó su cuenta en X para advertir que la reciente tregua entre Donald Trump y Irán no cambia el diagnóstico que viene planteando desde hace semanas: el sistema financiero global atraviesa una etapa de fragilidad estructural.
La pausa diplomática, mediada por Pakistán, estableció un alto el fuego de 14 días y generó una reacción inmediata en los mercados. El precio del petróleo llegó a caer cerca del 15%, lo que dio alivio a los inversores después de semanas de fuerte volatilidad asociada al bloqueo del Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca del 20% del crudo que se comercializa a nivel mundial.
Sin embargo, para Kiyosaki este respiro es apenas circunstancial. El inversor -que cumplió 79 años el 8 de abril- sostiene que los problemas de fondo siguen intactos y que la economía global está entrando en un período de cambios profundos.
La raíz de la crisis, según Kiyosaki
En uno de sus mensajes publicados el 4 de abril, el autor identificó dos hechos ocurridos en 1974 como puntos de origen del escenario actual.
El primero fue la consolidación del petrodólar, es decir, el momento en que la moneda estadounidense dejó de respaldarse en oro y pasó a sostenerse en el comercio internacional de petróleo.
El segundo fue la aprobación de la ley ERISA (Employee Retirement Income Security Act), que transformó el sistema de jubilaciones en Estados Unidos al reemplazar los planes de beneficio definido por esquemas como los 401(k) o las cuentas IRA, cuyo rendimiento depende del desempeño de los mercados financieros.
Sobre ese cambio estructural, Kiyosaki lanzó una advertencia directa en sus redes: "Millones de baby boomers pronto descubrirán que no tienen ingresos cuando dejen de trabajar".
El inversor también cuestionó la sostenibilidad del sistema previsional estadounidense. En uno de sus posteos escribió: "El seguro social y Medicare están quebrados. Millones de boomers serán indigentes o vivirán en casas rodantes".
Guerra, petróleo e inflación
El vínculo entre conflictos armados y presión inflacionaria es otro de los ejes recurrentes en su análisis. El 29 de marzo, al referirse al enfrentamiento entre Washington y Teherán, Kiyosaki sostuvo: "La guerra en Irán es una guerra santa. Esa guerra nunca terminará, lo que significa que el precio del petróleo solo subirá, causando más inflación".
Aunque la tregua temporal permitió la reapertura parcial del tránsito marítimo en el Golfo Pérsico y alivió los precios del crudo, el empresario considera que la volatilidad seguirá siendo la norma.
Después de regresar de un viaje personal a Vietnam, donde combatió durante la guerra como piloto de helicóptero militar, vinculó el conflicto internacional con la situación económica interna de Estados Unidos.
En uno de sus mensajes escribió: "Nuestra deuda nacional, la pobreza y la falta de vivienda es cómo todos pagamos esta guerra".
Las inversiones que recomienda
Frente a ese panorama, Kiyosaki insiste en la importancia de la educación financiera y en la necesidad de proteger el patrimonio con activos que, según su visión, no puedan ser creados por los gobiernos.
Su lista de inversiones para este contexto económico incluye oro físico, plata física, petróleo, alimentos, Bitcoin y Ethereum.
El autor suele resumir su postura con una frase que repite con frecuencia en redes sociales: "Si algo puede imprimirse, es falso", en referencia a su crítica al sistema monetario basado en emisión.
De piloto de combate a gurú financiero
Kiyosaki nació en 1947 en Hilo, Hawaii, en una familia de origen japonés-estadounidense. Su padre trabajaba en el ámbito educativo, pero nunca alcanzó independencia financiera, según ha contado el propio autor.
La historia que relata en Padre rico, padre pobre se basa precisamente en el contraste entre su padre biológico y el padre de un amigo de la infancia, un empresario que comenzó a enseñarle sobre inversión cuando tenía 9 años.
Publicado en 1997, el libro se convirtió en un fenómeno editorial con más de 32 millones de ejemplares vendidos, traducciones a más de 51 idiomas y presencia en 109 países. A lo largo de su carrera, Kiyosaki publicó 32 libros sobre finanzas personales.
Antes de dedicarse a los negocios, estudió en la Academia de la Marina Mercante y rechazó una oferta laboral de Standard Oil para convertirse en piloto de helicóptero militar durante la guerra de Vietnam, experiencia que -según él mismo afirma- moldeó su visión sobre el riesgo, la disciplina y el dinero.
Hoy, mientras el mundo observa con cautela si la tregua entre Estados Unidos e Irán se convierte en un acuerdo duradero, el empresario mantiene intacto su mensaje central: la estabilidad económica global es cada vez más frágil y la educación financiera es, en su opinión, la única defensa del ciudadano común.
En uno de sus mensajes recientes volvió a plantear una pregunta que, según dice, sigue sin respuesta: "¿Por qué nuestras escuelas no enseñan el tema del dinero?"
Con información de Forbes