Con la baja de Ganancias en debate, la coparticipación se desplomó 7,5% real en enero
Las provincias recibieron $5,8 billones en transferencias automáticas, pero la inflación licuó los envíos y profundizó la tensión con los gobernadores, que reclaman compensaciones ante una pérdida proyectada de $1,7 billones en 2026.
El arranque de 2026 encendió luces de alerta en las cuentas provinciales. En pleno debate parlamentario por la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que incluye una reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades, la coparticipación federal registró en enero una caída real interanual de 7,5%, en un contexto de negociación política con los gobernadores para amortiguar el impacto fiscal de esos cambios.
De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el total de recursos de origen nacional transferidos a las provincias retrocedió 6,2% real en el primer mes del año, mientras que la coparticipación mostró un deterioro aún mayor. El principal factor detrás del retroceso fue el IVA, que se contrajo 11,3% real, reflejando la debilidad del consumo y de la actividad económica.
El diagnóstico fue coincidente con el relevamiento de Politikon Chaco. Según esa consultora, las transferencias automáticas sumaron $5,8 billones en enero, un monto que creció en términos nominales pero que no alcanzó a compensar la inflación, lo que derivó en una merma real de 6,7%. En perspectiva histórica, fue el segundo peor enero desde 2017, solo por encima del registro de 2024.
La caída fue generalizada en todo el país. Las 24 jurisdicciones recibieron menos fondos en términos reales: Salta (-4,3%) y la provincia de Buenos Aires (-5,5%) mostraron los descensos más moderados, mientras que Tucumán y la Ciudad de Buenos Aires encabezaron las bajas con -8% cada una. En el núcleo de los envíos -la coparticipación "pura"- la contracción se acercó al 8% real, según Politikon.
Ganancias, el eje del conflicto fiscal
El deterioro de enero se explicó por un comportamiento dispar de los principales tributos compartidos. Ganancias tuvo una mejora leve, insuficiente para revertir el resultado global, mientras que el IVA volvió a ser el principal arrastre negativo. Ambos impuestos concentran cerca del 95% de la masa coparticipable, por lo que cualquier modificación en sus alícuotas impacta de lleno en los presupuestos provinciales.
Ese punto está en el centro de la discusión política. El proyecto oficial de reforma laboral prevé en sus artículos 190 y 191 una reducción de alícuotas del impuesto a las sociedades y del Impuesto a las Ganancias, ambos coparticipables. Un informe elaborado por el diputado Guillermo Michel estimó que la recaudación total caería $3,1 billones en 2026, equivalentes a 0,3% del PBI. De ese monto, $1,7 billones corresponderían a las provincias.
La provincia de Buenos Aires sería la más afectada, con una pérdida proyectada de $30.546 millones mensuales, lo que suma $366.557 millones al año. Santa Fe seguiría con $148.698 millones anuales, y Córdoba con $145.240 millones. Ninguno de esos gobernadores integra, por ahora, la mesa de diálogo formal que abrió el Ejecutivo.
Reclamos y negociaciones con los mandatarios
Frente a ese escenario, los gobernadores endurecieron su posición y reclamaron mecanismos de compensación para sostener las cuentas provinciales. Gustavo Sáenz sostuvo tras una reunión con Diego Santilli que buscan "alternativas para no seguir resignando fondos", mientras que Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil confirmaron que en la negociación figuran propuestas para garantizar la continuidad de los servicios esenciales.
Entre los pedidos aparece la posibilidad de volver a coparticipar el impuesto al cheque y reactivar obras públicas nacionales, en especial viales y de infraestructura estratégica. Sáenz, Jaldo y Jalil condicionaron su apoyo a la reforma laboral a la implementación de esos instrumentos. En paralelo, el espacio Provincias Unidas -que integran Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro- pidió discutir la iniciativa artículo por artículo y sin apuro legislativo, postura que también adoptaron Ignacio Torres, Carlos Sadir, Claudio Vidal y Rolando Figueroa.
Transferencias discrecionales en mínimos
Además de la baja en los envíos automáticos, enero dejó otro dato crítico: el derrumbe de las transferencias no automáticas. Según Politikon, los fondos discrecionales sumaron $39.491 millones, con una caída real interanual de 65,4%, el segundo peor enero desde 2005, solo superado por 2024.
Casi el 98,8% de esos recursos se concentró en dos conceptos: asistencia a cajas previsionales provinciales y Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Cinco provincias absorbieron prácticamente todo el reparto: Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, Chubut y Corrientes.
CEPA agregó una mirada estructural: en promedio, los recursos tributarios de origen nacional explican el 54% de los ingresos provinciales, con un 44,8% proveniente exclusivamente de la coparticipación. En distritos como Santiago del Estero, Formosa, Jujuy, La Rioja y Catamarca, la dependencia es todavía mayor.
El informe también advirtió que, a diferencia de 2024, en enero de 2026 la recaudación nacional ya no contó con el aporte compensador de impuestos no coparticipables como el Impuesto PAIS o los derechos de exportación. Con esos ingresos en retroceso, la caída del IVA y el estancamiento de Ganancias se trasladaron casi de forma directa a las finanzas provinciales.
Para CEPA, el inicio de 2026 combinó tres presiones simultáneas: menor coparticipación, derrumbe de transferencias discrecionales y ausencia de tributos nacionales que amortigüen el impacto. Un cóctel que explica la resistencia de los gobernadores a avanzar con cambios fiscales sin garantías de compensación.