La casa de Bodegas López será un hotel boutique
La histórica casona de los años 50, símbolo de una de las dinastías vitivinícolas más tradicionales del país, se reconvierte en un exclusivo hotel que combina patrimonio, lujo y experiencia enológica.
Durante casi 75 años, la residencia ubicada en Maipú fue el núcleo íntimo de la familia López, una de las estirpes más emblemáticas del vino argentino. Construida en la década de 1950, la propiedad albergó a tres generaciones y fue testigo del crecimiento y consolidación de una bodega con más de un siglo de historia.
Hoy, ese espacio privado inicia una nueva etapa: se convertirá en el Hotel del Cielo Chateau Montchenot, un emprendimiento que propone transformar la memoria familiar en una experiencia de hospitalidad de alta gama, sin perder la esencia que lo convirtió en símbolo de tradición.
La casa pertenece a la familia fundadora de Bodegas López, creada en 1898 y una de las pocas bodegas nacionales que continúan en manos de sus descendientes. Con 127 años de trayectoria y cinco generaciones al frente, la marca construyó una identidad propia -conocida como el "Estilo López"- asociada a vinos clásicos, elegancia y continuidad.
Arquitectura preservada
El desafío del proyecto fue intervenir la casona sin despojarla de su carácter original. La restauración respetó elementos estructurales y materiales nobles que forman parte de su identidad: techos de madera, molduras originales, aberturas con arcos de medio punto de inspiración colonial y una imponente escalera de madera que conecta los dos niveles.
También se mantuvo intacta la cava subterránea, donde la familia guardó durante décadas cosechas especiales. Ese espacio formará parte de la experiencia del huésped, con visitas guiadas a verdaderas piezas históricas, entre ellas botellas que datan de mediados del siglo XX.
El vino como experiencia
El hotel contará con siete habitaciones y una suite exclusiva, pensadas para un viajero que busca calma, historia y gastronomía vinculada al territorio. La propuesta no se limita al alojamiento: el restaurante abrirá también algunas noches para el público mendocino, con la intención de convertirse en un nuevo punto de encuentro en Maipú.
La identidad vitivinícola estará presente en cada detalle. Parte del mobiliario fue elaborado con madera recuperada de antiguos toneles de la bodega, reforzando el vínculo entre hospitalidad y tradición. La experiencia se integrará además con las actividades de la bodega, como el museo y propuestas participativas enológicas donde los visitantes pueden crear su propio blend.
Maipú como cuna del vino
En un contexto donde regiones como el Valle de Uco concentran la expansión vitivinícola, la familia reafirma su apuesta por Maipú, histórico corazón del vino argentino junto a Luján de Cuyo. La ubicación en Ozamis 375, en General Gutiérrez, mantiene al proyecto anclado en el territorio donde nació la marca.
La gestión estará a cargo de la firma Hotel del Cielo, especializada en hotelería boutique, en una alianza que busca aportar profesionalización sin diluir la identidad de la bodega. El emprendimiento ya generó alrededor de 20 puestos de trabajo directos.
Para la cuarta y quinta generación de la familia López, esta reconversión no representa un cierre, sino la proyección de un legado hacia el futuro. El antiguo hogar familiar deja de ser un espacio reservado y se convierte en una invitación abierta a vivir la historia del vino mendocino desde adentro.