La UIA pidió alivio fiscal y reformas para enfrentar la avalancha importadora

Martín Rappallini advirtió que la competencia con productos del exterior se volvió desigual y reclamó cambios impositivos y laborales para sostener la producción local en un contexto de actividad dispar.

En medio de la mayor apertura comercial y con varios rubros fabriles aún en retroceso, la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a encender luces de alerta ante el Gobierno. Su presidente, Martín Rappallini, reclamó un ajuste más profundo en la macroeconomía, menor carga tributaria y reformas estructurales que permitan al sector privado competir sin desventajas frente a los bienes importados.

El dirigente sostuvo que, sin correcciones en materia impositiva, costos laborales y regulaciones, la competencia externa se tornó asimétrica y amenaza con profundizar la pérdida de producción local.

Rappallini detalló que en 2025 la economía registró una expansión del 1,5% interanual, aunque aclaró que ese repunte llegó luego de un 2024 marcado por un fuerte ajuste. "Sectores como la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica mantienen estándares de retracción, mientras que la energía, la minería y el sector automotriz muestran signos de recuperación", afirmó en diálogo con Splendid AM 990, declaraciones reproducidas por la agencia NA.

Apertura, precios internacionales y márgenes en baja

Al describir el panorama actual, el titular de la UIA señaló que la liberalización de importaciones obligó a muchas empresas a reducir tanto volúmenes de venta como precios para equipararse con valores internacionales. "Los sectores que no recuperan no solamente están impactados por la actividad, sino también por la apertura", sostuvo. Y agregó: "Están vendiendo mucha menos cantidad y también a un precio mucho más bajo con motivo de tener que adaptarse a precios internacionales".

Desde la entidad fabril remarcan que este proceso tensiona la rentabilidad de numerosas compañías y deja expuestas viejas distorsiones del esquema productivo argentino. Aunque Rappallini reconoció que la inserción en los mercados globales es "el único camino" para lograr un entramado industrial sostenible, subrayó que el Estado debe acompañar con cambios que nivelen la cancha.

Entre los principales obstáculos mencionó la presión tributaria. "Seguimos acumulando distorsiones. Seguimos con 50 puntos de presión fiscal. En algunos casos ha habido suba de impuestos a nivel de muchas municipalidades", planteó, incluso en un escenario de inflación más baja y mayor orden macroeconómico. En la misma línea, reclamó avanzar hacia una legislación laboral moderna que brinde previsibilidad a las empresas y volvió a advertir: "La presión impositiva continúa en niveles insostenibles".

Para el dirigente, la clave pasa por igualar las condiciones locales con las de los competidores externos. "Hoy en el mundo no compiten las empresas, sino también compiten los sistemas que las rodean", explicó al justificar el pedido de cambios al Ejecutivo.

En ese marco, Rappallini señaló que la reorganización de las cadenas globales abre una ventana para la industria argentina. "Ellos necesitan de proveedores globales que no estén en China y ahí es donde está la oportunidad argentina de proveerlo de acero, aluminio e infinidad de productos", concluyó.

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